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Acelera tu operación con una moto

Una motocicleta de trabajo puede ser la solución que necesitas para hacer más productiva tu empresa.
Acelera tu operación con una moto
Crédito: Depositphotos.com
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Se dice que para llegar al éxito empresarial hay que recorrer un camino lleno de retos y obstáculos. Si la frase es cierta –y no hay motivos para dudar de ella–, las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) mexicanas deberían pensar en la mejor forma de transitar dicha ruta.

En ese sentido, las motocicletas de trabajo son un apoyo ideal, ya que pueden aportar distintos beneficios para los negocios: acceso a nuevos consumidores, rapidez en la atención al cliente, eficiencia operativa, mayores niveles de satisfacción entre socios y compradores, etcétera.

Por tanto, las MiPymes que estén interesadas en ponerle dos ruedas y motor a su crecimiento cuentan con una ventaja. Durante las últimas dos décadas, el mercado nacional de motos ha logrado un importante impulso. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el parque vehicular de motos está conformado por más de 1.5 millones de unidades. Y de este total –de acuerdo con cálculos de los fabricantes–, el 60% corresponde a motocicletas de trabajo.

Asimismo, si en 2009 la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) reportaba la venta al público de 65,927 motocicletas, para 2013 la cifra se ubicaba en 179,518 unidades. En términos de comercialización, las motos de trabajo –dependiendo del proveedor– representan entre 35 y 40% de las ventas totales.

El potencial de este sector también se muestra en otro factor: los principales fabricantes del mundo tienen operaciones en el país, tales como Yamaha, Honda, Suzuki (firmas de origen japonés), Bajaj (de la India, y cuyo nombre debe pronunciarse como “bayash”) e Italika (marca propiedad de Grupo Salinas, pero que ensambla tecnología china; el sello, por cierto, no forma parte de la AMIA, y por eso no reporta sus cifras de venta al organismo). Todas estas compañías incluyen motos de trabajo en su catálogo de productos.

Ventajas sobre dos ruedas

Entre las principales características de estos vehículos destacan: el cilindraje (en promedio) va de los 100 a los 150 centímetros cúbicos; son equipos ligeros y de alta maniobrabilidad; su precio oscila entre los $15,000 y los $26,000 (un rango que varía según la marca y el modelo deseados); y ofrecen un alto rendimiento energético.

Siguiendo este último punto, en situaciones típicas de tráfico urbano, un coche con un tanque de entre 40 y 45 litros de capacidad brindará una eficiencia promedio de nueve a 10 kilómetros por litro (km/l); las motos de trabajo (cuyos depósitos pueden tener un volumen de 12 a 18 litros) entregarán desempeños en el orden de los 40 km/l. Esto tiene que ver con la tecnología que usan las motocicletas, pero también con su capacidad para no ser víctimas fáciles de los embotellamientos.

Sin embargo, antes de pensar en marcas, modelos o potencias motrices, tienes que plantearte un asunto clave: ¿la moto ayudará a mejorar los resultados de tu empresa? En muchos casos, una unidad de este tipo ofrecerá grandes oportunidades para ello. Por ejemplo: Llegar a consumidores nuevos a través de la cobertura de más colonias, delegaciones o ciudades vecinas, y con un costo eficiente. Esto abarca desde restaurantes con entrega a domicilio, hasta proveedores de productos y servicios como farmacias, tortillerías, plomerías, cerrajerías, etc. De esta manera, se acorta la distancia con el cliente y se incentiva el aumento de su ticket promedio (sin que éste tenga que desplazarse hasta el centro de consumo).   

Incrementar la satisfacción de los clientes actuales. Gracias una motocicleta, un negocio puede acelerar sus tiempos de entrega, característica que lo distinguirá de sus competidores. Algunas ideas en ese sentido: carnicerías que surten pedidos de emergencia a restaurantes; o especialistas en reparaciones que llegan rápidamente a auxiliar a sus consumidores (electricistas, técnicos en equipos de hogar u oficina, mecánicos, etc.).    

Si detectas algunos de estos valores en el uso de una moto (o varios), la primera acción a tomar es: entender que la motocicleta no es un lujo ni un juguete y, en consecuencia, la elección del vehículo ideal tiene que basarse en un análisis serio: el mismo que se aplica a cualquier elemento esencial de la empresa. Las MiPymes “deben identificar claramente el uso de la moto. Si la dedicarán a funciones de reparto, considerar el número de entregas diarias, los kilómetros que se recorrerán durante una jornada, qué peso y qué clase de objetos se moverán en el vehículo”, comenta Jorge del Paso, gerente de Desarrollo de Distribuidores de Honda Motos México.

A estos criterios –que darán una idea del desgaste de la unidad, del tipo de caja requerida (fibra de vidrio, térmica, refrigerada o semirefrigerada) y de las necesidades de combustible que deberán ser atendidas–, se le debe añadir el factor del entorno de operación. “Hay que tomar en cuenta el terreno donde funcionarán las motos: una zona urbana asfaltada, un área de servicio con muchas calles empedradas, caminos rurales de tierra, entregas que incluyen territorios de asfalto y de terracería. El suelo por donde pasarán las motos es un aspecto muy relevante”, señala Luis Adrián Cruz, gerente nacional de Mercadotecnia de Yamaha Motor de México.

Tras realizar este análisis de necesidades y requerimientos, estás listo para explorar la oferta del mercado. Y en ese sentido, apuntan los especialistas, la mejor recomendación es buscar fabricantes con historia y prestigio en el nicho automotriz (reconocidos como proveedores de motos de calidad), y sobre todo, que han desarrollado una infraestructura de atención al cliente: puntos de venta acreditados, talleres y centros de atención autorizados, programas de certificación para mecánicos, políticas de garantías, disponibilidad de refacciones originales (por lo general, con precios fijos en todo el país), etc.

Al acudir a esta clase proveedores, “la MiPyme recibe un apoyo pleno, asesoría para encontrar el producto que mejor se adapta a su presupuesto y a sus necesidades de negocio, mantenimiento de calidad y certeza en los costos asociados (como reparaciones y piezas). Las empresas serias entienden que una moto descompuesta se refleja en los resultados de una compañía, y hacen todo lo posible para evitar esa situación”, afirma Armando López, director comercial de Bajaj México.

Camino seguro

Para muchas MiPymes, según los especialistas consultados, las motos de trabajo son una herramienta muy atractiva, pero no exenta de riesgos o amenazas que pueden arruinar a cualquier negocio: multas constantes, peatones atropellados, colisiones, repartidores gravemente lesionados o muertos. Aunque ocurren en la realidad, dichas situaciones no deberían desalentar a ninguna empresa. ¿Por qué? Porque en la inmensa mayoría de los casos, el accidente no se le puede atribuir al vehículo, sino a la temeridad de un conductor no entrenado, que ignoraba los principios esenciales de la cultura vial.

Afortunadamente eso es algo que tiene remedio: políticas de seguridad en la compañía y buenas dosis de capacitación. “Lo verdaderamente peligroso es la desinformación; la de los conductores, pero también la de los negocios que no aprovechan los recursos disponibles para garantizar una operación segura”, dice López, de Bajaj México.

El escudo contra la tragedia inicia en el espacio del repartidor. “El conductor debe contar con un equipo básico de seguridad: casco, chamarra y guantes”, subraya Cruz, de Yamaha Motors México.

Elementos que, además, deben satisfacer requisitos esenciales:
Casco: con certificación DOT o Snell; que ajuste a la perfección (no fiarse de tallas o marcas, sino probar distintas opciones hasta hallar el ajuste ideal); siempre usarlo abrochado.
Chamarra: manga larga, diseñada para motociclistas, con protecciones en codos, hombros, costillas y espalda.  
Guantes: de piel preferentemente, acojinados y que cubran toda la mano.

La protección al conductor debe reforzarse con un esquema de capacitación y una política de manejo seguro. En opinión de Del Paso, de Honda Motos México, en estas medidas “nunca hay que escatimar recursos, ya que protegen al conductor de la empresa y, al hacerlo, cuidan la operación de la misma”. Además, para satisfacer esta necesidad, no hay que hacer grandes inversiones. El compromiso es el activo más importante.

Entrenamiento para el personal: en forma directa y gratuita o a través de escuelas de manejo asociadas. Los fabricantes de motos de trabajo ofrecen programas de capacitación en los cuales el conductor aprende las mejores técnicas de operación –cómo dar vueltas, puntos ciegos, reglamento de tránsito, frenado e interacción con automóviles–. El entrenamiento debe ser obligatorio, incluso para aquellos motociclistas con licencia y experiencia previa. Ojo: tener la licencia no garantiza que se apliquen las mejores técnicas de manejo.
Monitorear el desempeño de los motociclistas: confirmar el uso correcto del casco –en la cabeza y no en el codo– y de todos los aditamentos de seguridad; estar atentos a reportes de conducción irresponsable –no respetar semáforos, brincar topes o traslados en sentido contrario–. Esta política se puede reforzar con un programa de premios para motociclistas responsables, por ejemplo, recompensas por periodos sin multas ni accidentes.
Seguimiento puntual a las necesidades de mantenimiento de la moto: si cumples con los tiempos de servicio recomendados por el fabricante, no sólo evitas tener una unidad descompuesta, también alejas la posibilidad de que un desperfecto mecánico cause un accidente.

Crédito para encender motores

Si planeas adquirir una moto de trabajo, el financiamiento es una opción disponible, aunque varía según el proveedor: hay fabricantes que otorgan planes de crédito a través de sus distribuidores, otros desarrollan precios especiales para venta en retail (como Italika) y algunos tienen alianzas estratégicas con empresas de autofinanciamiento (tal es el caso de Bajaj, que en México está asociada a Grupo Autofin).

No obstante, en materia de financiamiento también hay rasgos comunes entre las compañías de motocicletas:
En sus páginas de Internet, empresas como Yamaha y Bajaj incluyen cotizadores en línea. Tú seleccionas el modelo deseado, así como las condiciones de pago que más te convengan (nivel de enganche, liquidación en quincenas o mensualidades) y el sistema te entrega una cotización completa.

Los requisitos que solicitan tienden a ser los típicos del mercado del autofinanciamiento, tales como: mayoría de edad, identificación oficial, comprobante de domicilio, revisión en el Buró de Crédito y comprobante de ingresos (los dos últimos meses), aval, etc.

Para conocer los planes de financiamiento que ofrecen sus distribuidores, los fabricantes –en su sitio Web– te brindan un buscador de asociados a nivel nacional. De este modo, podrás encontrar al que se encuentre más cerca de ti. Ubícalo y pregunta sobre precios de promoción u opciones de crédito.