Emprendedores

La metamorfosis del mueble mexicano

Con el uso de nuevos materiales, una apuesta por el diseño y la adopción de nuevas tecnologías, el sector mueblero se transforma.
La metamorfosis del mueble mexicano
Crédito: Depositphotos.com
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México se ha convertido en un semillero de diseñadores e interioristas que con propuestas innovadoras comienzan a transformar la industria del mueble a nivel nacional. Creadores como Ariel Rojo, Emiliano Godoy, Ezequiel Farca y Héctor Esrawe, y marcas como Dupuis y Pirwi destacan como los nombres más reconocidos y posicionados. 

Detrás viene una serie de emprendedores que exploran nuevos materiales, formas, colores y técnicas en el diseño y producción de muebles y objetos, que han captado la atención de los consumidores y cambiado sus preferencias hacia productos más refinados y funcionales.

“Comparado con lo que sucedía hace 20 años, hoy hay un poco más de educación visual por parte del usuario”, considera Carmen Cordera Lascurain, directora de Galería Mexicana de Diseño, una empresa dedicada a promover e impulsar el diseño en el país.

Este espacio, localizado en la colonia Polanco de la Ciudad de México, funciona desde hace 23 años como un foro para poner en contacto al diseñador con el mercado y sus demandas. De esta manera facilita tanto a consumidores como a diseñadores un medio para conocer los aspectos formales y funcionales de estética y producción de los objetos que se realizan en México y el resto del mundo.

A decir de la especialista, la población joven de México está cambiando y son ellos los que están marcando la  pauta en cuanto a formas y materiales. “Lo que sigue faltando es más educación y el trabajo directo entre el diseñador y la industria”, comenta. “Y es que la gente sigue comprando, en su mayoría, muebles rústicos, grandes, pesados y con poco diseño, porque creen que van a durar más”, explica Cordera Lascurain. Estas piezas son baratas, sin embargo, la mayoría de las veces se elaboran con maderas no certificadas y mal secadas, que al poco tiempo se hinchan, se deforman y quedan inservibles.

En contraposición se encuentran los muebles de autor: funcionales, pero en ocasiones poco accesibles para el grueso de la población a causa de los precios elevados y la falta de puntos de venta. El reto: lograr que el diseñador se acerque a la industria y que quien produce los muebles vea las ventajas al aplicar diseño en sus procesos. “No se trata de una cuestión estética”, señala Patricia Torres, directora de la carrera de Arquitectura y Diseño Industrial del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe.

Los beneficios de esta sinergia son a) la elaboración de piezas más funcionales –en las que se dejan de lado las técnicas artesanales y se comienza a utilizar la tecnología para simplificar procesos–, y b) reducir desperdicios y “en consecuencia lograr bajar costos”, explica la académica.

Y es que el diseño tiene que llegar a más consumidores, coinciden ambas expertas. “De nada sirve hacer sólo tres unidades, no se trata de piezas únicas de arte. La idea es que la gente pueda consumir y disfrutar del mejor tipo de producto y que éste se encuentre mejor fabricado y sea hecho en México”, subraya Cordera Lascurain.

Pero aquí el diseñador se enfrenta a otra problemática: ante la falta de compromiso de algunos artesanos o carpinteros, se ven obligados a participar en toda la cadena, desde la creación de la pieza y su producción, hasta su comercialización.

Así nace por ejemplo Paul Roco, un taller mexicano dedicado al diseño y fabricación de mobiliario con un trabajo especializado en madera. La empresa se fundó hace cinco años de la mano de Rodrigo Berrondo y Pablo Igartúa, ingeniero mecánico y arquitecto de profesión respectivamente, quienes forman la perfecta mancuerna de estética y funcionalidad que requiere el diseño actual.

Segmentos y modelos de negocio

Los dos jóvenes decidieron emprender porque consideraron que diseñar mobiliario sería la forma más rápida de ver su creación terminada. “Como arquitecto o ingeniero mecánico terminar tu obra requiere de una inversión muy grande o de la confianza de alguien, porque tienes una carrera muy larga. En el mueble hay un atajo, además de que es más enriquecedor porque puedes ir construyendo por etapas o perfeccionando”, explican.

En 2008 comenzaron diseñando muebles residenciales con los que lograron colocarse en El Palacio de Hierro. Sin embargo, pronto descubrieron que el diseño de mobiliario para espacios comerciales estaba desatendido. Su primer proyecto de este tipo fue Charro, un restaurante localizado en la colonia Condesa.

“Con éste llegamos a entender el nicho y vimos que la ciudad venía con mucho empuje para crecer. Muchos inversionistas querían hacer nuevos lugares con un diferencial: nosotros. Teníamos un producto bueno, bonito, barato, y además trabajábamos en tiempo récord”, comenta Pablo.

En este sentido, Jalil Akabani, director de Beledi Muebles, una tienda de muebles estilo modernista dirigida a familias jóvenes de clase media, coincide con Pablo y Rodrigo. “En México el 90% de las tiendas no producimos, somos distribuidores. El mueble de diseño generalmente se importa y el distribuidor tiene que elevar mucho los precios para poder sacar su margen”, apunta.

Además, añade, hay un modelo demasiado homogéneo que no ofrece ventajas competitivas. “Esto hace que los pequeños negocios comiencen a competir por precio, lo que se traduce en un modelo sin mucho futuro para la industria. Hay que generar valor hacia el lado creativo del diseñador”, comenta.

Tendiendo puentes

Sin embargo a paso lento, esta tendencia comienza a cambiar. Como muestra está Hecho y Derecho, una iniciativa creada hace menos de un año y liderada por Ana Luz Díaz. Se trata de una tienda en línea que vende muebles de diseño mexicano, cuya producción se lleva a cabo en comunidades mexicanas utilizando maderas con sello de certificación FSC.

La ingeniera industrial de profesión cuenta que incursionó en la industria del mueble trabajando en un negocio familiar de fabricación, en el que se dio cuenta de la complejidad del sector. “Me percaté de que en el país es difícil cobrar el diseño y mucho más a los intermediarios, quienes deciden cómo y a cuánto se paga”, dice Ana.

Fue así que decidió crear un modelo de negocio que eliminara a los intermediarios y acercara el diseño a la gente a través de una plataforma de Internet.
“Hay mucho talento de diseño en México que a veces no sale a la luz porque no tiene los medios o accesos para hacer piezas que se puedan vender fácilmente, o el capital suficiente para invertir en un showroom”, indica. El resultado es que los creadores, en el mejor de los casos, terminan dejando sus productos a consignación y acaban vendiéndose, pero a precios muy elevados.  

Hecho y Derecho funciona como puente entre los diseñadores y el consumidor final. “Ofrezco a los diseñadores que, a cambio de un esquema de regalías, les resuelvo la ingeniería de su producto y vendo sus diseños”, explica. Adicionalmente, la emprendedora cuenta con una red de proveedores de maderas y materiales certificados con procesos avalados como sustentables y de pago justo a las comunidades con las que trabajan. Éstas son en su mayoría de Oaxaca y Chiapas.

A la primera convocatoria respondieron más de 90 diseñadores y 12 fueron seleccionados. La propuesta también ha tenido buena aceptación por parte del consumidor, quien puede adquirir sus muebles desde Internet y recibirlos a la puerta de su domicilio en todo el país.

Muchos de los muebles además son fácilmente ensamblables y están diseñados para utilizarse en pequeños espacios, una tendencia que se observa con más frecuencia en las grandes urbes, como el Distrito Federal.

Y aunque la tienda maneja un stock, la mayoría de los muebles se van produciendo a medida que son adquiridos, lo que también permite elegir algunos acabados.

Muebles con carácter

Otra de las tendencias que se fortalece en la industria del mueble en el país es la restauración, que de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) genera el 14% del valor de la producción del sector. Destacan en la comercialización de muebles vintage tiendas como Trouvé, Chic by Accident, Francisco Segarra, ADN Galería y Piezas Únicas.

Década, que cuenta con un showroom ubicado en la colonia Polanco, del Distrito Federal, se caracteriza por importar muebles nórdicos fabricados en las décadas de 1950-70. Las piezas proceden de la ciudad de Berlín y sus alrededores.

Todo comenzó como un hobby, cuando Cecilia Tena y su amiga Lucía Corredor buscaban muebles distintos y con estilo para darle un toque especial a unos departamentos en Berlín. Así fueron adentrándose al mundo vintage, en el que “el paso del tiempo ha construido esa identidad que buscábamos para lograr una decoración con personalidad”, comenta Cecilia.

Al realizar la decoración de las viviendas, las emprendedoras se dieron cuenta de la gran cantidad de muebles que había en Alemania, que adicionalmente son de alta calidad y diseño, y sobre todo son accesibles para la clase media. “En México siempre ha habido una falta de diversidad en cuanto a decoración”, dice Cecilia. O todo es muy moderno o cuando comienza una moda todos la siguen. Por eso decidieron ofrecer una propuesta distinta con este tipo de piezas.

Con una inversión de $1.5 millones, hace dos años y medio las amigas formalizaron su empresa e importaron un contenedor con muebles. A la fecha las socias llevan cinco y ya no se limitan a reparar las piezas, sino que algunas de ellas son modificadas para dar vida a una nueva creación con distinta funcionalidad, como en el caso de unas maletas que ahora funcionan como repisas. En noviembre pasado Década importó su primer contenedor de muebles vintage a la ciudad de Nueva York.

Sin miedo a experimentar

Cecilia considera que una de las claves para seguir creciendo es la constante capacitación y no tener miedo a innovar.

En este sentido, otro emprendedor que está revolucionando el mercado de muebles es Ricardo Vargas, director general y fundador de Grupo Roto-Reciclaje de México. Esta empresa con sede en el EdoMéx se fundó hace dos años y a diferencia del grueso de los negocios que se desempeñan en el sector, que producen muebles de madera,  se caracteriza por elaborar mobiliario a partir de polímeros.

Para lograrlo utiliza el proceso de rotomoldeo, que permite producir cuerpos huecos de plástico. Esto permite que a los muebles se le pueda introducir una lámpara de LED para que se iluminen en diferentes tonalidades.

El ingeniero en sistemas de profesión recuerda que la idea nació cuando visitó una exposición en Alemania, donde fue  a exponer un contenedor de basura. “Empecé a ver muebles iluminados, macetas y sillones y me pareció una excelente idea traer la propuesta a México, donde no existía este tipo de artículos”, cuenta.

El emprendedor decidió apostar desde el principio por el diseño y la experimentación de materiales. Su primer producto iluminado fue una maceta, que hasta la fecha es su producto estrella. Luego, se capacitó en diseño para experimentar con otras formas. Para lograrlas, incluso tuvo que comprar nueva maquinaria.

Actualmente la empresa tiene una línea de 12 productos, entre los que destacan una sala con cinco sillones y una mesa; una periquera con cuatro bancos; y macetas en cinco alturas distintas. Todas las piezas se iluminan y pueden mantenerse así por 12 horas y luego recargarse. La vida útil de sus muebles es de 25 años en promedio. Para 2014 lanzará una nueva línea de siete productos, algunos de ellos serán transparentes y se fabricarán a partir de materiales biodegradables.

Cada vez son más los empresarios de esta industria que buscan mayor sustentabilidad en sus propuestas. Otro ejemplo es Estrategia Equilibrio Evolución, una compañía fundada en 2007 que se especializa en el diseño, manufactura y distribución de piezas que producen a partir de la transformación de cartón y materiales sustentables como el polietileno reciclado.

Pese a la apertura a los productos chinos, la industria del  mueble sigue dando batalla. “México está lleno de proyectos suceptibles de ser realizados, pero hay que hacer una reingeniería de los proyectos y las técnicas para obtener productos de calidad y que realmente mejoren la calidad de vida de las personas”, concluye Cordera Lascurain.  

*Con información de Fernando Franco.