Emprendedores

Creando el trabajo de mis sueños

Gina Ortega cuenta lo que tuvo que pasar para crear uno de sus más grandes logros: High On Fashion.
Creando el trabajo de mis sueños
Crédito: Depositphotos.com
  • ---Shares

Me considero una persona creativa. Creo que siempre lo he sido, pero también soy muy analítica y con un alto sentido de la responsabilidad; digamos que me gusta mezclar los dos hemisferios de mi cerebro. Estudié mercadotecnia porque mi papá no me dejó estudiar diseño —típico— me dijo que me iba a morir de hambre.

Estuve de acuerdo con mi elección de carrera, era lo que a mí gusto se apegaba a mi perfil y también tenía una visión de negocio que era fundamental para mi padre.

¡Fueron de los años más divertidos hasta ahora! Aunque, casi nueve años después, sigo pensando que a los dieciocho, muchas veces no estas preparado para tomar una decisión de vida tan importante como elegir tu carrera.

Con todo y todo me gradué triunfante como mercadóloga en el Tec de Monterrey Campus Ciudad de México solo que el problema vino meses después ya que como se dice coloquialmente: “no me hallaba en ningún lado”. ¿Farma? No. ¿Consumo? Tampoco. ¿Investigación de mercados? ¡Menos! Yo veía que mis compañeros y amigos se colocaban fácilmente en trasnacionales y yo… no sabía qué hacer con mi vida. Fueron tiempos de angustia, de búsqueda y de decisiones.

Continué con el negocio familiar en donde llevaba trabajando ya varios años, que por supuesto no tenía nada que ver con mi pasión verdadera: la moda. La realidad es que no era plenamente feliz, me sentía como un marciano en un centro comercial y no me lo tomen a mal, amo también ser la directora general de las empresas familiares, pero sentía la obligación conmigo misma de hacer camino por mí sola.

Un buen día, decidí tocar puertas en revistas y editoriales con la única premisa de entender el medio y aprender hasta que... ¡me dieron una oportunidad! Y comencé a absorber todo, a conocer, explorar, literal me sentí como niño en juguetería ¡jamás me había sentido así! Tan feliz, tan motivada, tan realizada; sentí el corazón lleno, mi mente tranquila, sin tantas crisis existenciales, y en un segundo me acostumbré a la sensación de ser y hacer lo que te apasiona en la vida, el sentimiento de ser feliz y plena.

Comencé cargando cajas, después escribiendo créditos, luego notas, después me asignaron una sección y al poco tiempo ayudaba a coordinar moda a la editora. Fue rápido, mi vida dio un giro inesperado en muy poco tiempo; creo que la pasión es la que te lleva hasta ahí.

Siendo sincera, algo de lo que yo siempre estuve consciente es que mi espíritu era emprendedor, y aunque me considero una persona sumamente responsable y dedicada, jamás me imaginé trabajando eternamente para alguien o para una empresa (aunque fuera la revista más vendida del mundo). Desde muy chica, mis papás me sembraron ese chip, y al frente de el negocio familiar no podía pensar de otra forma.

Mi madre siempre decía:

“No me importa si vendes cacahuates en la esquina mientras esos cacahuates sean los mejores del mundo”.

La pasión que nos une a todos los emprendedores por ver nuestros sueños materializados, de una manera rentable.

Con todo el conocimiento que adquirí comencé a trabajar como freelance coordinando moda: llegaron los proyectos, los clientes, las responsabilidades y la evolución.

Después comencé con High On Fashion, uno de los primeros blogs de moda y estilo personal en México y fue ahí cuando tomé la decisión de crear el trabajo de mis sueños.

No soy de las que sigue formatos, siempre me he desafiado y me he retado. Me aburro fácilmente así que debo desafiarme a mí misma, tampoco creo en que un día debe ser igual al otro; me gustan las novedades y aprender así que decidí complementar mi proyecto de vida e inventar lo que sabía me haría feliz: una empresa nueva que abarcara las áreas que me interesan. Por supuesto, en ese momento no lo tenía tan claro ¿cómo iba a saber empezar una empresa desde cero?

Ciertamente ha sido un camino empedrado en donde he tenido que sortear todo tipo de retos para crearla, aunque mi experiencia en las otras empresas que dirijo ayudó mucho, los retos han sido distintos. Ya les iré contando en mis colaboraciones siguientes.

Gracias por leer, esta, mi primer columna para Entrepeneur, gracias por este espacio y ¡nos leemos pronto!

Con cariño,

Gina.