Mal jefe

Cómo no convertirte en un mal jefe

Si no quieres que la productividad de tu equipo de trabajo se venga abajo, asegúrate de no caer en ninguna de las siguientes clasificaciones.
Cómo no convertirte en un mal jefe
Crédito: Depositphotos.com
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Previo a iniciar mi propia empresa, tuve la gran ventaja de poder trabajar para distintas empresas. Todas y cada una de ellas me permitieron conocer, convivir y sobre todo identificar los errores que cometían dichos jefes.

Esto, no solo me ayudó a potenciar lo positivo al momento de crear mi propio equipo de trabajo, sino a evitar caer en alguna de las siguientes clasificaciones al momento de emprender.

A continuación algunas clases de jefes que no han acertado al momento de desempeñar su rol en una empresa.

1. Jefe preso en su propia caja

En una única ocasión tuve la oportunidad de tener a una mujer como jefe. Desde que la conocí parecía una mujer muy segura de sí misma y eso me motivaba. Conforme pasaron las los meses me di cuenta de que su forma de trabajar se basaba en rechazar todo aquello que no fuera exactamente como ella lo creía correcto.

La caracterizaba una incapacidad de salirse de su caja de pensamientos preestablecidos, lo cual derivaba en que no pudiéramos proponer ideas frescas. Lo que sucedió con el tiempo fue algo obvio, el equipo comenzó a desmotivarse al no comprender por qué las ideas, aún siendo excelentes, eran constantemente rechazadas sin fundamentos. Al final, la confianza de acercarnos como equipo a proponer, se rompió completamente.

Qué ajustar para mejorar

Si te identificaste con la descripción, es momento de realizar algunos cambios. Evita convertirte en el típico jefe que por miedo al cambio frena las grandes ideas que presenta su equipo de trabajo.

Aunque sea natural que surja el miedo al momento de descubrir que las buenas ideas no siempre brotan de nuestra mente, debemos recordar que todos en nuestra empresa tienen claro, o al menos deberían tenerlo, que la finalidad es lograr impulsarla, en conjunto, al éxito.

2. Jefe diagnosticado con micromanagement aguda

Aún cuando el rol de un jefe es mantenerse al tanto de lo que sucede dentro de su empresa, sus empleados y sus tareas, éste no puede, ni debe, abusar de su autoridad para controlar absolutamente todo cuanto sucede; mucho menos si su equipo no le ha dado motivos para hacerlo.

Te platico otro ejemplo. Tuve un jefe que nos hacía creer que confiaba en nosotros, pero que sus acciones demostraban totalmente lo contrario. Él, aún sabiendo que llevábamos más de un año presentándole los proyectos a los clientes por nuestra cuenta, siempre tuvo la necesidad de revisar todas y cada una de las entregas para realizarles ajustes con la finalidad de “darles su toque”, sin importar el tiempo que pudiéramos perder innecesariamente.

Esto es algo típico de las personas enfocadas al micromanagement. Desgastante, ¿no? Por qué querría alguien centrar su atención en estos pequeños detalles sabiendo que su equipo trabaja para alcanzar el éxito, ¡y vaya que lo alcanzaba!

Qué ajustar para mejorar

Si el micromanagement te distingue, ¡detente! Dale a tu equipo la libertad de sentir que puede alcanzar sus metas sin tener que rendir cuentas sobre aspectos que están lejos de dañar su productividad.

Si tú eres un jefe que le gusta controlar todo mail que sale del correo de su equipo, toda presentación que se le va a exponer a un cliente o todo argumento que va a salir de su mente, debes tener cuidado.

Presionar de tal forma únicamente va a lograr que tu equipo se desgaste y truene. Céntrate en ser ejemplo y delega con la confianza de que tu equipo, el cual tú mismo elegiste, sabe lo que hace.

3. Jefe en espejismos

Este estilo de jefe se caracteriza por afirmar que lo sabe todo, pero en cuanto se necesita entrar en detalles pasa a delegarle la tarea a alguien más.

Desafortunadamente para este estilo de jefes, siempre llega un momento en que tanto su equipo, como sus clientes, descubren que todo aquello que dice saber es únicamente un espejismo para ocultar su falta de conocimiento y, por ende, de profesionalismo.

Qué ajustar para mejorar

Evita proyectar imágenes falsas. Como jefe, debes hacerte a la idea de que siempre habrá temas de tu negocio, u otros asuntos, que desconozcas. No es necesario que lo sepas todo, mejor abre tu mente ante la posibilidad de seguir aprendiendo incluso de alguien que no ocupa tu puesto de trabajo.

Ser humildes nos permite construir, o reforzar, la confianza con quienes trabajamos mano a mano.

4. Jefe que hace cundir el pánico

Tuve la oportunidad de formar parte de un gran equipo de trabajo que, para su desgracia, tuvo un jefe que fomentaba el miedo en muchas de sus acciones; negar permisos con respuestas agresivas, gritar desmesurada e innecesariamente en juntas de trabajo, ridiculizar a su propio equipo, etcétera.

Aquí aplicaba completamente el refrán: “Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.” Porque, ¿quién quiere convivir y trabajar con y para alguien descortés? Nadie.

Qué ajustar para mejorar

Si eres de las personas que pierde los cabales fácilmente con su equipo de trabajo, te invito a ponerte en perspectiva. Implantar miedo para controlar no es una forma correcta de liderar a un equipo. No hay nada más alejado de la realidad. Tu rol como jefe es motivar, alentar, sorprender positivamente a quienes trabajan contigo y para ti.

Refuerza la confianza, habla cualquier cuestión laboral tranquilamente. Escucha el por qué y después decide que decisión tomar, pero con inteligencia emocional.

Ahora bien, si te identificaste con alguno de los 4 ejemplos anteriores, o simplemente deseas mejorar como jefe, toma en cuenta las siguientes características que te ayudarán a contrarrestan los estragos de un mal liderazgo:

  • Escucha.Tu equipo tiene ideas, opiniones o propuestas y es importante que las escuches con atención. Recuerda que toda idea es útil si sabemos canalizarla correctamente. 
  • Delega. Si queremos ver a nuestra empresa crecer, tendremos que aprender no solo a tener un equipo, sino a delegarle tareas, confiando en que hay otras personas igual de capaces, incluso a veces más que uno mismo, para realizarlas.
  • Motiva. Si quieres mantener a tu equipo motivado, compárteles siempre los resultados positivos de sus esfuerzos.
  • Guía. Comparte tu conocimiento a través de aquello que has aprendido en el camino, errores y aciertos. Ellos también tendrán que desarrollar sus propias fortalezas, pero el que te vean como ejemplo los mantendrá con el paso siempre firme hacia el éxito.