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Dale un buen uso a tu enojo

Antes de decir algo de lo que luego te puedas arrepentir, redirige tus emociones aflictivas hacia un comportamiento positivo.
Dale un buen uso a tu enojo
Crédito: Depositphotos.com

Tal parece que el CEO de Apple, Tim Cook, es capaz de enojarse sin ser grosero, lo cual no es fácil. En una junta reciente, Cook fue presionado por los representantes de un grupo de expertos conservadores, El Centro Nacional para la Investigación de Políticas Públicas, sobre el impacto de las políticas de renovación de energía de la empresa.También le pidieron que dejara de tomar proyectos que no estuvieran enfocados en las ganancias.

Byron Chaffin, autor de Mac Observer, dice que Cook se veía enojado y defendió la postura de Apple: “Cuando trabajamos en hacer nuestros dispositivos accesibles a los ciegos, no tomo en consideración el RSI”, dijo Cook. “Si quiere que haga las cosas sólo por las razones de RSI, no debería estar involucrado en el mercado.”

El problema para la mayoría de las persona en una situación como esta, no es que se enojen, sino que se vuelven menos inteligentes cuando lo hacen.

Esto pasa porque la energía requerida para enojarse es robada de la habilidad para razonar. Si alguna vez te has topado con un individuo enfurecido, sabes que no es posible razonar con él. Simplemente no puede pensar claramente en ese estado.

Cook fue capaz de usar ese enojo como combustible para reafirmar el compromiso de Apple para la sustentabilidad y otros problemas sociales.

Muchos gerentes practicantes, tratan de expulsar las emociones negativas y los malos modos de las organizaciones. De cualquier manera, las investigaciones recientes sugieren que podemos aprovechar nuestras “emociones aflictivas” como el enojo, la codicia, el odio y la culpa y convertirlos en resultados positivos.

Muchos de nosotros operamos en el principio de que pensar sería mejor y más eficiente si dejáramos nuestros sentimientos fuera de ello. Pero como los neurocientíficos han dicho a lo largo de los años, nuestro pensamiento está completamente ligado a nuestros sentimientos.

De hecho, en lugar de vernos a nosotros mismos como máquinas de pensamiento con sentimientos, sería más seguro decir que somos máquinas sensibles capaces de pensar.

El poder sobrellevar las emociones aflictivas y creer que el pensar y el sentir están entrelazados, tiene importantes consecuencias para ciertos momentos en los que quieras ejercer el liderazgo y tolerar una emoción aflictiva, como en la que Cook se vio envuelto. Considera el enojo como un combustible que puedes usar para crear la energía requerida y actuar productivamente.

Tu meta debería ser “responder” en lugar de “reaccionar”. Una reacción es un evento repentino no pensado, usualmente involucra decir o hacer algo de lo que luego te arrepentirás.

Una respuesta es cuando exhibes los comportamientos y acciones que planeaste cuidadosamente para demostrar cuando y si estuviste en esa situación.

Aunque no tengamos una evidencia clara de que Cook anticipó el reto que iba a enfrentar en esta junta, estaríamos dispuestos a hacer una apuesta de que lo hizo.

El primer paso para responder en lugar de reaccionar es identificar lo que te “provoca”, aquellas personas o situaciones que te llevan a un estado emocional muy cargado.

Pregúntate a ti mismo: ¿qué tipo de comportamientos en otros y qué tipo de situaciones tienden a hacerme enojar?

Después de identificar esto, estás equipado para hacer algo con esta situación. La clave para desarrollar tu habilidad para actuar con inteligencia, aunque tu sangre empiece a hervir, es reconocer que el enojo no es una emoción binaria. No tienes que elegir entre estar enojado o no, hay muchos niveles de enfado.

En el menor, estás un poco irritado y luego te frustras un poco más. Si la situación persiste te enojas y si la emoción sigue subiendo te puedes realmente enfurecer. Para seguir actuando con inteligencia, debes comenzar por algo pequeño.

Hazte tres preguntas antes de enfrentar una situación en que crees que podría hacerte enojar:

- ¿Cómo me siento ahora mismo?
- ¿Por qué me siento así?
- ¿Qué emociones puedo experimentar primero?

No te dejes ir con respuestas superficiales como “pues así me siento”.

Las siguientes dos preguntas te ayudarán a manejar tus emociones en el momento en que ocurra:

- ¿Se están intensificando mis emociones?
- ¿Estoy permitiendo que mis emociones aumenten o ellas están a cargo?

Sé consiente de lo que ocurre dentro de tu mente en esos momentos. Practica estas habilidades frecuentemente para que puedas seguir en una conversación mientras monitoreas tus reacciones emocionales en tiempo real.

Estas preguntas finales te ayudarán a redirigir la emoción a un final positivo:

- ¿Qué hago para usar bien mi energía con respecto a lo que siento ahora?
- ¿Cuál podría ser el siguiente paso?

El punto no es calmarse, sino aferrarse a ese estado positivo cuando te enojes, reconocer que puede ser útil y dirigirlo hacia algo productivo.