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5 meditaciones que transformarán tu día

Aprovecha estos momentos del día para incorporar meditaciones cortas, pero que harán una diferencia enorme en tu vida.
5 meditaciones que transformarán tu día
Crédito: Depositphotos.com

Solemos pensar que, para meditar, necesitamos estar en medio de un jardín zen, vestidos de blanco, con un turbante en la cabeza y mucho tiempo libre. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así. La realidad es que hoy día las técnicas de meditación se han adaptado al ritmo de vida moderno, permitiéndonos sentir sus beneficios sin necesidad de alterar demasiado nuestra rutina.

Diversos estudios científicos han comprobado que meditar –aunque sea sólo durante cinco minutos al día– incrementa la capacidad de concentrarse, organizarse y pensar con claridad. Pero no sólo eso: las personas que meditan con frecuencia aprenden a controlar mejor sus emociones y sentirse más relajadas. ¿Ese empleado que te saca de quicio? ¡Si meditaras podrías lidiar mucho mejor con él!

No es necesario que te aísles del mundo durante una hora para tener una meditación profunda y enriquecedora. Estos son cinco momentos clave del día que puedes aprovechar para incorporar meditaciones cortas, pero que harán una enorme diferencia en tu vida. Cuando pienses que no tienes tiempo, sólo recuerda: si Oprah Winfrey encuentra 40 minutos para meditar al día, ¿por qué tú no podrías hacerlo?

Tan pronto te levantes…

Esta es la meditación más importante, pues repercutirá en la calidad de tu día entero. Haz el hábito de despertarte 10 minutos antes de lo que acostumbras. Después de ir al baño y tomar un poco de agua, siéntate en completo silencio con las piernas cruzadas al frente. Cierra los ojos y concéntrate en tu respiración; crea inhalaciones y exhalaciones largas y profundas. Evita pensar en lo que tienes que hacer durante el día: regálate este tiempo y espacio para estar contigo mismo.

Entre juntas

El mediodía suele ser el momento más estresante del día, pues estás saturado de pendientes y juntas, y tu atención se encuentra dividida en un sinfín de tareas. Encuentra cinco minutos para regresar al presente. Sentado en tu escritorio, cierra los ojos, pon las manos sobre tus piernas y respira lentamente. Concéntrate en el punto que se sitúa en tu entrecejo: éste es el punto que concentra tu capacidad de estar atento y ser creativo. Con cada inhalación, imagina que lo cargas de energía y que una luz blanca se vuelve cada vez más potente. Con cada exhalación, libéralo de toda tensión.

Después de comer

Por lo general, después de comer nos sentimos cansados y poco productivos. Éste es un excelente momento para hacer una meditación que te revitalice y enfoque tu atención. Realiza una secuencia de respiraciones en tu lugar de trabajo, o si temes quedarte dormido, sal a caminar. Busca un parque cercano, recórrelo e intenta convertirte en un observador: contempla a la gente y concéntrate en los sonidos que se producen a tu alrededor. Esto aclarará tu mente.

Antes de salir de la oficina

El término de tu jornada laboral es un momento clave para meditar. Ésta es, sin duda, la forma perfecta de hacer una transición entre tu trabajo y tu vida privada. El objetivo es dejar las obligaciones atrás y entrar en un estado de calma que arrastres por el resto de tu día. Para serenar tu mente puedes apoyarte en un mantra, una repetición de sonidos que facilitan  entrar en un estado meditativo. Om Namah Shivaya es el mantra por excelencia para dejar los pendientes atrás y regresar a ti mismo: descárgalo en tu celular, escúchalo con los ojos cerrados y repítelo en tu cabeza.

Antes de dormir

La respiración es una gran herramienta para inducir tu mente a un estado de calma que te permita conciliar un sueño profundo. Realiza el siguiente ejercicio y, antes de que te des cuenta, ya te habrás quedado dormido.

Realiza una respiración profunda. Inhala lentamente en tres tiempos e infla el abdomen. Sostén el aire durante un segundo y vuelve a inhalar en tres tiempos, esta vez inflando el diafragma. Sostén de nuevo el aire. Inhala una vez más, ahora inflando el pecho, y sostén el aire una vez más. Exhala profundamente. Puedes repetir cuantas veces desees.

Quizá entrar en un estado meditativo te toma algo de tiempo al principio. Sin embargo, si eres constante, con la práctica podrás hacerlo cada vez más rápido.