Consultoría

5 características que alejan a la gente

¿Eres muy negativo? ¿Hablas de más? Te decimos cómo deshacerte de estos y otros molestos hábitos.
5 características que alejan a la gente
Crédito: Depositphotos.com
  • ---Shares

Existen ciertos hábitos que simplemente hacen que otras personas se alejen. Como dice el dicho, todos tenemos algo bueno que ofrecer. Sin embargo, todos también tenemos características que pueden molestar a los demás. ¿Las personas se alegran cuando llegas o cuando te vas de un lugar?

Aquí hay rasgos horribles que alejan a la gente. Te decimos cómo reconocer si los tienes y la manera de deshacerte de ellos para siempre.

1. Eres negativo
Todos hemos estado cerca de este tipo de personas. Se quejan y  se quejan, hablan de lo mucho sus vidas están mal y quieren decirle todos los detalles de su desgracia.

¿Cómo saber si eres así de deprimente? Pon mucha atención a tus temas favoritos de conversación. ¿Las quejas sobre el tráfico o el clima son lo primero de lo que hablas por las mañanas? ¿Te aseguras de decirle a todos lo mal que dormiste o qué tan mal te sientes en el trabajo?

Si las quejas son la constante en tus temas de conversación, entonces eres un poco pesimista. Toma nota de cómo inicias conversaciones con tus colegas. Otra señal de que eres así es cuando las personas te ven y suspiran o lo primero que te preguntan es ahora qué va mal en tu vida.

¿Cómo detenerlo? Este hábito es uno de los más simples y a la vez complicados de arreglar. La parte sencilla es que lo único que tienes que hacer es dejar de hablar de cosas deprimentes. Trata de empezar a notar cosas buenas cada vez que quieras quejarte de algo.  Si te quedas atorado en el tránsito, observa las cosas lindas del camino y habla de eso con tus colegas.

Existen maneras para contrarrestar el pesimismo. Encuéntralas y cambia tu conversación.

2. No dejas de hablar
¿Alguna vez has estado cerca de una persona que no se calla? Tal vez fue un jefe, un compañero o incluso un pasajero en un avión. Se puede llegar a sentir como si estuvieras perdido en el océano viendo como una ola gigante se acerca a toda velocidad para arrastrarte. Tomas un respiro profundo y asientes y sonríes  mientras soportas la plática de la otra persona.

¿Cómo puedes saber si tú eres ese océano que asfixia a los demás? Una buena señal de que no paras de hablar es notar cuántos respiros tomas durante una conversación.

Otra señal clara es que las personas se mantengan de pie cuando hablan contigo, un claro signo de lenguaje corporal que muestra el deseo de no pasar más del tiempo necesario en la conversación.  Fíjate si en tus charlas diarias dominas la mayoría de la conversación.

La solución es sencilla: deja de hablar. Puedes empezar por escuchar más lo que otros tienen que decir y hablar por turnos durante las juntas. Pon atención a las opiniones de los demás. Prueba contar hasta tres en tu cabeza antes de empezar a hablar y asegúrate de no estar ahogando otras voces en las conversaciones.

Un poco de práctica te ayudará a deshacerte de este molesto hábito y te permitirá ganar amigos.

3. Eres distraído
Todos tenemos cosas importantes que hacer, pero uno de los hábitos más molestos que existe es cuando te la pasas revisando tu teléfono durante juntas o cenas de negocios.  

¿Cómo puedes saber si es tu caso? Simple: toma nota de las veces que preguntas de qué se está hablando ya que es una gran señal de que no estás poniendo atención a los demás. ¿Alguna vez has alzado la mirada durante una junta o reunión sólo para notar que nadie más está ocupado con su teléfono o laptop? Si eres un distraído digital constante, debes tratar de dejar tus dispositivos en casa cuando tengas que atender una reunión importante.

Puede ser muy difícil desconectarse, pero ganarás más conexiones humanas necesarias para tener relaciones sanas y felices.  Olvida por un rato los distractores y reconéctate con los individuos, dándoles la atención que merecen.

4. Eres condescendiente
¿Qué es más inspirador, enseñar a los demás o mostrarles que no están a tu nivel? Ser condescendiente es un hábito terrible que aleja a las personas.

¿Cómo puedes saber si eres así? Observa a las personas en tu vida y analiza si están mejor después de conocido. ¿Has sido el maestro o mentor de alguna persona? ¿Has ayudado a alguien a obtener habilidades, trabajos o a mejorar su desarrollo? ¿Cuántas personas se acercarían a ti por ayuda cuando tienen un  problema?

Fíjate bien en cómo tratas a los demás. ¿Los ayudas o sólo los critican porque no hacen las cosas como tú? ¿Das consejos que nadie  te pide? Si estos patrones te suenan familiares, es necesario que cambies tu perspectiva.

En lugar de dar consejos a todos, sólo ofrécelos cuando te los pidan. Mantente en el tema que se te pidió y no ofrezcas un consejo más amplio de lo necesario.  La próxima vez que alguien cometa un error trata de enseñar en lugar de reprender.

La paciencia y la compasión te ayudarán a eliminar este horrible hábito.

5. No eres sincero
La gente se da cuenta cuando alguien es falso. No hay nada de malo en tener una opinión o perspectiva que no vaya con la mayoría de las personas. No tienes por qué fingir que  piensas como los demás sólo para encajar en un grupo. Es mejor ser amable, pero honesto, que pretender.

La mayoría de las personas que no son sinceras suelen serlo porque son inseguras o son condescendientes.

Existen maneras de saber si tu falta de sinceridad proviene de la inseguridad. ¿Te preocupa que decir que no o tener una opinión diferente haga que no le agrades a la gente? ¿Te importa mucho lo que otros piensen de ti? ¿Haces lo posible por agradarles a todos? Lo cierto es que la mayoría de las personas disfrutan de un desacuerdo saludable para conocer otras perspectivas u opiniones. No tienes que ser grosero al momento de mostrar tus ideas, pero no está mal ser sincero al mostrar tu punto de vista.  

Una gran manera para empezar a superar este hábito, si aún temes mostrar tu perspectiva, es simplemente no ofrecer tu opinión.  Puedes empezar usando frases neutrales como “Eso es interesante” y dejarlo ahí hasta que tengas la suficiente autoconfianza para ser auténtico.

Lo más importantes es dejar de fingir que estás de acuerdo con algo o decir sí a cosas que realmente no quieres hacer. Atrévete a ser tú mismo.