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El emprendedor que se consagró como el rey del habanero

Rodrigo Domenzain encontró en el sureste mexicano los ingredientes perfectos para crear la empresa Amar Hidroponia, la primera y única franquicia agrícola hidropónica de chile habanero del mundo. Conoce su historia.
El emprendedor que se consagró como el rey del habanero
Crédito: Depositphotos.com
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Fotos: Arturo Aguirre

A su agencia de medios no le gusta que lo llamen el 'Rey del Habanero', pero a Rodrigo Domenzain no le molesta, por el contrario se asume como tal.

Este joven empresario de 38 años, que gusta de usar pantalones cortos y bermudas con playeras de lino o estilo polo, por aquello del calor, encontró en el sureste mexicano, especificamente en Quintana Roo, los ingredientes perfectos para crear la empresa Amar Hidroponia, la primera y única franquicia agrícola hidropónica (método utilizado para cultivar plantas usando soluciones minerales en lugar de suelo agrícola) de chile habanero del mundo: tierra y agua abundantes, capital humano de trabajo y un excelente clima.

Domenzain, abogado en Derecho por la Anáhuac del Sur, con una Maestría en Derecho Público y un Diplomado en Derecho Fiscal por el ITAM, cuenta ya con 64 franquicias-hectáreas en Leona Vicario, un pueblo rural de Quintana Roo, ubicado a 45 minutos de Cancún, dedicado fundamentalmente a actividades agropecuarias, pero pretende cerrar el año con 100 franquicias-hectáreas (algunas de ellas en Yucatán), para producir 6,000 toneladas de chile habanero, que venderá en su totalidad en Estados Unidos, donde el precio del kilo alcanza los 100 pesos, y por lo que busca ser una empresa 100% exportadora.

Lo anterior significa una ganancia de 600 millones de pesos (mdp), un negocio redondo para los franquiciatarios, que obtienen el 80% de las ganancias y que solo se tienen que dedicar a sembrar, pues Amar Hidroponia, que se queda con el restante 20%, se encarga de la contratación del personal, asesoría agrónoma, cosecha, logística (embarque, traslado, almacenamiento -cuentan con una bodega en McAllen, Texas- y distribución de la mercancía), la comercialización (buscan clientes potenciales y cierran contratos) y la obtención de las certificaciones para poder entrar al mercado estadounidense, a los supermercados de ese país.

 

El secreto detrás del proceso

La inversión aproximada para este modelo de negocio es de 2.5 millones de pesos, que incluye la compra, limpieza y habilitación del terreno (10,000 metros cuadrados), capital humano de trabajo y formación de invernadero o casa sombra con un sistema de riego por goteo.

En tres meses y medio, el inversionista obtiene su primera cosecha. Cada hectárea produce 60 toneladas de chile habanero, que generan una ganancia de 6 mdp, monto al que hay que restarle 900,000 pesos de gastos (mano de obra, semilla, fertilizantes, entre otros) y el 20% de la ganancia que se queda Amar Hidroponia, esto es, 1.2 mdp. Al final, el productor obtiene una ganancia  3.9 mdp.

Otro punto a favor de esta franquicia, es que existe el modelo de inversionista ausente, para quienes tienen dinero para invertir, pero poco tiempo para la operación. En este esquema, el inversionista solo inyecta recursos económicos al proyecto y puede supervisar a distancia y en cualquier momento la operación, recibiendo apoyo de Amar Hidroponia para la gestión de su personal y recibe las ganancias por la comercialización.

Esto es solo el inicio, el 'Rey del Habanero' analiza ya la posibilidad de cotizar en Bolsa para levantar 2,500 mdp y crecer el negocio a 1,000 hectáreas, así como diversificarse a otros frutos como el pimiento morrón, el jitomate, el jitomate uva, el pepino y la calabaza.

Si todo sale como lo tiene planeado, Amar Hidroponia saldría al mercado en el segundo semestre de 2017, donde buscaría colocar al menos el 20% de las acciones de la compañía.

“Seríamos la primera franquicia agrícola hidropónica en el mundo en cotizar en Bolsa, es algo totalmente nuevo, no se había dado, vamos a romper esquemas”, subraya Domenzain, en entrevista con Alto Nivel.

A la conquista de Estados Unidos… y China

El siguiente mercado que buscará atacar es China, donde se come mucho picante, sobre todo en la zona norte. “Es un mercado muy interesante, recibimos ya capacitación de Proméxico, que nos recomendó tropicalizar nuestro producto, meternos en las recetas locales y es lo que vamos a trabajar. En un futuro, también llevaremos el chile habanero a Europa”.

Asimismo, quiere producir salsa de habanero para venderla no solo en México, sino también en EU, China y Europa, por lo que estudia la posibilidad de construir una fábrica en México, donde invertiría alrededor de 10 mdp; y también trabajar con un maquilador en la Unión Americana, alguien que ya tenga la infraestructura, para abastecer ese mercado.  

Pero este momento, quizá el más importante de su vida profesional, no es un golpe de suerte. Rodrigo lleva 17 años trabajando esta idea junto con su esposa, quien es Administradora de Empresas por la Anáhuac y la columna vertebral del proyecto.

“Nos llevamos muy bien, es mi mejor amiga y al mismo tiempo mi socia, la que administra la empresa, tiene un sexto sentido, lee muy bien el negocio.”

En 1999, la idea de producir vegetales sin necesidad de tierra cautivó al joven empresario, quién ya tenía una asociación civil para dar asistencia médica y ayuda a las comunidades rurales. Hoy, lo que comenzó como una buena obra estudiantil se transformó en un negocio sólido que genera cientos de empleos, toneladas de chile habanero para exportar y un campo sustentable.

¿Cómo ve Domezain a Amar Hidroponia en 10 años? Convertida en una empresa sólida, que venda verdura hidropónica en todo el mundo; con una cadena de tienda, en la que el producto va del invernadero al cliente final, sin tener que depender, incluso, de los supermercados, y que el productor reciba la mayor ganancia posible.

“Soy mexicano, amo a mi país y necesita mucha ayuda, se necesita generar empleo en las comunidades rurales, donde lamentablemente hay mucha pobreza; no nos vamos a quedar solo en Quintana Roo, tenemos planeado llevar a Amar Hidroponia a Campeche, Yucatán, Chiapas, Oaxaca y Guerrero, este último donde empezó este modelo de negocio, pero será en otras etapas y no vamos a llegar con 10 hectáreas, sino con 100.”

¿Y cómo se ve Rodrigo en 10 años? Una vez consolidado el proyecto de Amar Hidroponia, piensa retirarse y residir en Isla Mujeres, una pequeña y bella isla situada a solo 20 minutos de Cancún, la cual visita regularmente en un pequeño yate de su propiedad.

“Ahí me van a poder encontrar, jugando golf.”

Texto publicado orginalmente en Alto Nivel.