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Esta startup convierte amas de casa en empleadas en Washington

Laboratoria ha capacitado 400 mujeres de bajos recursos para convertirse en desarrolladoras tecnológicas. En 2016, tres de sus alumnas lograron trabajar en el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington.
Esta startup convierte amas de casa en empleadas en Washington
Crédito: Depositphotos.com
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A Sandra le ha cambiado la vida saber de tecnología. Hace un par de años tenía que trabajar dos turnos seguidos como cajera de una tienda de conveniencia para mantener a su pequeño hijo y ayudar con los gastos de la familia. Luego de conocer Laboratoria, y capacitarse durante seis meses para aprender programación, la joven de 26 años ha conseguido emplearse como developer (desarrolladora de software) en la startup de crowdfounding Micochinito.com, con un ingreso que duplica al anterior y con un horario que le permite cuidar a su hijo.

Sandra es sólo un ejemplo de las 400 mujeres programadoras que la startup tecnológica y social, Laboratoria, ha formado en dos años en Perú, México y Chile. En México, ya se han capacitado 100 mujeres en cuatro generaciones desde 2015. Este año la meta es formar a otras 400 féminas de bajos recursos en la región.  

En una industria tecnológica dominada por los hombres, Mariana Costa, Hermán Marín y Rodolfo Prieto descubrieron una oportunidad para crear un emprendimiento social en pro de la inclusión de las mujeres en el ámbito de los programadores, - cuya demanda va en incremento por la necesidad de las empresas de entrar al mundo digital y el surgimiento de más startups tecnológicas-, pero que además fueran alumnas de escasos recursos que no han podido acceder a educación universitaria por limitaciones económicas. 

“¿Por qué nos estamos quedando fuera de un área donde hay tantas oportunidades y estarán los empleos del futuro? Simplemente por estereotipos”, se dijo Costa, actual directora de Laboratoria a escala regional.

Las cifras indican que en América Latina un tercio de las mujeres no tiene ingresos propios y que el 70% de los jóvenes que no estudian ni trabajan son mujeres. Laboratoria ofrece una oportunidad de crecimiento a este segmento de la población y un trabajo formal bien remunerado. En México, las egresadas del programa, que principalmente son amas de casa, empleadas domésticas o de call centers, suelen triplicar sus ingresos anteriores. 

“Intentamos encontrar talento en donde nadie lo está buscando”, declara Costa.  

Pero en 2013, cuando nació esta iniciativa, parecía impensable que las mujeres se insertaran en el campo laboral del desarrollo de software. Sin embargo, se lanzó un programa piloto con una inversión mínima de los fundadores, con computadoras donadas, un local prestado y el apoyo de profesores voluntarios.

Al inicio, encontraron a sus primeras mujeres en dos ONGs que trabajan con mujeres de escasos recursos en Lima, Perú, donde comenzó el proyecto. “Fuimos a convencerlos de que esta capacitación sería divertida y les abriría puertas”, cuenta Costa.

Una vez que validaron que la capacitación de estas mujeres les ayudaba a obtener un trabajo y ser independientes económicamente el equipo de Laboratoria decidió llegar a México y Chile en 2015. Al inicio levantó capital filantrópico tanto a nivel local como regional. Hoy cuentan con el apoyo internacional del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que invirtió un millón de dólares en el programa, además están por cerrar un acuerdo con el fondo de inversión que apoyó el inicio de la tienda en línea eBay. 

La relación con el BID permitió que el año pasado tres egresadas de Laboratoria (dos peruanas y una mexicana) trabajaran durante seis meses para esta institución internacional con sede en Washington, Estados Unidos. La intención es repetir la experiencia año con año con otras desarrolladoras, comparte Costa.  

Empoderar con tecnología 

Laboratoria no sólo busca capacitar mujeres developers para insertarse en el mundo laboral, también busca empoderarlas en su vida diaria. El programa tiene un gran enfoque emocional, que les permite confiar en sí mismas, asegura su directora. 

“El código es algo que parece en chino y entender algo así y verlo en la práctica empodera mucho porque desde la primera semana tienen productos que mostrar, como páginas web”, asegura Costa.

Por un grupo de 60 alumnas hay de dos a tres profesores y dos psicólogas que trabajan el desarrollo personal para brindar una educación integral. El objetivo es conseguir que las mujeres de Laboratoria sean un modelo para otras y lo están haciendo pues en cada proceso hay candidatas que son amigas o familiares de las egresadas.

“Es importante para Laboratoria la participación de la mujer en la economía y en el mundo de la tecnología. Queremos que las mujeres sean líderes en este sector y que nuestras estudiantes vayan al mercado global”, expresa Costa.

Transformar la industria

La intención de esta startup es también transformar la industria. Ya hay cientos de empresas que han contratado talento de Laboratoria, pues cuenta con una red de más de 500 empresas de todo tipo en la región. La tasa de empleo de las egresadas es del 75%, en promedio, y la mejor sede hasta el momento es Lima con 85% de colocación en el mercado.

Cada vez que va a haber una generación de egresadas, cuenta Costa, hacen un evento llamado el Talent Fest en el que se invitan alrededor de 15 empresas a que presenten un desafío técnico, que debe resolverse en un hackatón (encuentro de programadores cuyo fin es encontrar la solución a un problema) en el que participan de cuatro a cinco alumnas por empresa y tienen dos días para resolverlo. 

“Así estamos tratando de innovar la forma en cómo se contrata talento”, declara la emprendedora. 

El trabajo de Laboratoria va encaminado a satisfacer las necesidades del campo laboral, por eso trabajan muy de la mano con las empresas. Y, con base en eso, el modelo de negocio se centra en cuatro vertientes, explica su directora: el repago de las alumnas, por dos años, una vez que han obtenido un trabajo; la educación continua abierta a otros públicos; los ingresos de las empresas empleadoras que se obtienen de cuotas por participar en el Talent Fest; y, una vertiente nueva, la capacitación en temas digitales para el senior liderazgo de una empresa, quien contrata el talento tecnológico. 

A mediano plazo, su meta es ser autosostenible en los próximos tres años y, en los siguientes cinco, contar con 12 sedes en la región. “Queremos ser la principal fuente de talento femenino tech de América Latina para el mundo, ése es el sueño”, concluye la emprendedora de origen peruano.