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Siguiendo el ejemplo emprendedor

Todo emprendedor sabe que para crecer y tener éxito tiene que seguir el ejemplo de algún otro emprendedor que estuvo antes que uno, aprender de sus errores. Newton decía: "hay que pararse en los hombros de gigantes".
Siguiendo el ejemplo emprendedor
Crédito: Depositphotos.com

Hay quienes creen que emprender está de moda. Pero la realidad es que siempre ha sido una forma de vida aunque ahora se mencione mucho más o la gente lo haga sonar “más cool” de lo que realmente es. Emprender se trata de iniciar un proyecto propio y hacer que funcione. Y no es lo mismo desarrollar una empresa, que querer vivir del freelanceo. Leo mucho la frase que se le atribuye a Newton que dice que “hay que pararse (o sentarse, depende de quién lo cite) en los hombros de gigantes” y emprender es así, todo emprendedor sabe que para crecer y tener éxito tiene que seguir el ejemplo de algún otro emprendedor que estuvo antes que uno, aprender de sus errores.

Cuando se trata de familia, nunca es fácil ser el primer emprendedor, tampoco en el círculo de amigos cercanos. Uno es como el bicho raro, el “¿cómo demonios le hace?”, el que nunca tiene dinero pero tampoco tiene tiempo libre, el que parece que no supiera lo que está haciendo. Es verdad, a veces los emprendedores no sabemos lo que estamos haciendo. Por eso hay que seguir a otros, leer sobre ellos, escuchar sus historias en foros de emprendimiento, compartir una cerveza en los eventos de networking. Siempre se le aprende algo a otro emprendedor, aunque sea la vibra de querer hacer algo diferente.

Y cuando uno ha crecido con el ejemplo de otros emprendedores, se desarrolla algo así como un segundo instinto de siempre estar buscando el negocio en todo. Aunque a veces ni lo intentemos, aunque ya entrados en el tema empiece a sonar imposible. Los que crecimos junto a un emprendedor (o varios) sabemos que siempre hay un cliente para el producto que te quieras inventar, que siempre hay manera de reducir costos, de generar más ingresos, de aguantar en esta carrera de resistencia que es el emprender un negocio.

Desconozco si lo traigo en el ADN, pero seguro que las lecciones de emprendimiento para mí empezaron desde la infancia sin que me diera cuenta. Mi papá se arriesgó a poner un negocio con su hermano y aunque el negocio ha sido inestable, suman y restan socios según sea la situación económica y ambos han trabajado proyectos adicionales en todos estos años, probablemente esa sea la relación de sociedad más estable que yo conozca. Esa relación de trabajo, además, ha servido de plataforma laboral para varios de mis primos que después optaron por puestos más estables.

Mis abuelos tenían su propio negocio. Es todo lo que recuerdo de mi infancia, mi abuelo administraba e instalaba anuncios espectaculares; mi abuela, ya no sé si por ocio o necesidad, tuvo una papelería. Ambos le dieron trabajo a gente que hasta la fecha todavía ve por mi familia aunque los dos negocios dejaron de existir hace años. Mi mamá y mi tía le ayudaban a mi abuela con el negocio de la papelería.

Los emprendedores siempre tenemos algún pariente que nos ayuda ciegamente.

Si mi mamá me hubiera escuchado decir “Pero querías ser emprendedor” en ese entonces, seguro que se lo hubiera dicho a mis abuelos. No dudo que a veces era un dolor de cabeza llevar a mi abuela a abastecerse de materiales para la papelería y luego a más papelerías de la ciudad para que mi abuela pudiera comprar productos únicos y exóticos que llamaran la atención de sus clientes. Una temporada le dio por decorar álbumes para eventos especiales: bodas, XV años, graduaciones, etcétera, cuando todavía la gente guardaba las fotografías impresas. Digamos que para mí eso ya era aprender a innovar y desarrollar productos nuevos en el negocio; mi tía llevaba a mi abuela a comprar listones, flores secas y cosas extrañas para decorar los álbumes; así descubrí la existencia de Fantasías Miguel y Galerías el Triunfo.

Mis tíos más jóvenes son esos en cuyos hombros me apoyo hoy, me atrevo a tomar riesgos, a trabajar con amigos, a inventarme cosas nuevas aunque no duerma. Vi a mi tía diseñadora asociarse con una amiga para desarrollar un negocio de artesanías que por años le permitió viajar a otros países y promover al país, fue una de esas empresas patrocinadas por el gobierno que hoy en día siguen vigentes. En esos años vi que era posible sacar adelante una empresa con tus amigos y también vi que se valía preferir mantener la amistad y la paz mental por sobre la empresa. Se valía cansarse de un proyecto propio porque evolucionó más allá de lo que había imaginado. Hoy mi tía ya no forma parte de esa empresa, pero sus socios y la familia de esos socios siguen siendo para mí un ejemplo a seguir como emprendedores.

Todo emprendedor tiene una lista de emprendedores cercanos que lo motivan.

Mi tío poco se imagina que es mi ejemplo a seguir para no darme por vencida. Como CEO de Cóatl me ha tocado verlo crecer poco a poco, ser testigo de todo el apoyo que le brindan su familia y sus amigos. Todo el tiempo me comparte información o convocatorias y nos apoyamos en cuanto proyecto podemos.

He crecido entre emprendedores y les he aprendido mucho, ¿qué emprendedores han sido su ejemplo a seguir?