De la revista

Cloe, moda de Jalisco con amor

Esta empresa jalisciense de moda hoy es un referente mundial, con crecimientos del 30% anual. Esto es resultado de innovar con diseños originales, colecciones mensuales y, sobretodo, hacer de la gente su atractivo principal.
Cloe, moda de Jalisco con amor
Crédito: Entrepreneur en Español / Luz Montero

Como todo joven de 17 años, Carlos Alberto Ruizvelasco quería comerse al mundo y confiaba que sabía todo lo que necesitaba para triunfar en la vida. A esa edad dejó la escuela y la empresa familiar de marroquinería para iniciar su propio negocio. Aunque con el tiempo completó sus estudios e incluso volvió a la escuela para estudiar un posgrado, este emprendedor no se arrepiente de la decisión que tomó en sus años de juventud, pues ese impulso dio vida a Cloe (oemoda.com).

Con 28 años de operaciones, esta empresa jalisciense compite frente a grandes nombres internacionales en el mismo escaparate, siendo una de las que más accesorios de moda vende en México. Esto a través de sus 30 boutiques, ubicadas en aeropuertos, y en 274 puntos de venta de las principales tiendas departamentales. Y reporta un crecimiento del 30% anual en la última década. ¿Cómo lo logró?

Apuesta ganadora

Sus aciertos van más allá de ofrecer calidad, pues “ésta está implícita; para que se llame Cloe debe ser un producto perfecto”, afirma su fundador. Además de cuidar sus procesos de fabricación artesanales, otro de sus focos es la innovación en sus diseños: la marca lanza mensualmente más de 200 creaciones originales de sus diferentes líneas.

“Aunque son cuatro temporadas (prima- vera, verano, otoño e invierno), nosotros sacamos colecciones nuevas cada mes”, explica Carlos Alberto. “Eso nos pone con una gran ventaja competitiva y ha sido una muy buena parte del éxito comercial”. Y aunque en los inicios él era el único que diseñaba, hoy es un equipo de diseño y desarrollo el que diariamente investiga tendencias, propone nuevas ideas y uso de materiales. Pero, claro, él es aún quien autoriza los bocetos y el producto final, “es lo que más disfruto hacer”, confiesa.

Para sumar talento a esta área, la organización apuesta por jóvenes universitarios o recién graduados que tengan aptitudes gracias a la colaboración con universidades como el Tec de Monterrey y el Iteso. Quienes se suman reciben capacitación personal de Carlos Alberto, quien los moldea y alinea a la filosofía y valores de la empresa. “No tenemos grandes máquinas de millones de dólares, sino un excelente equipo de gente que sabe hacer las cosas muy bien. Ellos son el activo más importante de la compañía”, asegura el fundador.

Cloe emplea a 600 personas, repartidas entre sus áreas de diseño, planta de producción, administrativo, ventas y personal en tiendas en México. Asimismo, cuenta con gente en Ecuador y en sus oficinas en Hong Kong, China, desde donde se supervisa la producción asiática de la marca.

Si bien Cloe diseña el 100% de lo que ven- de, es decir, no compra diseños externos, sí fabrica en diversas partes del mundo como India, China y Tailandia, dependiendo del producto. En México, por ejemplo, se fabrican los bolsos y calzado de dama, pero se importa del gigante asiático todo el equipaje porque la compañía no ha encontrado un fabricante nacional que tenga el nivel de sofisticación ni características que requieren sus maletas.

“No vendemos por precio sino por diseño, calidad y detalle; el cliente reconoce esto y está dispuesto a pagarlo. Por eso, nuestro primer ingrediente para lograr la excelencia es la mano de obra y los materiales para tener el producto que queremos vender en el merca- do”, afirma el fundador de la marca.

Otro de los componentes más que presume Carlos Alberto es el uso de tecnología en sus productos, especialmente en su línea de viaje. Sí: en una maleta Cloe hay tecnología en sus ruedas, en los cierres, e incluso es rastreable. Si se llega a perder, cuenta con un chip que notifica al dueño su ubicación por correo electrónico o app, incluso dentro de la terminal aérea.

Colabora

Aunque las ventas y el posicionamiento de la marca iban bien a inicios de esta década Carlos Alberto continuó innovando. Bajo su marca, lanzó una línea de maternidad (de la mano de la actriz y modelo Liza Echeverría), una de calzado y una de eyewear (lentes), además de productos dirigidos al segmento infantil y masculino.

También ha implementado alianzas, una estrategia que le ha dado un importante empuje a la marca. Las primeras fueron con las tiendas departamentales, que por 20 años representaron el único contacto de Cloe con sus clientes. Aunque desde 2008 las ventas se comparten con las boutiques propias, el 60% de los ingresos provienen de su canal de mayoreo, compuesto por El Palacio de Hierro, Liverpool, Sears, Sanborns y cadenas regionales. Por otra parte, la marca cuenta con socios de ecommerce como ösom (antes Dafiti), y tiene entre sus planes lanzar una tienda on line propia para finales de este año.

Para enriquecer su oferta, Cloe ha hecho alianzas con diseñadores como Agatha Ruiz de la Prada, quien imprimió su sello en una colección exclusiva de equipaje, bolsos y accesorios. En este mismo tenor, se alió con Swarovski para lanzar una co- lección de cinco piezas de edición limitada.

La empresa no sólo trabaja con marcas de moda, también con fundaciones que apoyan a las mujeres y a la niñez, como Fundación Cim*ab y la fundación Ellen West. Asimismo, fomenta prácticas verdes como el uso de pegamentos a base de agua y la sustitución de desechables. Por estas y muchas más acciones, obtuvo este 2016 el distintivo Empresa Socialmente Responsable (ESR) que otorga el Cemefi.