Columnas

Uber, ¿puede el gobierno detener la innovación?

El caso de Uber no es el primero en el que el gobierno percibe el desarrollo tecnológico como una amenaza.

La semana pasada, después de varios meses de controversia, el gobierno del Distrito Federal anunció que los autos que provean el servicio de Uber serán detenidos y llevados al corralón.

Las razones políticas que se esconden detrás de esta decisión, el momento en que fue anunciada y los grupos de interés que han intentado detener el servicio han sido motivo de análisis en diversos artículos. Sin embargo, yo pretendo aprovechar la discusión para enfocarme en otra pregunta: ¿puede el gobierno limitar la innovación?

El caso de Uber no es el primero en el que el gobierno nacional y local busca limitar los servicios tecnológicos por medio de regulaciones, barreras jurídicas e incluso acciones penales. No es la primera vez que una institución percibe el desarrollo tecnológico como una amenaza.

Recordando la batalla de Napster

A principios de la década de los 2000 se libró una batalla épica entre el gobierno de Estados Unidos y las principales plataformas de descargas de música y video, como Napster, Shazam, Limewire y The Pirate Bay.

El gobierno intentó detener estos servicios más de una vez, e incluso amenazó a los usuarios con imponerles multas y otros castigos si se les descubría descargando contenido. Sin embargo, aunque logró imponer ciertas barreras e incluso clausurar algunos sitios, realmente nunca ganó la batalla.

No la ganó porque por cada servicio que cierra abren dos; y es que, cuando cientos de miles de usuarios encuentran un valor especial en la tecnología y la innovación, sin importar cuán grandes sean las barreras encontrarán una solución para sobrepasarlas.

La fuerza de la demanda siempre gana

Lo mismo sucede con Uber. Miles de usuarios encuentran en este servicio algo que los taxistas no ofrecen. Ahora que tienen una alternativa, se sienten empoderados y liberados de una industria que se ha caracterizado por ser abusiva con sus clientes.

¿Cuál es el alcance de Uber? Apenas la semana pasada se dieron a conocer las restricciones impuestas por el gobierno del Distrito Federal y, en el momento en que escribo esta nota, ya existen tres peticiones en la plataforma Change.org para exigir que se permita a Uber operar en la ciudad. Juntas, las peticiones han recopilado más de 99 mil firmas.

Para mí, la respuesta a la pregunta que planteo en el título es clara: el gobierno no puede, ni debería intentar, ser un obstáculo para el desarrollo de la tecnología, que facilita y mejora la vida de los ciudadanos. La fuerza de la demanda es infinitamente mayor que las limitaciones jurídicas que se pretendan poner. Al final del día, éstas no son sino intentos ingenuos de detener una fuerza imparable.

Relacionado: Uber, la startup que divide opiniones

La tecnología encontrará la manera

Claro que el gobierno puede ganar algunas batallas.  Varios países, como España y Francia, han prohibido el uso de la aplicación y la han expulsado del país. Sin embargo en el largo plazo la tecnología y los usuarios encontrarán nuevas maneras de subsistir.

Quizá los servicios de Uber tengan que evolucionar, adaptarse a la realidad de cada país, aprender de sus contrincantes y seguir en la contienda, en lo cual las startups de tecnología son especialistas.

Napster desapareció del mapa, pero hoy tenemos servicios como Netflix, Spotify, Hulu y muchos otros donde los usuarios tienen un acceso prácticamente ilimitado a los contenidos. Sí, esos mismos contenidos que el gobierno y las grandes empresas trataron de detener.

¿Qué le queda al gobierno?

Si no pueden ganar la batalla contra la tecnología, a las instituciones les resta adaptarse, darse cuenta de que el enemigo no es la innovación que facilita nuestras vidas y vuelve nuestras ciudades mejores lugares para vivir; entender que el verdadero adversario son los viejos modelos a los cuales suelen aferrarse.

No cabe duda: los avances tecnológicos deben de ser observados muy de cerca, regulados para garantizar el bien de sus usuarios. Pero bajo ninguna circunstancia debe la innovación ser detenida en pos de “construir un mejor país”.

 

Juan del Cerro es emprendedor, promotor y entusiasta del emprendimiento social, director ejecutivo de Socialab México y conductor de Disruptivo.

Puedes seguirlo en @delcerrojuan