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Tu herramienta más poderosa: tu nombre

El mayor activo de un emprendedor es su reputación y para colocarse en el mercado, no hay estrategia más efectiva que las relaciones públicas.
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Sin importar en qué etapa se encuentre su negocio, los emprendedores siempre tienen un objetivo en mente: ganar clientes. Para alcanzarlo, recurren a diferentes herramientas, como un buen equipo de ventas, una estrategia de publicidad enfocada en su mercado objetivo o, en los últimos tiempos, campañas en Internet y redes sociales. Pero hay un recurso que pocos empresarios utilizan de manera efectiva y que, a largo plazo puede colocarlos en un lugar de privilegio en el mercado: las relaciones públicas.

Lo afirma el propio Robert Kiyosaki. “Aunque mis anuncios tuvieron éxito, con el correr de los años descubrí que las relaciones públicas son igualmente eficaces para conseguir clientes”, dijo hace algunos años en su columna de la revista Entrepreneur. El problema es que se trata de una disciplina mal entendida, que para muchos es sinónimo de asistir a cuanto evento se pueda, aparecer regularmente en una revista de sociales o tener muchos seguidores en Twitter. Ya todos deberíamos saber a esta altura que nada de eso será capaz de fortalecer nuestra marca a largo plazo, y mucho menos de sumarle ceros a la facturación de nuestro negocio. Porque no se trata sólo de hacer “ruido” con nuestro nombre o el de nuestra empresa, sino de posicionarlo en la mente y el corazón de nuestros clientes.

¿Pero qué son entonces las relaciones públicas? Se lo pregunté a Toni Torres, una de las profesionales más reconocidas del medio y con más de 25 años de experiencia en el tema. “Son las relaciones que diariamente tenemos con las personas que nos rodean, en donde nuestros comportamientos y acciones van a repercutir a corto, mediano y largo plazo en la construcción de nuestra reputación, credibilidad y confianza”, me dijo.

Es una definición sencilla, pero que a la vez incluye varios conceptos fundamentales. Hay uno que me parece esencialmente importante: la credibilidad. ¡Cuántos años puede llevarnos ganarla, y qué fácilmente podemos perderla por un error, por pequeño que sea! Como me enseñaron mis padres, nuestro nombre es nuestro activo más importante. Y como emprendedores debemos cuidarlo y fortalecerlo cada día, a través de cada una de nuestras decisiones de negocios.

¿Cómo lograrlo? Aquí les comparto algunos de las reglas de Toni para construir, y sobre todo mantener, tu credibilidad y la de tu empresa.

1. Ofrece siempre calidad en tu producto o servicio.   
2. Da un buen servicio al cliente.
3. Sé honesto con los consumidores.
4. Ve por la satisfacción de tu cliente, no sólo por los beneficios que tú puedes obtener.
5. Construye lazos de confianza.
6. Cumple tu palabra. ¡Siempre!
7. Sé puntual.
8. Respeta los tiempos acordados.
9. Mantén informado a tu cliente… ¡sobre todo cuando surja algún problema!
10. Recuerda: tus acciones valen más que tus palabras.

Citando otra vez a Kiyosaki, “el éxito de mis relaciones públicas son el resultado de años invertidos en el establecimiento de relaciones interpersonales, compartiendo información y poniéndome a disposición de otros como un recurso útil”. Así que aléjate de las falsas soluciones inmediatas y ponte a trabajar en lo esencial: la comunicación con tus clientes (actuales y potenciales), tus proveedores e incluso tus competidores en el mercado. Y recuerda: la próxima vez que tengas que elegir entre asistir a un evento o atender el pedido de un cliente…. ¡ya sabes cuál es tu prioridad!