Hablar en publico

¿Sabes qué quiere el público?

Para que no te pase lo mismo que a Maribel, toma en cuenta lo que tu audiencia aprecia.
¿Sabes qué quiere el público?
Crédito: Depositphotos.com
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Nunca imaginó Maribel que tendría que hablar frente a los empresarios de la industria del vestido.

Comprar, vender, negociar, nada más. No tenía ninguna experiencia en hablar para concurrencias numerosas y menos para un público importante.

¿Cómo comenzar? ¿Saludando, agradeciendo o contando su experiencia? Pensó que siendo una práctica tan común, no le resultaría tan difícil.

Llegó la hora, la anunciaron, tomó el micrófono y comenzó su charla frente a un auditorio lleno de industriales interesados en su experiencia.

No habían pasado cinco minutos cuando la gente comenzó a inquietarse, se oía un murmullo, los asistentes comenzaron a moverse, algunos a salir. A la media hora, cuando por fin pudo concluir, sonaron unos cuantos aplausos de compasión en el medio auditorio que todavía esperaba sentado.

¿Qué pasó? La verdad es que a Maribel nunca le pasó por la cabeza que tenía que prepararse, pero sobre todo que debía tener presente qué aprecia y agradece un público, qué le disgusta y no soporta.

Para que no te pase lo mismo, toma en cuenta que el público siempre aprecia y agradece que:

1. Comiences y termines a tiempo

Con el pretexto de que falta gente o con la excusa de que estaba saludado a Luisito te tardas en comenzar y eso molesta. Con la emoción de que te están poniendo atención o de que te falta una idea, te alargas y eso, enfada.

La buena preparación se nota, primero, con el empleo que haces de sólo el tiempo que te toca y no más.

2. No te muestres dubitativo o nervioso

Largos silencios, terror en el rostro, movimientos exagerados o engarrotamiento, repetir una palabra o una idea sin un propósito, eso irrita. A la gente le agrada ver certeza, seguridad; le gusta oir certidumbre, que le transmitan confianza.

3. Mantengas un orden secuencial: introducción, desarrollo y conclusión

Perder un orden, pasar de un tema a otro, adelantar y luego regresar, incomoda. Tu audiencia no sabe lo que tu sabes como tú lo sabes, la secuencia es básica.

4. Exista coherencia

Cuentos, historias, anécdotas y ejemplos lejanos al tema pueden gustar, pero desconciertan. Tratar asuntos desde un muy novedoso y ocurrente punto de vista, pueden sorprender, pero también molestar. No te vueles, sé creativo, pero nunca alucinante.

5. Tu lenguaje sea fluido, sin muletillas ni silencios inexplicables

Tres "eeeste", dos "o sea", cuatro "eeh", dos "pus" y dos "bueno", ¿en dos minutos? Por eso se pararon y se fueron. Sin fluidez no puedes atraer la atención. No se trata de que seas elocuente sino de que hables de corridito.

6. Ofrezcas ejemplos

Nos aburrimos de estar escuchando pura teoría, cifras, datos, de verdad molesta. Despierta nuestra imaginación, inclúyenos, ofrécenos la oportunidad de entender mejor lo que dices. 

7. Tu voz tenga REPREVVER: Respiración, Pronunciación, Entonación, Volumen, Velocidad y Ritmo

Ni más alto ni más bajo, ni más lento, ni más rápido, sin emoción, sin intención, una voz así, molesta. Échale ganas a la voz y gánate a tu audiencia.

8. Tu lenguaje corporal acompañe lo que vas diciendo

Ni momia ni marioneta. Irrita que no seas natural, cuidando no exagerar ni estar inmóvil. Tu cara y tus manos deben ser leales a lo que vas diciendo.

9. Estés de buenas

Por mucho coraje que traigas, no lo muestres. Di lo que tienes que decir, pero no te muestres iracunda ni molesta, bájale porque eso molesta.

Que no te pase lo que a Maribel, cuida tu Súper marca yo y deja contento a tu público.