#PeroQueríasSerEmprendedor

Pero querías ser emprendedor…

Cuando estás seguro de que quieres emprender es como cuando tienes nueva pareja: no dejas de pensar en eso y quieres platicarles a todos. Lo primero que pasa cuando te conviertes en emprendedor es que pierdes horas de sueño pensando en el futuro que quieres tener, pero, ¿realmente funciona?
Pero querías ser emprendedor…
Crédito: Depositphotos.com
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Todos, o al menos muchos, hemos soñado con llegar a emprender un negocio que cambie el mundo, o de menos, que genere un impacto social dentro de nuestra comunidad. Se habla mucho sobre los éxitos y también de los fracasos, pero, ¿qué sucede en el inter de una cosa y otra?

A partir de hoy en #PeroQueríasSerEmprendedor trataré de compartirles un poco sobre mi experiencia como emprendedora. Les hablaré de anécdotas, pensamientos o pláticas de café que he tenido con emprendedores que he conocido durante el camino. 

Me lo repito todo el tiempo, a veces como reproche, otras como recordatorio de que todo esto que hago es para tener algo mío, para ser mi propio jefe. La frase “Pero querías ser emprendedor” es lo que reniega mi cabeza cuando veo que no me alcanza para ir al cine.

“Pero querías ser emprendedor” me congratulo porque puedo ir a una Tinder date a medio día sin miedo a que el jefe me regañe por ausentarme de la oficina.

“Pero querías ser emprendedor” me digo a mí misma cuando me levanto a las 5:00 am para ir a un evento de networking luego de dormir apenas tres horas porque estaba leyendo una más de esas inspiradoras historias de éxito.

Porque bajo el microscopio, las historias de éxito (o fracaso) nos recuerdan a los que decidimos tomar este camino como emprendedores y que todo lo que hacemos, (risible o glamoroso) es con el único objetivo de hacer funcionar el negocio.

Por eso, #PeroQueríasSerEmprendedor se ha convertido en un mantra que resume todo lo bueno y lo malo de esta experiencia.

Cuando alguien se decide a emprender sabe que no será sencillo, que no será barato, que las mieles del éxito no llegarán de la noche a la mañana, que hay que sudar.

El primer gran sacrificio —nos han contado— es el del trabajo fijo, un salario seguro. No es cierto. El primer gran sacrificio es perder horas de sueño. Porque cuando te dicen que para emprender la estrategia más segura es ahorrar un poco de dinero y mantener tu trabajo de escritorio tanto como sea posible para financiar tu sueño, tienes que hacerte a la idea de que cuando acaba tu trabajo de 9 a 6 (si eres de esos afortunados que sí sale a las 6:00 pm), tienes que dedicarle tiempo a planear hacia dónde irá tu negocio.

No puedes dormir. La cabeza te da vueltas. El que te diga que no le dedicó horas extra a trabajar en una idea de negocio, está mintiendo.

Te desvelas leyendo, investigando, pensando nombres, tomando cursos en línea, lo que sea necesario para no perder de vista el objetivo.

Cuando estás seguro de que quieres emprender es casi como cuando tienes nueva pareja, no dejas de pensar en eso y si puedes, lo mencionas ocasionalmente a familia y amigos.

Y así como con tu nueva pareja, nunca estás seguro de si no es demasiado pronto para empezar a hablar de ello con las personas que te rodean. Porque de verdad quieres que funcione, y eso te quita el sueño

#PeroQueríasSerEmprendedor es lo que hay que decirse cuando nos faltan horas de sueño, cuando después de contarlo y vendérselo a nuestros seres queridos, empiezan a preguntar ¿cuándo es que vamos a hacerlo?

Pero, en verdad creemos que funcionará y aunque no podemos dormir, al final, lo intentamos…

Y a ti, ¿qué te ha quitado horas de sueño al emprender?