My Queue

Your Queue is empty

Click on the next to articles to add them to your Queue

Lo que he reflexionado desde que soy emprendedor

"Recordé que el pasado no es éxito y mucho menos fracaso. Entendí que el pasado es enseñanza para poner en práctica el futuro".
Lo que he reflexionado desde que soy emprendedor
Crédito: Depositphotos.com

Aprendí a alejarme de quien vive y revive de éxitos del ayer para querer vender ideas del mañana sin mostrar ningún logro o innovación en el presente.

Recordé que el pasado no es éxito y mucho menos fracaso. Entendí que todo aquello era enseñanza y podría utilizarlo para empezar más adelante.

Fracasé en fracasar porque entendí que quien lo intenta jamás fracasa y que quien aprende, aunque avanza, no se arropa del éxito logrado, tan sólo abraza la oportunidad de luchar por nuevos logros.

Descubrí que no es más rico quien más lujos carga ni menos exitoso quien más sencillo viste, lo entendí ya muy tarde al descubrir que no es lo mismo vestir bien que vivir bien y que no es lo mismo alcanzar el éxito que a simularlo.

Dejé de consumir con un sólo sentido, para aprender a escuchar. Dejé de tocar para aprender a "olfatear" y fue el uso de todos mis sentidos que me permitió saborear verdaderamente las ideas más genuinas y originales.

Eliminé el desorden en mi tiempo para construir una agenda, aprendí a planificar y respetar los tiempos, y sorprendentemente el tiempo se empezó a estirar y a rendir mucho más.

Soñé en grande y me tropecé en grande, sin dejar que la caída estropeara mis anhelos, ni mucho menos limitará mi fe en ellos.

Me identifiqué contrario a rechazar la oportunidad de intentar o crear algo por la simple razón de que "no todo el mundo lo hiciera"; que, en otras palabras, y quizá para ti, representa de por sí una razón de más para no intentarlo.

Si fuera fácil todo el mundo lo haría, es ahí el único lugar donde debe entrar el ego y responder por ti, porque tú no eres todo el mundo, ni mucho menos 'uno más del montón'.

Deja de lado la humildad sínica del fracaso, y dale rienda suelta a la humildad de quien intenta como si no sabe nada y la ingenuidad de quien logra sin darse cuenta. 

Convierte tus intentos en sabiduría a través del aprendizaje, entiende que donde otros fracasaron tú aún puedes intentarlo y donde otros desistieron tú aún puedes continuar.

Las grandes cosas están al alcance de todos, pero no todos están dispuestos a tropezar, mucho menos a volverlo a intentar después de una gran caída. Y es que dicen que al final todo va a estar bien, y si no está bien, no es el final pues hay que continuar y entender que no hemos terminado hasta que lo hemos corregido.

Es primordial saber, comprender y entender que las metas no tienen límite fijo ni mucho menos una ruta establecida. Encontremos puertas donde otros verán ventanas, y abriremos rutas donde otros no ven espacio.

El simple hecho de pensar que es imposible convierte muchas cosas en impensables. Limitar nuestras acciones por temor a tropezar, es la principal razón para que nuestros sueños mueran antes de empezar.

Pensamos en el fracaso casi intuitivamente y muy pocas veces creemos en la oportunidad de éxito, nos enfocamos mucho más en las dificultades que dejamos de lado todas las soluciones.

Entender que buscar todas las dificultades y problemas posibles, no nos guiará al éxito, pero es fundamental para  identificar las soluciones que nos garantizan victorias.

Lo que busco es compartir mi aprendizaje y dejar claro que el éxito es relativo. Mientras avances descubrirás que éste está siempre lejano, no en el ayer, por que el éxito no es pasado, tampoco en el mañana, porque no es futuro. 

El éxito radica en el día a día porque es presente y demanda trabajo constante, aprendiendo del ayer y preparándote para mañana.