Emprendedores

Cómo se parecen Einstein y un emprendedor

Aunque no lo creas, un empresario tiene muchas características en común con el físico alemán.
Cómo se parecen Einstein y un emprendedor
Crédito: Depositphotos.com

“No eres un Einstein”. ¿Cuántas veces has escuchado eso en tu vida? Cuando la gente te ha comparado con un gran pensador, seguramente ha sido a manera de sarcasmo: Buena idea, ¡Einstein!

Albert Einstein se ha convertido en el punto de referencia para medir el intelecto, aunque pocos saben qué hizo en realidad este gran científico. A lo largo de su vida, el creador de E=mc2 (que muchos no saben qué significa) indicó con qué se encontró en el camino al éxito a través de sus palabras y acciones.

Los emprendedores tienen más en común con Einstein de lo que piensas. Muchas de las características que lo llevaron a ser nombrado como la Persona del Siglo por la revista Time, también son las que motivan a las personas a emprender y triunfar en los negocios. Conócelas:

1. Imaginación
Einstein dijo, “la imaginación es más importante que el conocimiento”. Los creadores de Google tenían todos los conocimientos y habilidades computacionales que se necesitaban para tener éxito en una compañía en el departamento de TI. Lo que hace que Larry Page y Sergey Brin sean nombres conocidos por todos es el hecho de que imaginaron una nueva y mejor forma de buscar en la web, y la crearon.

2. Cuestionarse siempre
“Lo importante es nunca dejar de cuestionarse”. Y una de las preguntas más esenciales que un emprendedor se hace es ¿Cómo puedo hacerlo mejor? Ya sea que ofrezcas un producto o servicio, mejorar constantemente es la única forma de atraer nuevos clientes y retener a los actuales.

Mientras que Philip Knight estaba buscando cómo aumentar las ventas del calzado deportivo de Nike, Bill Bowerman jugueteó con los diseños para asegurarse de que los tenis de esta marca fueran los más innovadores. Bowerman se preguntaba siempre cómo podía ser aún mejor el nuevo modelo. Si Einstein hubiera dejado de cuestionarse, nos hubiera dejado con algunos pensamientos sobre la relatividad y no con una teoría completa.

3. Viejos problemas, nuevas formas de pensar
“No podemos resolver problemas pensando de la misma forma que cuando los creamos”. En las décadas de 1940 y 1950, las casas editoriales imprimían títulos basándose únicamente en libros de tapa dura; Ian Ballantine creó Bantman Books Inc. para hacer eso mismo. Pronto notó que estaba limitando su potencial de ingresos conservando este pensamiento. Entonces decidió producir títulos originales en versiones de bolsillo para venderlos en mercados masivos. Sesenta años después, ambos modelos aún existen.

4. Intuición
“Lo único realmente valioso es la intuición”. Einstein trabajaba en física teórica; él tenía que confiar en la intuición para seguir adelante. Los emprendedores hacen lo mismo todos los días. La intuición le dijo a Richard Branson que valía la pena que los Sex Pistols firmaran con Virgin Records. La intuición le dijo a Hugh Hefner que los hombres pagarían por una revista llena de artículos de calidad combinados con fotos de mujeres desnudas. La confianza en los propios instintos es lo que dirigió a muchos a crear los grandes avances del siglo 20.

5. Actitud positiva
“La debilidad de actitud se convierte en debilidad de carácter”. A principios del siglo 20, se daban tarjetas de felicitación en Navidad y San Valentín. En 1915, a unos días del 14 de febrero, un incendio destruyó una bodega de Rollie Hall quemándose todas las tarjetas y dejándolos con una deuda por $17,000 dólares. Pidieron dinero prestado, compraron una empresa de grabado, diseñaron dos tarjetas nuevas y lograron imprimirlas antes de Navidad. Casi un siglo y miles de ideas después, las tarjetas de Hallmark son el estándar de la industria.

6. Siestas
Se dice que Einstein era un gran creyente de las siestas a medio día para recargar la energía y el cerebro. Algunas empresas, como Google y Nike, han creado un ambiente que favorece las siestas entre sus empleados. Y aquí puede haber una lección para los emprendedores. Otros empresarios han llevado esto un paso más allá, adquiriendo equipo para siestas en los ambientes laborales.

7. Olvida los detalles mundanos
Las historias de Einstein donde se dice que tenía un clóset lleno de los mismos trajes son exageradas, pero el punto de la historia está hecho: No quería usar su capital intelectual y tiempo batallando con una de las actividades más mundanas de la vida.

La definición de detalles mundanos varían de persona a persona, pero debes saber lo que consideras mundano y contratar a alguien que se ocupe de ello. A Howard Hugues –antes de perder la cabeza—no le gustaban las tareas administrativas diarias de la empresa que heredó de su padre por lo que contrató a alguien que las hiciera. Esa persona ayudó a convertir la empresa de $1 millón de dólares a un imperio de $75 millones. La otra lección es: contrata bien.

8. Voluntad para intentar nuevas cosas y fracasar
“Cualquiera que nunca ha cometido un error es porque nunca ha intentado algo nuevo”. Sólo basta preguntarles a las personas cercanas a Coca-Cola Circa en 1985. La gente de Coca notó el error en sus estrategias y re establecieron la fórmula tradicional. Sin embargo, muchos de sus otros sabores (como el de vainilla y cereza) han sido un gran éxito.

9. Mantener el balance
“Si A es un éxito en la vida, entonces A es igual a ‘x’ más ‘y’ más ‘z’. El trabajo es ‘x’, la ‘y’ es jugar y la ‘z’ tener la boca cerrada”. Observa que Einstein no puso cantidades absolutas en cada variable. Dudo que haya sido accidental. El científico sabía los ingredientes del éxito; también sabía que la fórmula cambiaría un día. No importa cuál sea el valor de x, y, z… los emprendedores nunca deben olvidarse de la ‘y’.

10. Domina la tecnología
En los comienzos de su carrera en la Oficina de Patentes Suiza, Einstein no podía acceder a un ascenso hasta que dominara la tecnología de aquel entonces: las máquinas.

Los emprendedores que serán recordados al final de este siglo serán aquellos que maximicen el uso de la tecnología. ¿Cuál es el siguiente internet? ¿Dónde estarán las comunicaciones en 25 años? ¿Cómo se entregará información y a través de qué dispositivos? Las personas que sepan las respuestas a estas preguntas serán los emprendedores que lideren sus industrias.