Emprendedores

Del horno de la casa al mundo

Con 27 años, la fundadora de Rocheli Patisserie está preparada para seguir ganando terreno al crear una escuela de pastelería en línea.
Del horno de la casa al mundo
Crédito: Depositphotos.com
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Todo inició con unas fotos en Facebook. Cuando Nelly García era pasante del programa on line de la Brigham Young University (BYU), posteó varias imágenes de un pastel de bodas que horneó para una compañera.

Entre el amor de toda la vida por la pastelería y algunas clases que estaba tomando por gusto, la estudiante adquirió notables habilidades en la repostería. “Luego, mis amigas empezaron a llamar para encargarme pasteles de boda. Por lo que decidí anunciarme a través de las redes sociales y empecé a recibir una gran cantidad de pedidos”, cuenta Nelly, de 27 años de edad y fundadora de Rocheli Patisserie, con sede en Austin, Texas, EE.UU.

Incluso antes de ofrecer sus servicios en Facebook, la emprendedora, junto con su mamá –quien fue chef ejecutiva en Monterrey, Nuevo León, antes de que la familia se mudara a la Unión Americana hace 12 años– y su hermana menor, ya elaboraba 15 pasteles cada fin de semana en la cocina de su departamento. “Todo esto era un terrible desastre”, confiesa.

El pasado mes de junio, tras obtener su título (y justo antes de que comenzaran sus clases en línea de la maestría en Administración de Negocios de la BYU), Nelly empezó a difundir activamente la información sobre Rocheli por medio de las redes sociales.

A partir de entonces, el trío (madre e hijas) pasa todos los fines de semana en sesiones maratónicas para surtir entre 50 y 60 pasteles. “Trabajamos todo el viernes. Después nos levantamos el sábado a las 7 a.m. y hacemos entregas; por lo general la actividad finaliza ese día hasta las 7 u 8 p.m.”, explica.

Sus pasteles cuestan desde US$100 y han llegado a cotizarse hasta en US$1,600 (que tenía “un montón de detalles y brillitos” y que tomó 14 horas para su elaboración).

“Me gustan los modelos extravagantes. Y mientras más difíciles son, más creativa me vuelvo”, asegura la emprendedora. “Sin embargo, me gustaría crecer y llegar a ser no sólo una pastelera, sino convertirme en una marca de verdad”.

Replicando la receta

El premio de US$5,000 que viene con la distinción de Entrepreneur Universitario del Año (edición EE.UU.) lo destinará a adquirir una mezcladora industrial y equipo de video para su siguiente proyecto: una escuela de pastelería en línea. “Mi objetivo es dar clases para expandirme lo más que pueda y tener franquicias en diferentes ciudades”, adelanta Nancy.

Al vivir en Austin (de unos 800,000 habitantes), la emprendedora tiene que viajar a ciudades más grandes para tomar clases de las técnicas de pastelería más recientes. Por tanto, quiere que el proceso sea más sencillo para otros, especialmente para quienes se encuentran en México (aunque también tiene el ojo puesto en el resto del mundo, como Argentina y España).

Las clases grabadas en video costarán US$50, y se complementarán con la venta y envío de paquetes de suministros para cada sesión. Otro proyecto es abrir una pastelería en el centro de Austin.

Lanzar un negocio mientras obtienes un título universitario tiene sus desafíos. “A veces es triste porque siempre veo fotos (de amigos) en Facebook que están en Las Vegas divirtiéndose”, confiesa la fundadora de Rocheli Patisserie. “Eso es algo que nunca he podido hacer. No obstante, sé que veré los resultados dentro de unos cuantos años. Ojalá”, concluye.