Emprendedores

6 verdades aterradoras de emprender

Aunque iniciar un negocio tiene sus cosas buenas, hay ciertos puntos de los que nadie habla y que debes tener en mente.
6 verdades aterradoras de emprender
Crédito: Depositphotos.com

Hay una verdad terrorífica sobre ser un emprendedor. Los iniciadores de negocios viven con la emoción de construir imperios y la felicidad de crear una marca en el mundo haciendo algo mejor que cualquier otra persona en el campo.

Hay algo más. El emprendedurismo es divertido, recompensante y liberador. Pero hay otro lado del que a nadie le gusta hablar. Ser un emprendedor puede ser agotador, desalentador y muy duro. Espero que tengas la piel gruesa, la necesitarás. Aquí hay seis verdades del emprendedurismo.

1. Tú no eres tu propio jefe. Yo quería ser mi primera jefa, como millones de emprendedores. Lo que aprendí fue que los grandes empresarios nunca son los jefes, excepto en el título. Hay más de 300 profesionales en ventas y empleados en mi empresa y ellos son los jefes.

Los grandes negocios se construyen al escuchar a la gente que hace que la empresa funcione. Cuando alguien me llama “jefa” le recuerdo que mi equipo me dirige. Yo soy su empleada y 300 jefes dirigen el barco.

2. No eres al que mejor le pagan. Muchos nuevos emprendedores tiene grandes visiones de ganar inmensas cantidades de dinero. Tal vez algunos lo logren, pero a la mayoría le tomará años o tal vez décadas.

Para llevar a tu imperio al siguiente nivel, serás el primero en renunciar a tu cheque para contratarlos porque de eso se trata el emprendedurismo. Tu negocio cobrará vida casi como un hijo. Querrás más que nada que tenga éxito y florezca, aunque sea por tu propia cuenta.

3. El balance entre trabajo y vida personal es imposible. Cuando construyes tu negocio buscar un equilibrio es inútil. El trabajo será tu vida. Cuando estés en casa trabajando en tu patio, en el partido de futbol de tus hijos o preparándote para irte a dormir, estarás pensando en tu negocio. Te despertarás en medio de la noche preocupándote porque deberías haber tratado un asunto con mayor cuidado.

No hay un horario de 9:00 a.m. a 5:00 p.m., sólo 24/7. Pasarás tiempo en tu casa y hasta saldrás de vacaciones, pero siempre pensarás en tu negocio.

4. Un grupo de apoyo escondido es importante. Una gran empresa tiene un buen grupo de apoyo, incluyendo a  las personas en puestos ejecutivos, administrativos, producción, etcétera. Un gran emprendedor también tiene el poyo de gente fuera de la oficina tal vez una esposa/o, hijos y amigos. Más vale que tu familia esté a bordo con tu idea, ya que esto puede provocar que tu negocio y familia sufran.

Mi imperio de bienes raíces es producto del apoyo que he tenido en mi casa y de las amistades que he recolectado durante mi vida. La fundación de mi trabajo son los miembros de mi familia que entienden que a veces tengo que atender llamadas todo el fin de semana o que debo atender a eventos de networking y no puedo prepararles una comida casera.

5. A alguien no le vas a caer bien. La lección más dura para mí fue ésta: entre más grande sea el imperio, más enemigos tendrás. Para muchos emprendedores es algo difícil darse cuenta de esto. Esto no te lo digo para que pienses que no tendrás gente que te apoye porque claro que lo tendrás. Pero siempre habrá gente que no le guste la forma en la que haces las cosas, las decisiones que tomes o la dirección en la que vas. A algunos emprendedores esto los deprime.

Pasarás un gran parte de tu vida dando todo de ti a la empresa. A veces tomarás decisiones en el mejor interés de tu empresa pero no necesariamente en el de los empleados. Tu negocio es algo a lo que le entregas tu vida, es como tu bebé.

6. La percepción importa. Aun cuando a tu negocio no le está yendo bien, actúa como si le estuviera yendo muy bien. La percepción importa incluso más que la realidad. Hace seis meses le puse otro nombre a mi negocio. Fue la época más difícil de toda mi carrera. Me costó trabajo que las personas creyeran en mi marca y confiaran en ella. Había noches en las que iba a mi casa y lloraba hasta dormirme y aun así sonreía al día siguiente cuando llegaba a la oficina lista para dominar el mundo. En seis meses recluté a la misma cantidad de gente en ventas que se había ido. Ahora puedo decir con confianza que fue el mejor movimiento de mi carrera.

La cruda verdad es que siempre habrá días en los que hagas todo lo posible por sonreír para decirle al mundo que todo está bien. Te prometo, si lo haces, una día te despertarás y todo estará bien.