Startups innovadoras 2016

Cuando una playera te cambia la vida

Calidad y personalización son as dos piezas que lanzaron a Holy Sheep al mercado. Sus playeras comercializan a través de su red de 11 sucursales en el país, tres de ellas bajo el modelo de franquicia. Y ahora también en línea.
Cuando una playera te cambia la vida
Crédito: Gonzalo Cordero y Ricardo Compeán // Foto: Nancy López
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Emprender siempre había sido la meta de Ricardo Compéan y Gonzalo Cordero. Anteriormente fueron socios, aunque el negocio cerró. Pero los amigos (graduados de Negocios Internacionales y Mercadotecnia, respectivamente, ambos de la Universidad Anáhuac) no dejaron de buscar una idea ganadora, hasta que ésta llegó en forma de playera.

En agosto de 2014 fundaron Holy Sheep, un negocio de impresión y personalización de playeras, que actualmente da empleo a 60 colaboradores y cuenta con 11 puntos de venta en los principales centros comerciales de la Ciudad de México y el área conurbada, tres de ellos operando bajo un esquema de franquicias (como parte de su estrategia de crecimiento).

Claro que el inicio no fue sencillo, sobre todo porque para entonces, Gonzalo estudiaba una especialidad en Publicidad en su alma mater. Además, ambas familias les cuestionaban la decisión de emprender y los incitaban a buscar un trabajo formal. A pesar de esto, siguieron adelante. Buscaron asesoría con personas que supieran de la industria textil, de moda, de modelos financieros, así como de franquicias (porque desde el principio reconocieron que este negocio podría ser replicable bajo este modelo).

Fueron temporadas de prueba y error, de seguir consejos y luego ignorarlos, de reinventar procesos. Tardaron un año en arrancar, e incluso Gonzalo tuvo que dejar la especialidad para dedicarse de lleno a la empresa. Pero todo valió la pena, afirman los emprendedores: “luego de todo el trabajo, podíamos asegurar que las personas tendrían la playera de sus sueños, hecha con materiales durables y de calidad. Algo muy diferente a la competencia”, señalan.

Un trabajo sublime

En aquel tiempo la serigrafía era la técnica preferida por los negocios textiles, a pesar de que ésta no garantiza que la imagen impresa permanezca intacta con el uso cotidiano. Por eso, Ricardo y Gonzalo se dieron a la tarea de buscar alguna otra que asegurara la calidad que querían en sus productos y encontraron en la sublimación la opción ideal para cumplir con su promesa de valor.

Esta técnica les permitió mejorar la calidad de la imagen impresa, así como sus costos de arranque, al ser más económica la maquinaria que necesitaban. Además, buscaron la tela y la maquila correctas, mismas que actualmente corren a cargo de Holy Sheep.

“Nosotros desarrollamos todo: fabricamos la tela y maquilamos cada playera que hay en el inventario de cada punto de venta, en donde se pueden almacenar alrededor de 350 playeras, que se resurten semanalmente para que haya siempre la misma cantidad”.

En paralelo, los jóvenes crearon un catálogo que actualmente suma más de 1,000 imágenes; sin embargo, algo faltaba, pues en México la oferta de playeras es considerable y las marcas se pelean por ver quién ven- de más modelos de diseños –de por sí, muy similares–.

“Viendo esta situación, tuvimos que hacernos más competitivos y la manera de lograrlo fue la personalización”. Fue entonces cuando la empresa despegó. “Al día de hoy, el 90% de nuestras ventas proviene de esta línea de negocios”, cuentan sus fundadores.

La tendencia on demand ha penetrado en múltiples industrias, incluso en la tecnología, ya que el consumidor actual desea hacer de su ropa, accesorios, muebles, gadgets, etc. algo muy original y único. “La oferta se está inclinando hacia allá porque es lo más seguro para fomentar las ventas. La personalización hace que tu producto, hasta cierto punto, tenga aceptación en el mercado”, dice Ricardo.

Además, personalizar da importantes ventajas para la marca. Por ejemplo: una empresa grande manda a maquilar miles de piezas de playeras de un mismo modelo y color, otra cantidad igual de otro color y diseño, etc.; tiene que distribuir ese producto y darle lugar en anaquel, muchas veces de la mano de un tercero; y cuan- do pasa de moda, debe idear cómo rematarlo para que no le quede stock en almacén. En cambio, una startup como Holy Sheep, que maneja un solo tipo de producto, puede tener en un espacio de 4m2 –lo que miden sus islas en centros comerciales– un stock de 350 prendas que se imprimen sólo cuando el cliente desea hacer una compra –ya sea con algún diseño de su catálogo o con uno personalizado–.

Cada playera es diferente de la anterior puesto que no hay un modelo establecido, lo que permite que las combinaciones sean infinitas. “Es un producto que se va a vender al 100%, que no pasará de moda y tampoco está esperando gustarle a la gente, porque ellos son los que la diseñan”, señala Gonzalo.

Otro punto a favor es que la industria textil y de vestido está posicionándose de nuevo en el mercado nacional y en el de exportaciones. Tan sólo el año pasado, el crecimiento de estas industrias fue de 6.8% en promedio, de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive). Esto se debe, según los investigadores Lourdes Pérez y Arturo Rodríguez, a que hay un mayor control del Gobierno Federal para vigilar los precios en las aduanas, lo que evita que entren productos a un costo por debajo de las cotizaciones vigentes mundiales.

Pérez y Rodríguez resaltan, además, la aparición de un nuevo modelo de negocio en la industria del vestido llamado Fast Fashion, que busca la proximidad de la producción sin importar que se eleve el costo de la ma- nufactura. Esto implica llegar muy rápido al mercado, a ese cliente que se ha vuelto exigente y caprichoso debido a que busca tener algo diferente a lo que poseen todos los demás.

Con miras a crecer

Ricardo y Gonzalo aceptan que los conocimientos adquiridos en la universidad –de contabilidad, finanzas, publicidad, etc.–, les ayudaron a modelar un negocio formal y exitoso. Pero cuando llegó el momento de crecer, buscaron asesoría de la consultora Feher & Feher, especializada en negocios y franquicias, para hacerlo por medio de franquicias. Lo determinaron así porque siempre supieron que darle a alguien un negocio probado con el camino “pavimentado” les ayudaría a llegar más rápido a diversas partes del país. También podrían aprovechar el capital de los franquiciatarios, sumado al propio, para lograr la expansión de Holy Sheep.

Aunque la consultora le aportó nociones de cómo constituir una sociedad, qué contratos hacer y cómo, los emprendedores decidieron echar a andar su modelo de franquicias por cuenta propia. A los tres meses de haber iniciado operaciones en Plaza Satélite, en el Estado de México, abrieron su primera franquicia en la ciudad de Aguascalientes, Ags.

Alejandro López, gerente comercial de la consultora, reconoce que “aunque los jóvenes tengan poca experiencia, ya traen un conocimiento empresarial importante o al menos una noción de emprendimiento desde que salen de la universidad”. Por otro lado, los emprendedores millennial como Ricardo y Gonzalo, saben que para permanecer en el mercado deben mantenerse en constante innovación.

Es así que ya han probado nuevos terrenos y recientemente entraron al mundo del ecommerce a través de su página. En ella, las personas pueden elegir un diseño precargado o subir uno propio, seleccionar el color y estilo de su prenda y, finalmente, adquirirla y recibirla en casa. Por medio de su sitio también convocan a nuevos artistas mexicanos para que suban sus proyectos al catálogo de imágenes de Holy Sheep; de esta manera, no sólo robustecen su oferta de diseños, sino que apoyan al talento local para que den a conocer sus propuestas y ganen dinero por ellas.

Héctor Medina, director general de Evangelium, compañía especializada en ecommerce y marketing digital, asegura que abrir una tienda en línea después de tener una física y viceversa, son estrategias complementarias ampliamente recomendadas. ¿La razón? La automatización y la reducción de costos se alcanza con mayor eficacia en la parte on line, mientras que la investigación y desarrollo de marca, así como la conciencia que hay de ésta, se refuerzan en lo off line.

De su primer mes al día de hoy, Holy Sheep ha crecido un 950%. Su meta es tener mayor presencia en el país, tanto con la apertura de más sucursales como con la entrada de su catálogo de diseños propios a tiendas departamentales. Y no quitan la mira de llegar al extranjero, comenzando su expansión por Centroamérica. A pesar del éxito, los emprendedores confiesan que su modelo de negocio sigue perfeccionándose –en la forma, mas no en el fondo–, pues su estrategia es mantenerse a la vanguardia y alcanzar el crecimiento deseado.