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GoodExpress: Una opción saludable

La misión de esta plataforma es lograr que los consumidores adopten una vida más sana gracias a la información y acceso a los mejores productos.
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A las fundadoras de GoodExpress, Martha González y Marisa Arizpe, les consta: cuando alguien decide adoptar un estilo de vida saludable, las pruebas de fuego, en muchas ocasiones, no radican en los momentos que todos imaginan, como por ejemplo rechazar el postre atestado de azúcar procesada. La voluntad en realidad flaquea cuando aparecen las dificultades. Una de ellas consiste en obtener –de forma sencilla y rápida– productos, servicios e información de calidad que faciliten el arraigo de hábitos sanos.

Esta premisa, sumada a la pasión que Martha y Marisa sienten por los temas de nutrición y salud, impulsó la creación de GoodExpress, una tienda on line que, desde diciembre de 2013, comercializa alimentos healthy en todo México y ya cuenta con 520 pedidos al mes (desplazando más de 5,000 mercancías) y con el 30% de las entregas en provincia.

En GoodExpress, el consumidor encuentra una amplia variedad de nutrimentos saludables (alrededor de 450 productos), la cual abarca distintas categorías —suplementos, bebidas, bocadillos, semillas, superfoods, entre otras. El énfasis en la alimentación se basa en una convicción de las fundadoras: en una vida plena y feliz, una dieta sana es un pilar básico.

Para contagiar la certeza, respaldándola con una oferta de calidad y accesible, Marisa y Martha recurrieron al ecommerce, modelo que redujo los gastos en infraestructura física tan típica en esta industria (local, exhibidores, iluminación, etcétera) y aseguraba el acceso a un gran nicho (los usuarios mexicanos de la Red).

En la esencia digital de su tienda, las emprendedoras han descubierto otros beneficios. Uno de ellos: facilidad y velocidad para aplicar innovación y creatividad (en marketing, mercancías, promociones); algo que en un formato tradicional implicaría una labor ardua o costosa. “Es un medio ideal para innovar, experimentar y buscar formas de consentir al cliente. Y hacerlo rápido, sin muchas barreras. En poco tiempo diseñas y presentas tu propuesta; y si no funciona, sólo la retiras y pasas a la siguiente idea”, afirma Marisa.

Sin embargo, para obtener esta creatividad flexible, los negocios digitales, en el terreno tecnológico –como el diseño Web, equipos, seguridad, sistemas de pago–, deben buscar a un aliado eficiente, una pesquisa que, aunque suena simple, podría tornarse embarazosa. Se lidia con proveedores experimentados pero caros, y otros más baratos pero limitados en talento o actitud que a toda propuesta responden “uy, eso no se puede hacer”, recuerdan divertidas las fundadoras, quienes sugieren trabajar con asociados capaces de entender la esencia del negocio y que, desde su capacidad tecnológica, liberen la imaginación.

Frescura Integral

Cuando lo técnico inspira y no estorba, la tienda digital deja de ser una fría pantalla. Se convierte en un espacio que, aprovechando recursos Web, genera ventas constantes a través de la lealtad y la atención; es decir, fomentando el contacto humano. Esto confirma que el ecommerce –como dice Claudio del Conde, director general de Kichink!– “es íntimo, tan o más personal que un comercio regular”.

Ya entendida dicha responsabilidad, la empresa de Martha y Marisa satisface la necesidad de volver a la vida de los usuarios al presentarles blogs, chats, redes sociales, cursos virtuales y newsletters semanales (sobre temas de alimentación y bienestar general, y en donde participan reconocidos expertos). “Damos una experiencia total: tips, recetas, coaching de fitness y vida, asesoría profesional; todo con el fin de que el cliente se sienta apoyado en su proceso de mejora”, apunta Martha.

Esta táctica ha probado hasta ahora su eficacia (y su traducción en números a favor de la empresa): ya genera fidelidad y ventas recurrentes y hoy, más de 4,000 usuarios recurrentes están probando la receta de GoodExpress. Resultados que para un negocio típico resultan sumamente complicadas, pues para lograr el mismo fin, tendría que realizar inversiones mayores, como rentar de salones para talleres, imprimir y distribuir materiales impresos, contratar un call center y otras tareas cuya inversión inicial elevan costos y gastos de un primer emprendimiento. Algo que, a Martha y a Marisa, ya no les preocupa, pues su modelo actual les permite hacer lo que siempre soñaron: compartir su entusiasmo por una vida más sana que facilite la felicidad en el día a día.