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Millennials y empresas: el reto de adaptarse a una nueva realidad

Esta generación busca alcanzar el equilibrio entre su vida personal y profesional, lo cual implica un reto mucho mayor para las compañías que desean reclutarlos.
Millennials y empresas: el reto de adaptarse a una nueva realidad
Crédito: Depositphotos.com
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Por Nicolle Wallentin, líder del Centro de Excelencia de Reclutamiento para Latam GE

En la actualidad, las nuevas generaciones representan un verdadero reto en el mundo empresarial porque afrontan estructuras laborales rígidas; la rotación de personal es cada vez mayor y las carreras de largo plazo menos frecuentes. Como resultado, campos laborales, económicos y sociales han dado enormes giros en diversos aspectos; los millennials han revolucionado la percepción del mundo y las empresas han tenido que adaptarse a las necesidades de los empleados para seguir operando en el mercado.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México, los millennials representan una cuarta parte de la población y cuentan con estudios superiores o títulos universitarios. Por su tamaño y las oportunidades que pueden brindar a las compañías, es importante analizar su comportamiento para hallar nuevos modelos de negocio y seguir generando plusvalía en las corporaciones.

Una de las principales preocupaciones de los millennials es consolidar el equilibrio entre su vida personal y profesional. Una encuesta de comportamiento realizada por Prodigy MSN, indicó que en la actualidad el 30% de los hombres modernos considera que no tiene tiempo suficiente para hacer lo que quieren; 41% de los hombres encuestados encuentra complicado balancear su vida personal con su trabajo; uno de cada 4 aseguró vivir en constante estrés; más de la mitad refirió necesitar vacaciones y al 83% les preocupan sus finanzas a largo plazo.    

Sumando lo anterior con el hecho de que los jóvenes se sienten limitados por ciertos horarios y protocolos dentro de las oficinas, el reto ahora se convierte entonces, en adecuarse a lo que las nuevas generaciones demandan, y los millennials tendrán que prepararse lo suficiente para lo que las corporaciones requieren.

Ahora y con mayor frecuencia, las instituciones tienen que invertir tiempo y recursos para entender, encontrar, pulir y mejorar el talento requerido para adaptarse a las circunstancias actuales, superar niveles de productividad y posicionarse en el mercado, porque atraer talento para después formarlo y potenciarlo es una estrategia que ineludiblemente repercute en el éxito de los negocios.

Comulgo firmemente que la persistencia empresarial no basta con tener los mejores productos o soluciones en el mercado, ni ser reconocida como la empresa que marca la pauta en investigación y desarrollo en todo el mundo; sino en tener a los mejores empleados para trabajar con la mejor tecnología existente.

Dado lo anterior, sería normal pensar que esto ha orillado a las compañías a ofrecer nuevos sistemas de trabajo para mantener a los nuevos miembros generacionales y equipos de trabajo, en entera participación, interés y compromiso, con nuevas ideas, proyectos y tareas que los motiven a desarrollarse profesionalmente y de la mejor manera posible.

Ante este panorama muchas corporaciones han tenido que realizar cambios en sus políticas internas para comprender las oportunidades y debilidades de cada área. En General Electric por ejemplo, para perfeccionar el clima laboral, ejecutamos cada dos años una encuesta de opinión interna para sondear el ambiente de trabajo, invertimos más de mil millones de dólares a nivel global en capacitación de personal, contamos con un proceso de reclutamiento implementado en todo el mundo para asegurarnos de cubrir cualquier posición en menos de 65 días, recurrimos a redes sociales como LinkedIn, Facebook y Twitter para identificar candidatos potenciales y contamos con una red interna desde la cual obtenemos recomendaciones que nos permiten conseguir candidatos de diferentes continentes.

Hoy más que nunca las organizaciones están en busca de empleados capaces de retar el status quo, que cuestionen cómo mejorar procesos, compartan visiones, sean creativos, analíticos, que inspiren y demuestren pasión por lo que hacen. En su mayoría, los líderes pertenecientes a GE invierten aproximadamente 30% de su tiempo para la formación de nuevos talentos a través de la enseñanza directa y experiencias que los ayuden a crecer.

El compromiso para lograr un buen equilibrio se requiere de ambas partes y estoy convencida de que la adaptación a estos cambios generacionales traerá enormes beneficios. Las nuevas generaciones tendrán que ubicarse y poner a prueba lo que son dentro de las compañías. El saber ubicarse no es cosa sencilla; tener en cuenta el lugar en el que nos encontramos y hacia dónde nos dirigimos es fundamental a la hora de escalar la montaña de la vida y las empresas tendrán que dar con mayor frecuencia crecimientos profesionales, ser más receptivas a ideas nuevas e innovadoras, flexibles con los horarios de trabajo, escuchar sugerencias, trabajar de la mano con la tecnología y ofrecer mayores canales de comunicación para facilitar procesos entre los equipos de trabajo.

Trabajando de la mano se podrá innovar y crecer en numerosos aspectos. Con compromiso y responsabilidad, tendremos que mirar siempre hacia arriba. No a lo que conseguimos, sino a lo que podemos conseguir.