Emprendedores

Space: Diseño y negocios

Este despacho de arquitectura sustentable y contemporánea, trabaja con edificios inteligentes y un diseño interior más humano.
Space: Diseño y negocios
Crédito: Depositphotos.com
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Juan Carlos Baumgartner no tiene un recuerdo claro de en qué momento quiso ser arquitecto. “A veces siento que la arquitectura me escogió a mí”, confiesa. Al terminar la carrera en la UNAM participó en un concurso de jóvenes arquitectos a nivel nacional y ganó el derecho para representar a México en Francia, en donde también resultó triunfador.

A partir de entonces, se le presentaron varias ofertas de trabajo hasta que en 1997 decidió integrarse a un despacho con sede en Chicago, EE.UU., porque, según él, salía de lo convencional: la estructura era horizontal, sin jerarquías, ni horarios, y muy vanguardista. El único inconveniente es que se especializaban en el diseño de interiores, “pues en aquella época –e incluso actualmente– el interiorismo se consideraba como decoración o arquitectura de segunda. Y yo quería hacer arquitectura de verdad”, confiesa.

Esta visión cambió desde la asignación de su primer proyecto para una aseguradora: más de 100,000m2 de espacio, tres torres, así como una gran población involucrada. Con ello, “me di cuenta de que hay todo un mundo del que nadie te habla cuando estás en la carrera: la arquitectura comercial”, dice. Esto incluye tiendas, hospitales, oficinas, centros comerciales... “Pero en la universidad te educan para trabajar con personas y no con corporaciones. Por lo tanto, no tienes un lenguaje que pueda entender un empresario. No comprendes que la arquitectura para ellos es una herramienta más de su negocio, no es el final o la meta”, agrega.

Si bien Juan Carlos pronto llegó a ocupar la dirección de diseño de la oficina donde comenzó su vida laboral, su apuesta fue emprender para poder tomar sus propias decisiones y poner a prueba un modelo de negocios que busca ayudar a los clientes –las empresas– a hacer dinero. ¿Cómo? A través de crear espacios más humanos, partiendo de que la gente se encuentra en el centro de las organizaciones y que, en la medida en que las personas estén mejor, las empresas enteras van a estar mejor.

El primer diferenciador de Space –despacho de arquitectura sustentable y contemporánea y de diseño interior que Juan Carlos inició con dos socios y capital de un fondo de inversión en 1998, en San Francisco y Chicago– es el diseño basado en evidencias, es decir, dejar de hablar de la arquitectura como el equilibrio entre cosas bellas y funcionales, y plantear que el buen diseño tiene consecuencias en el comportamiento de las personas.

El emprendedor asegura que está demostrado que en hospitales el diseño puede ayudar a que el paciente se recupere más rápido: si tienes vistas al exterior y luz natural, por ejemplo, la gente toma menos medicinas para el dolor. “Por lo que el diseño también puede lograr que las empresas aumenten su productividad al mismo tiempo que la gente tenga calidad de vida en sus centros de trabajo”, señala.

Entre sus clientes destacan: Alsea, American Express, Microsoft, Google, Mabe y Volaris. Precisamente por el corporativo de la aerolínea, este año Space ganó por segunda ocasión el A’ Design Award, Iron Award, en la categoría Espacio interior y Diseño de Exposiciones. Se trata de un proyecto en donde se siguió la filosofía de Volaris: alto rendimiento y bajo costo. Incluso, los directivos de esta compañía destacan que sus empleados –de 27 años de edad en promedio– prefieren quedarse más tiempo en la oficina porque ahí encuentran un espacio confortable (estaciones de trabajo abiertos, salas de juntas con asientos de avión y áreas de esparcimiento).

Hoy, Space cuenta con oficinas en Estados Unidos, Japón, India y México. “Preferimos trabajar con alianzas estratégicas: nosotros aportamos inteligencia y parte del proceso, y los socios locales suman el conocimiento de la cultura y métodos constructivos. Bajo este esquema llegamos a Brasil, España, Inglaterra, Rusia y prácticamente a todo el resto del planeta”, sentencia.

Bases de un buen negocio

Para Juan Carlos, pocos nombres son tan apropiados como Space, porque “vivimos y creemos que la diferencia está en el espacio”. Por eso, su despacho es un híbrido entre psicología, antropología social y una consultoría de negocios. De hecho, el 30% de lo que hacen tiene que ver más con este último punto, para entender dónde hay ventanas de oportunidad para sus clientes desde el punto de vista de negocio, y luego lo traducen en arquitectura: desde la ergonometría hasta la luz, el sonido y las herramientas necesarias para trabajar.

Cabe destacar que no sólo contamina el proceso de construcción, sino los años que funcione un edificio. En consecuencia, los proyectos desarrollados por Space tienen una visión de sustentabilidad y una filosofía verde. Por otro lado, Juan Carlos anticipa que está por venir una revolución del diseño en el mundo, donde en el futuro, las empresas exitosas primero se fortalecerán en la parte de diseño para después vender algo más. Apple es el mejor ejemplo: Steve Jobs era diseñador aunque no estudió diseño. Basta con ver la obsesión con las cajas donde viene el iPhone, las tiendas y todas sus demás líneas de negocios. “En realidad, es una compañía de diseño que vende tecnología”, afirma.

Y si bien México es un mercado que ya entiende la importancia del espacio corporativo, todavía le falta sofisticación. “Hay que exigir a los especialistas de la construcción metodologías y herramientas para convertir el espacio en una herramienta que haga más competitivas a las organizaciones”, complementa.

Ahora Space vive un proceso de evolución para convertirse en una consultoría de innovación. Hasta hoy casi toda su labor se enfoca en arquitectura, “pero al analizar todo lo que hacemos, los resultados también tienen que ver con diseño de experiencias o branding”, concluye Juan Carlos, quien cada vez está más involucrado en dar conferencias y en la academia.