Hide this Looking for English Content? Click here

Fracasar para tener éxito

¿Te has imaginado toda la gente que ha fracasado? La sensación de no lograr tus objetivos es terrible, pero puedes aprender o estancarte.
Fracasar para tener éxito
Crédito: Depositphotos.com
  • ---Shares

En México nacen alrededor de 200 mil negocios anualmente, de los cuales sólo 35 mil sobreviven a los dos primeros años, es decir, menos del 20%, y estadísticamente, un emprendedor quiebra dos negocios antes de hacer que uno funcione.

Yo mismo fui parte de esa estadística, así que primero que nada debemos estar conscientes de que la vida en sí misma siempre contiene una dosis de riesgo y el fracaso siempre es una probabilidad, por lo que hay que aprender a sacarle provecho.

Por alguna razón, que aún no entiendo, a la mayoría se nos ha enseñado desde pequeños que el fracaso es algo negativo, algo que hay que evitar a toda costa, y en caso de que ocurra, ocultarlo de la misma manera.

Sin embargo, los fracasos son clave en el camino al éxito y no hay razón para temerles. El fracaso es una buena señal, es muestra de que estamos vivos, de que avanzamos, de que tenemos sangre en las venas, pero sobre todo de que no nos rendimos.

El fracaso nos trae aplomo, perspectiva, visión, humildad, fortaleza, sabiduría y junto con la persistencia, nos pondrá camino al éxito. Pero no te equivoques, no se trata de fracasar por fracasar, a grandes rasgos, existen dos tipos de fracasos.

El primero es el fracaso natural, que es simplemente equivocarse por el hecho de vivir, es parte del proceso de aprendizaje, son fracasos que nos traen experiencia y deben ser bienvenidos.

El segundo es el fracaso negligente, que resulta de cometer los mismos errores una y otra vez, por ser un holgazán, por no esforzarse, por no prepararse ni ser previsor. Este tipo de fracaso no trae experiencia, sólo pérdida de tiempo y dinero.

Nadie está exento, los fracasos pasarán de manera eventual, ya sea en los negocios, en la relación de pareja, en el trabajo o cualquier otra actividad que llevemos a cabo, ¿y ahora cómo salimos?

Primero que nada hay que diferenciar entre persistencia y necedad.

La persistencia es hacer muchas cosas distintas persiguiendo un único objetivo, y la necedad es hacer siempre lo mismo esperando resultados distintos.

Entonces, si fracasamos, hay que ser persistentes, sacudirnos el polvo y atacar de nuevo. Nunca rendirse, acercarse a los amigos, familia. Caminar, meditar, hacer ejercicio, tomar un curso de resiliencia, de programación neurolingüística, todo lo que haga falta para salir de ese agujero. Recordar el objetivo original, tomar perspectiva, aprender la lección, agradecer hasta lo negativo y regresar. La persistencia es fundamental.

También ten cuidado de la gente que te rodea, échale un vistazo a tu círculo social, ¿son personas geniales como quien quieres ser, o tóxicas como en las que no te quieres convertir?

La gente con la que eliges pasar el tiempo es una de las elecciones más importantes en la vida, ya que te vas pareciendo a la personas con la que convives y ellos te podrán hacer crecer o romperte. Ten cuidado de quién tomas consejos y pregúntate: ¿la persona que me aconseja está en donde quiero estar o tiene lo que quiero tener?, si no es así, es muy probable que te lleve al fracaso de nuevo.

El proceso de experimentación expande nuestros horizontes mediante la prueba y el error, y será nuestra capacidad de asimilar esos errores y superarlos lo que determinará qué tanto podremos sacar ventaja del fracaso.

Recuerda que todo es temporal, que no existen los fracasos definitivos, y que fracasar no te convierte en fracasado, estancarte en él, sí.