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El empresario que cambió el lujo por la austeridad

Un día de diciembre, Fabrice Grinda dejó su mansión, vendió su auto de lujo, donó su guardarropa y se dispuso a viajar por el mundo.
El empresario que cambió el lujo por la austeridad
Crédito: Depositphotos.com
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Fabrice Grinda es un empresario francés destacado en el mundo de la tecnología, conocido por replicar compañías estadounidenses alrededor del mundo. Es fundador de OLX, una de las páginas web de anuncios clasificados más grandes del mundo o, como él la describe, “la Craigslist 2.0 del resto del mundo”.

Aunque por su personalidad muchos lo comparan con Sheldon Cooper, el personaje de Big Bang Theory que es un genio y tiene dificultad para socializar, en realidad Grinda solía llevar una vida más similar a la de Jay Gatsby.

Con una fortuna estimada en 100 millones de dólares, vivía en una propiedad de 8 hectáreas en Bedford, Nueva York, tenía un chef privado al cual le pagaba 50 mil dólares al año y un auto deportivo con valor de 300 mil dólares. Su pasatiempo favorito –cuando no estaba esquiando en Aspen, por supuesto– era organizar fiestas en su alberca privada y rodearse por chicas hermosas.

Sin embargo, al acercarse a los 40, sufrió una especie de crisis existencial –nada raro si no fuera porque la vivió al revés que la gran mayoría de las personas–. Y es que Grinda se dio cuenta de que el éxito y todo lo que conlleva no necesariamente lo es todo. “Por lo general, las personas cumplen 40 y se compran un auto deportivo de lujo”, explicó en entrevista con el NY Times. “No dicen: necesito reajustar mi vida, dejar ir todas mis posesiones para concentrarme en las experiencias y amistades”.

Así, un buen día de diciembre de 2012, decidió dejar su mansión, vender su departamento de vacaciones y deshacerse de su auto de lujo. Donó su guardarropa y muchos de sus utensilios a una iglesia local y sus muebles a una ONG. Empacó una maleta con cosas elementales y se dispuso a viajar por el mundo.

En 2012, Fabrice Grinda dejó su vida de lujos para dedicarse a viajar por el mundo.

Los primeros meses fue recibido por amigos suyos, pero esto pronto se convirtió en un problema (su ritmo de vida agitado difícilmente se compaginaba con el de sus anfitriones). Comenzó a hospedarse en hoteles, pero la tarifa de éstos era demasiado alta. Entonces decidió devolver un poco de lo que había recibido de sus seres queridos y rentó una casa en una isla privada de Puerto Rico; invitó a sus amigos, parientes, sus hijos y niñeras a unas vacaciones con todo pagado. ¿Y después? Después, siguió viajando y gestionando su empresa a distancia.

Según afirma en la reciente entrevista con el NY Times, vivir de una maleta con lo estrictamente necesario le ha enseñado mucho. Le ha permitido reconectar con viejas amistades, valorar lo realmente importante y fortalecer su vínculo con su padre. “Mi hogar es donde estoy yo, sin importar si es la casa de un amigo, un sofá, en medio de la jungla o un departamento en Lower East Side”, explica. 

Hoy día, Fabrice Grinda sigue siendo un empresario consolidado e inversionista ángel de startups alrededor del mundo.

¿Qué opinas de esta historia? ¿Crees que es necesario hacer un alto en el camino y replantear tus prioridades?