Estres

Cómo eliminar el estrés en 5 pasos

Toma en cuenta las siguientes recomendaciones, cambia tu mentalidad y disfruta la vida.
Cómo eliminar el estrés en 5 pasos
Crédito: Depositphotos.com
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Empezaré por definir el estrés. La palabra “estrés” no se encuentra registrada en el diccionario de la Real Academia Española, es una palabra castellanizada del inglés: “stress”.

Si analizamos el contexto de las personas que lo sufren, el factor común podría decirse que es sentirse presionado por exigencias del entorno. Sin embargo, me parece más apropiado hablar de tensión

Para explicarme mejor, tomaré el ejemplo de algunos instrumentos de tortura creados por la inquisición como el otro, donde el pobre condenado era atado de pies y manos y sometido a una tracción en ambos extremos de su cuerpo.

El dolor era verdaderamente insoportable. Hoy la tortura es semejante, pero es mental.

La tirantez se presenta de manera diferente en cada persona, pero en el caso del empresario hay un lugar común, veamos.

Muchos emprendedores se pasan una buena parte de su tiempo en su empresa porque suponen que si no están presentes todo se vendría abajo.

Esta manera de pensar, no los hace sentir cómodos cuando están con su familia ya que están pensando en que deberían estar en la empresa y al revés. Vive para trabajar en lugar de trabajar para vivir, pero ¿cómo lograrlo?

Aquí algunas soluciones:

1. Entender que la preocupación no va a servirnos de nada. Nos estorba para pensar con claridad, pero ¿cómo eliminarla?

Es simple, si el problema que nos afecta se puede resolver, analicemos el problema y enfoquémonos en buscar solucionarlo de raíz. Si no hay solución en el contexto actual, busquemos cambiarlo. Un análisis racional del problema es fundamental.

Si nos preocupamos por un problema que realmente no existe, entonces tenemos que trabajar con los archivos grabados en el subconsciente que nos están invitando a preocuparnos.

En otras palabras, como lo menciono en uno de mis libros, tenemos que romper con nuestras limitaciones mentales.

2. Haz una lista de todas las actividades que realizas para tu empresa. Con la lista en mano y con mucha objetividad, revisa una a una, todas las actividades y marca las que exclusivamente e invariablemente tienes que hacer solamente tú.

Cuando definas qué actividades tienes que hacer tú, busca la manera de simplificarlas, automatizarlas o sustituirlas. El resto se deberá delegar a personas de tu confianza o a terceros que puedan encargarse de esas actividades de manera profesional.

3. Crea sistemas a prueba de errores. Este sistema debe incluir indicadores que ayuden a monitorear esas actividades para reducir la “necesidad” de estar presente, aumentando la confianza y la seguridad de que las cosas van a funcionar bien.

4. Elimina las interferencias en los roles. No hay que permitirnos hacer otras actividades relacionadas con aspectos de la empresa (a menos que sea absolutamente necesario).

¿Cómo sabrán tus colaboradores cuando llamarte o comunicarse contigo cuando estés de vacaciones? Muy simple, establece una política muy clara y por escrito que no deje lugar a ninguna ambigüedad.

5. ¡Disfruta la vida! Después de todo, has creado un negocio o una empresa para tener los recursos que te permitan vivir bien.

Recuerda que aunque quisieras, no puedes estar todo el tiempo en tu negocio y no es sano para ti ni para tu empresa. Tampoco debes exigir eso a tus colaboradores.

Si ellos se sienten felices, su rendimiento, su desempeño, su creatividad va a ser mayor y muy especialmente su compromiso contigo también será mayor y los resultados serán cada vez mejores.

En términos más simples: cambia tu mentalidad, no seas “todólogo” delega las actividades que no tienes que hacer tu, crea sistemas que puedas monitorear, elimina las interferencias y…

¡Que seas muy feliz!