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Cómo poner una escuela de baile para niños

¿Te gusta trabajar con pequeños? Esta podría ser tu oportunidad. Analiza las diferentes opciones que hay, desarrolla un modelo innovador y atrévete a emprender.
Cómo poner una escuela de baile para niños
Crédito: Entrepreneur en Español
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El constante interés de los padres porque sus hijos se ejerciten y aprendan una disciplina, mantiene el crecimiento de las academias de baile infantil. Aprovecha que se trata de un segmento conformado por casi 6.5 millones de niños, de familias que buscan opciones culturales y con poder adquisitivo suficiente Una academia de danza para niños no sólo es un semillero de talento. Ahora también es una veta de negocio que vale la pena explorar a razón de una población infantil que de manera permanente requiere servicios para mantenerse activa y saludable.

El mercado es grande. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) calcula que en seis de cada 10 hogares hay niños menores de 12 años, lo que representa un universo de más de 32 millones. De estos, al menos dos de cada 10 pertenecen a familias que pueden pagar clases de danza, lo que supone un poderoso imán para los emprendedores del sector.

¿Tienes afinidad por el servicio? ¿Eres aficionado a la danza y las bellas artes?

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Clientes

Aunque los principales consumidores de una escuela de danza para niños son precisamente los más pequeños del hogar, la decisión de compra del servicio recae sobre los padres. De ahí que haya que satisfacer a ambos públicos objetivo.

Por un lado, se encuentran los niños y niñas de 2.5 a 15 años pertenecientes a hogares de nivel socioeconómico A, B, C y C+. Por otro, los padres que desean que sus hijos se inicien en la danza como una actividad extraescolar, como un medio para mantenerse saludables o como su iniciación con miras al mundo profesional.

Estos pequeños clientes necesitan instalaciones adecuadas y adaptadas, un plan de trabajo específico por grupos de edad, medidas de seguridad y una plantilla de profesores que sepan guiarlos, instruirlos y motivarlos para mantenerse interesados en seguir sus estudios de danza.

¿De qué tamaño es la oportunidad de mercado? La Encuesta Nacional de Consumo Cultural, realizada por el Inegi y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), arroja los siguientes datos. Por ejemplo, que los hogares mexicanos gastan anualmente $122,269 millones en adquirir bienes y servicios culturales; y que el monto total del gasto hecho por asistencias a cursos y talleres fue de $8,227 millones. Las mujeres gastaron el 55% del total.

La encuesta añade que en un año el total de asistencias a cursos y talleres culturales superó los 36 millones. Por cada 100, 30 fueron hechas por personas de entre seis y 11 años de edad; 22 por aquellas de edades entre los 12 y 17 años; 20 por personas cuyas edades estaban entre los 18 y 29 años; y 18 por aquellas entre 30 y 49 años.

“A diferencia de otros países como Inglaterra, Canadá, Estados Unidos y China, el mercado en México es más pequeño. Sin embargo, hay un crecimiento considerable en los últimos años. Se ha convertido en algo de moda y en un sueño, pero en mu- chas ocasiones sin que el entrenamiento esté sustentado en una técnica definida o progresiva”, dice Haydée Martínez, fundadora de la Academia de Danza Assoluta, donde imparte clases de preballet, ballet y jazz con una metodología definida y progresiva desde los 2.5 años hasta grados profesionales.

Si deseas emprender en una escuela de danza para niños, considera que si bien en México el interés por las actividades culturales está creciendo, aún falta mucho camino por recorrer. Aprovecha esta oportunidad y súmate con una propuesta innovadora.

Infografía Andrés Gras