Recursos Humanos

Cuida la salud de tus empleados

Aprende a prevenir el estrés y las enfermedades crónico degenerativas para que tus colaboradores estén felices y sanos.
Cuida la salud de tus empleados
Crédito: Depositphotos.com
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Velar por la salud de tus colaboradores es indispensable para no ver mermada la productividad de tu negocio. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que las pérdidas económicas por enfermedades y lesiones ocupacionales representan del 9 al 12% del Producto Interno Bruto (PIB) en América Latina.

Conocer las enfermedades más comunes de los trabajadores y prevenir su desarrollo te permitirá disminuir riesgos laborales y tener ahorros significativos. Por ejemplo, la obesidad, el sobrepeso, el estrés y otras enfermedades que generan ausentismo provocan pérdidas anuales del 13% en la productividad, señala la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (Amedirh).

Según esta organización, en México las empresas pierden hasta $3,300 millones al año debido a distracciones, mal manejo del tiempo y estrés entre los empleados. De hecho, 5,000 personas enferman anualmente debido a causas relacionadas con su trabajo y 346,000 se accidentan desempeñando sus labores.

Por otro lado, se tienen identificadas entre 2,500 y 3,000 enfermedades vinculadas con el trabajo. Destacan la fatiga visual, lesiones músculo-esqueléticas, padecimientos respiratorios, ciertos tipos de cáncer; y los nuevos padecimientos, conocidos como tecnoestrés (trastornos de quien utiliza por largos periodos la tecnología), mobbing (hostigamiento psicológico en el trabajo) o burnout (fatiga crónica por estrés).

La mitad de los padecimientos laborales está relacionada con un estilo de vida deficiente y con enfermedades crónico degenerativas como la diabetes, hipertensión y el sobrepeso. En México, la primera causa de incapacidad laboral y muerte es la diabetes mellitus, que podría prevenirse en ocho de cada 10 casos, advierten los expertos. La obesidad y el sobrepeso provocan la reducción del 17% de productividad, debido a trastornos relacionados y al ausentismo, alerta la OIT. Y no sólo eso, estos padecimientos se han convertido en un problema de salud pública. La Secretaría de Salud (SSA) señala que dos terceras partes de su gasto se va en atención de enfermedades prevenibles, mientras que al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) le cuesta $50 millones diarios los tratamientos para la diabetes.

Una mala costumbre

La agencia especializada de las Naciones Unidas para el Trabajo destaca el estrés como una enfermedad profesional y estima que uno de cada 10 trabajadores lo padece, junto con algún trastorno asociado como la ansiedad, el cansancio o la depresión. Datos del IMSS revelan que el 43% de los adultos mexicanos sufre de estrés. De hecho, nuestro país junto con China reporta el mayor número de casos de esta alteración, vinculada al trabajo. Según un estudio de la consultoría Grant Thornton International Business, México ocupa el séptimo lugar mundial en el rango de estrés laboral.

Lo peor es que “la gente que vive en grandes urbes como la Ciudad de México, se acostumbra a vivir con estrés. Incluso, en algunas personas se vuelve una adicción, tanto que cuando notan su ausencia experimentan aburrimiento y falta de estimulación. Además, es muy común creer que para ser más productivo se necesita de cierta tensión, nada más incorrecto”, comenta Benjamín Villaseñor, médico y director de Uhma Salud.

Los grandes niveles de estrés afectan el organismo impidiendo que nuestro desempeño sea eficaz y perjudicando nuestra salud de varias maneras. Por ejemplo, con padecimientos estomacales, depresión y aumento o disminución de la glucosa, dice el experto. Esta es la llamada curva del estrés y provoca que la fuerza laboral se desempeñe al 60 o 70% de su capacidad. Esta perturbación también provoca el ausentismo, otro de los problemas que más aqueja a las organizaciones. La Encuesta Mundial de Ausentismo realizada por Kronos Incorporated  revela que en México el 38% de los trabajadores que se reportan enfermos, no lo están en realidad, sino que tienen un alto grado de estrés.

Ante este panorama, las organizaciones deben comenzar a centrar más esfuerzos por mejorar la salud de sus colaboradores. Pero, “hay que ir más allá de simplemente tener a los empleados registrados ante el IMSS o de brindarle a los altos directivos un seguro médico de gastos mayores”, sostiene Edgar Díaz, director de Recursos Humanos de Sanofi, un grupo farmacéutico de origen francés.

“De lo que se trata es de implementar programas integrales que le permitan al empleado tener una mejor calidad de vida, que se verá reflejada en el mejor desempeño de su trabajo y, por ende, en beneficios para la empresa. Es un tema ganar-ganar”, agrega. Al respecto, el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) señala que una compañía con programas de salud empresarial es tres veces más productiva  que una que no los tiene.

Está comprobado que aquellas empresas que implementan programas integrales de bienestar tienen dos o tres veces menos rotación de personal. Asimismo, sus empleados están más comprometidos y son más efectivos en sus labores. Por ejemplo, Díaz resalta que desde que Sanofi implementó el programa Sentirse Saludable, ha registrado solamente una tasa de rotación del 5%, que es el promedio mínimo que se presenta en las economías desarrolladas.

Las empresas comienzan a darse cuenta de los beneficios de las buenas prácticas. Según la investigación de Buck Consultans Trabajar bien: un estudio global de promoción de la salud y bienestar en el trabajo, el año pasado la inversión de las empresas en salud y bienestar para su capital humano aumentó 35%. No obstante, muchas de estas iniciativas son subutilizadas por los empleados. La falta de participación obedece a que las personas consideran que no tienen tiempo o que algunas iniciativas no son divertidas o son impuestas. Para evitar esta tendencia, en Sanofi se apostó por prácticas sencillas, como crear un circuito dentro de sus instalaciones, que estimula la caminata diaria después de la comida.

También se determinó la elaboración de menús equilibrados en el comedor, que se dan a conocer con un mes de antelación para que los colaboradores puedan programar sus alimentos. “Los precios son accesibles, pues nuestro interés es que los trabajadores se beneficien y no hacer negocio con ellos”, dice Díaz. Adicionalmente, Sanofi instaló carritos con snacks saludables dentro de las oficinas y creó más horarios de clases en un gimnasio interno al que todos los empleados tienen acceso.

Asimismo, la empresa puso en marcha Sentirse en equilibrio, una práctica para que sus colaboradores reconozcan y comprendan cuando el estrés se vuelve un problema mayor y les impide lograr el balance entre el trabajo y la calidad de vida. Para ayudarlos a alcanzar este equilibrio, incluso se implementó Tiempo Flexible, un proyecto que le permite a los miembros de la organización establecer su propio horario a fin de que puedan organizar mejor su vida. El único requisito es que quien lo solicita tenga un mínimo de seis meses en la empresa y que haya mostrado ser comprometido.

Como resultado de este tipo de iniciativas, la empresa cuenta hoy con empleados más felices y eficientes. Mientras que el año pasado fue reconocida como uno de los mejores lugares para trabajar por el Great Place to Work.

Las iniciativas para mejorar la salud de los trabajadores son muchas, pero pocas las empresas que se enfocan en un plan estratégico que vaya al fondo de los problemas, que es cambiar los hábitos de los colaboradores. Algunos planes sólo buscan que sus empleados dejen de fumar, hagan de lado la vida sedentaria, bajen de peso, se vacunen o se hagan un chequeo médico, que es el primer paso.

Otro aspecto que no se debe descuidar es la felicidad, que aunque es un tema personal, también impacta en el rendimiento de las organizaciones. Alejandro Andrade, creador de Felicidad en Acción, un negocio dedicado a implantar modelos de gestión estratégica hacia la felicidad en las empresas, dice que una compañía con empleados satisfechos triplica su productividad.

Impacto de largo alcance

“La felicidad lo complementa todo, es una fuente de sustentabilidad y de crecimiento sostenible y aunque se dirige a personas, impacta directamente en las organizaciones”, señala el especialista. Es por esta razón que recomienda a los jefes o dueños de negocios posibilitar la autogestión.

“Permitir a los empleados que hagan lo que tienen que hacer sin tener que estar interviniendo constantemente les da autonomía y felicidad. Pero primero deben conocer el propósito de su labor, que debe estar alineada a los objetivos del negocio”, agrega. La felicidad empieza a aplicarse como estrategia en los negocios con un paquete de beneficios entre los que destacan: contar con colaboradores que se adaptan mejor a los cambios, más optimistas, creativos, innovadores y productivos, porque hacen menos con más.

Encuestas de Gallup, aplicadas en países como Estados Unidos, revelan que las organizaciones con ambientes de felicidad reportan un 125% menos de burnout entre sus colaboradores y un 44% más retención en su plantilla. El 46% de los empleados en estos ecosistemas se siente más satisfecho, lo que resulta en mejoras en el desempeño y seguridad. Una vez que se obtienen estos resultados positivos, los dueños y directivos toman más conciencia de la importancia de invertir en este tipo de servicios.