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El empresario disruptor que puede convertirse en el próximo Slim

Gustavo Tomé ha fundado empresas y reestructurado compañías que se encontraban en la quiebra. Muchos consideran que su astucia en los negocios lo puede llevar a ser el próximo Carlos Slim.
El empresario disruptor que puede convertirse en el próximo Slim
Crédito: Cortesía Némesis Capital
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Este texto fue publicado originalmente para Alto Nivel 

Gustavo Tomé Velázquez no se desprende del iPhone que tiene entre sus manos y juega al mismo tiempo con una tarjeta bancaria que se desliza por el protector del smartphone. “El teléfono no lo tengo para ver Facebook, ya que lo tengo para hablarle a la gente que necesito hablarle”, dice el empresario mexicano, quien sabe que una llamada telefónica es suficiente para conseguir millones de dólares y realizar un nuevo negocio.

“Por una idea buena conseguimos dinero, para eso tienes el teléfono, ¿o no?”, dice el hombre de 40 años que dirige los fondos de inversión DaVinci y Némesis Capital, mientras que para muchos de sus colaboradores podría ser el próximo Carlos Slim por su sagacidad en los negocios.

La principal virtud que el inversionista mexicano comparte con el principal accionista de América Móvil es la de aprovechar las crisis económicas y encontrar empresas en quiebraque pueden ser rescatadas.

“No nos dan miedo las empresas quebradas, es más, si están ganando mucho dinero y están muy bien, nos dan miedo”, asegura Gustavo Tomé con una breve sonrisa que rompe la seriedad de su rostro.

El también fundador de Fibra Plus cree que no solo se trata de invertir por ganar dinero, sino de reconocer cuáles son los elementos que se pueden sumar al negocio para obtener mayores ganancias.

“Somos suficientemente grandes para tener empresas de un muy buen tamaño, pero suficientemente chicos para no competir con las grandes estructuras de inversión”, dice.

En España, Tomé Velázquez ya es conocido como el “tiburón mexicano”, después de haber adquirido una participación accionaria de 8% en el banco Liberbank durante 2014. Sin embargo, este es tan solo un capítulo más en la historia de un inversionista que ha crecido de forma silenciosa y que hoy busca coleccionar nuevas empresas que lo pueden llevar a ser reconocido en todo el mundo.

De la maquila a las adquisiciones

A sus 16 años, Gustavo Tomé Velázquez pasó el trago más amargo que lo ha marcado en su vida personal: la muerte de su padre. Fue en ese momento que heredó Maquila T, una firma textil que le dio sus primeras lecciones de negocio.

El joven empresario no dejó los estudios por la empresa. Tomé se tituló como ingeniero físico por el Tecnológico de Monterrey, además de ser maestro en Administración de la Tecnología por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y haber estudiado otra especialización en la Universidad de Harvard.

En 2004, Gustavo Tomé decidió salir del mercado de los textiles. Hace unos meses, un empresario le cuestionaba si se arrepentía de haber dejado el negocio, pero su respuesta fue franca: “Me arrepiento de no haberlo vendido en 2000 y no 4 años más tarde. Me debe 4 años ese negocio”, recuerda la experiencia con una sonrisa.

En la industria textil, el empresario aprendió todo lo que no quería para sus negocios: generación masiva de empleo mal pagado para tener margen de intermediación, tener clientela por estar en un país en vías de desarrollo y un ciclo productivo ligado a demasiados procesos.

Para 2009, Tomé Velázquez fundó Némesis Capital, fondo especializado en capital de riesgo y, de forma posterior, DaVinci Capital, el cual se encarga de inversiones en bienes raíces.

Aunque no serían las únicas firmas que crearía el mexicano. A principios de 2011, Gustavo Tomé entró al edificio de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ubicado en Paseo de la Reforma, y ahí un alto funcionario escuchó la idea de generar energía eléctrica para casas y empresas a partir de la luz solar.

El funcionario sonrío socarrón y le dijo a Tomé: “Usted está loco”. Esos fueron los primeros pasos de Solartec, firma de fabricación de paneles solares que nació en 2009 y enfrentó el desinterés de los inversionistas, pero que logró prosperar en el mercado mexicano.

Solartec llevó a Gustavo a sus primeras apariciones públicas. Después vino una estrategia de expansión a través de la compra y fusión de empresas.

El empresario que este año cumple 40 años asegura que hoy cuentan con 3 modelos de negocio: generación de utilidades vía flujo de efectivo por producción o servicio, construcción y arrendamiento (inversión a largo plazo), y construcción y venta.

Todo es visto como una fábrica que opta por uno de los 3 modelos de negocios.

Coleccionador de empresas

Gustavo Tomé compra empresas para mejorarlas y aportar sus conocimientos. Los niveles de apalancamiento de las empresas que adquieren se encuentran en el equivalente a 7 meses de utilidades de la firma, mientras que hay empresas en el mercado que se mantienen en un rango de hasta 3 años de utilidades.

Los bajos niveles de deuda permiten que las actividades de fusión y adquisición no se detengan para los fondos de inversión.

“Yo creo en el resurgimiento industrial de México desde hace 5 años y es una tesis de inversión”, asegura Gustavo Tomé.

Némesis y DaVinci Capital son vitales para los planes del empresario mexicano.

DaVinci Capital busca obtener acciones de empresas diversas que puedan generar un buen sistema de administración, capacidad de generar buenos productos e innovación y desarrollo, blindajes naturales para mantener las exportaciones constantes.

El empresario no teme a entrar a nuevos mercados, ya que le gusta sentirse “incómodo” entre los jugadores expertos del sector. Él sabe que la clave es estudiar y aprender de cada negocio en donde incursiona.

“Yo no nací sabiendo. Aprendí a hacer paneles solares porque le dediqué tiempo y nos arriesgamos a producir celdas solares hasta que aprendimos. Cuando me dicen: ‘vamos a hacer piezas de refrigerador’, yo les digo que es pan comido”, dice Tomé.

Gustavo no tiene un corporativo y define a su grupo empresarial como un “coleccionador de empresas”. Esto evita gastos corporativos y deuda.

Las utilidades de las empresas adquiridas sirven para reinvertirse en las propias compañías o contribuyen a realizar la siguiente transacción.

Lo que buscan los fondos de inversión bajo el mando de Tomé es generar empresas que sean flexibles y eficientes para participar en sus mercados, así como permitir que puedan fracasar y no afectar a todo el grupo, como sí podría ocurrir con un corporativo.

Tomé se encuentra abierto a realizar inversiones en áreas de consumo dirigidas a la población joven del país.

En bienes inmuebles hay dos estrategias de crecimiento: Némesis Capital, que se encarga de oficinas y el segmento residencial, comercial e industrial, así como hospitales y escuelas.

En el sector inmobiliario Gustavo Tomé tiene una concentración grande. “Nosotros comenzamos en la crisis comprándole cosas Hycsa, ICA, Sare. Somos buenos para reestructurar: somos audaces, ya que tenemos el apetito”.

Asimismo, Fibra Plus (Fideicomiso de Inversión en Bienes Raíces), en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) forma parte de otra de las estrategias para crecer en el sector inmobiliario, vehículo de inversión que se encarga de arrendar inmuebles.

El primer portafolio de Fibra Plus era de nueve propiedades, a las cuales se han sumado dos nuevos proyectos inmobiliarios.

Hoy, la estructura de inversión en bienes raíces cuenta con cera de 1.7 millones de metros cuadrados en desarrollo.

“México es un país muy grande y el capital invertido en la BMV es relativamente corto”, comenta Tomé.

Menos de 20,000 mdd es el valor de los activos con los que cuenta la Fibra en la BMV, y no es nada comparado en el tamaño del país y sus propiedades.

El valor podría equivaler a 50 edificios de Paseo de la Reforma, lo cual muestra su tamaño.

La ventaja de Fibra Plus es que produce solo lo que se va a quedar y la diferencia entre producir y no producir es que la plusvalía del inmueble la conserva toda y no se queda afuera del fideicomiso

La fibra de Tomé compra el terreno, construye el inmueble y se queda con el valor del inmueble. Al final, plusvalía y rentabilidad son los atractivos que conservan los accionistas a través de Fibra Plus.

Hoy, 90% de la prioridad de Fibra Plus es desarrollar las propiedades que tiene en su portafolio, un 5% se centra en su expansión y el 5% restante se basa en la administración eficiente de la propia estructura.

La Ciudad de México, la zona industrial del Bajío, el corredor Yucatán-Quintana Roo, la zona metropolitana de Guadalajara, Jalisco, Monterrey y la zona fronteriza con Estados Unidos son parte de las regiones en donde el desarrollo de Fibra Plus puede florecer.

Gustavo reconoce que no serán el jugador dominante en la construcción de viviendas, naves industriales o centros comerciales, pero serán los más consistentes en aprovechar las oportunidades a su paso.

Inversiones tecnológicas

El empresario asegura que hay inversiones en software de ciberseguridad y hasta en una firma que lanza satélites a la Luna.

“La comunicación ha hecho que estemos viviendo un planeta y no un país. Así que todo comienza a homologarse y las ineficiencias comienzan a borrarse”, dice Gustavo.

Tomé busca oportunidades de inversión en empresas de disrupción tecnológica como es inteligencia artificial, realidad virtual y genómica.

En Estados Unidos existe interés por adquirir bienes raíces por el resurgimiento de la actividad industrial, mientras que en Europa hay intereses similares a los de Estados Unidos en el sector inmobiliario, además del cuidado de ancianos y el sector financiero del llamado Viejo Mundo.

Para Gustavo Tomé no es relevante cuánto dinero tiene en su cartera o en la caja de sus empresas. “Nosotros nos medimos por nuestra capacidad de conseguir buenos y mejores proyectos”, advierte.

A veces, el mercado acusa a Gustavo de ser muy duro, aunque él se considera franco. “No soy duro, soy franco, ¿o quieres que te diga una mentira? Mejor te digo mi realidad”, dice.

Un hombre cauto

Gustavo Tomé es un inversionista que guarda la cautela. La incertidumbre generada por el cambio de políticas de Donald Trump, el incremento de las tasas del Banco de México (Banxico) y el tipo de cambio son parte de las variables que no pierde de vista al momento de sacar la cartera.

Asimismo, las elecciones presidenciales de 2018, los cambios reales en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y los cambios geopolíticos originados por los movimientos de izquierda en el mundo son parte de las variables que pueden modificar el panorama en México.

“Hay que ser más cautos, ya que antes podíamos ver todas las oportunidades y ahora tenemos que ver nada más las oportunidades que sean extraordinarias, para que, cuando entremos en el periodo más recesivo, sean buenas oportunidades”, explica Tomé.

Sin embargo, la única preocupación real que tiene el inversionista es que la población mexicana se olvide una realidad: “México es más grande que sus gobernantes”, dice Gustavo.

“Lo único que no voy a recuperar es el tiempo”, dice.

—Si me permite, le haré una última pregunta por lo valioso que resulta su tiempo, le dice el entrevistador a Gustavo.

—No te preocupes, te quedan 12 minutos, responde Tomé, como una muestra de que él no pierde ningún detalle de su organización temporal.

Todos los días, el inversionista mexicano trata de mejorar en un 5% las actividades que realiza, lo cual se puede traducir en un menor tiempo para realizar una actividad, por ejemplo, hasta lograr un punto de eficiencia. Esta es la mejora incremental en la que basa su vida laboral y sus negocios.

Este hombre sabe que gran parte sociedad mexicana está acostumbrada a disfrutar el fracaso ajeno y no el éxito. Sin embargo, está dispuesto a lograr empresas exitosas para sus consumidores y accionistas, para generar un impacto positivo en el mundo.

“Creo que soy un disruptor, porque ser emprendedor o empresario es una actividad. Soy un buen administrador del riesgo, porque esos riesgos no van a quebrantar nuestro futuro”, asegura en un intento por definirse.

El hombre al que algunos de sus colaboradores consideran que podría ser el próximo Carlos Slim pudo haber sido también científico por su formación académica, pero prefirió tener enfrente las pantallas que reflejan los números de sus decisiones financieras por la emoción que le provocan.

“Yo soy deficiatario humanamente, me sentiría más cómodo si desarrollo la capacidad de leer a la gente, porque yo no compro una empresa, sino que motivo a un equipo para convencer a alguien de que venda… es bien importante el tema humano”, explica.

La conversación ha retrasado la comida de Gustavo. El reloj marca más de las 18 hrs y él prefiere mejor cenar para hacer rendir su tiempo en el análisis de constantes inversiones.

Hoy, Tomé ha generado una idea que podría convertirse en los próximos meses o años en la visión de sus negocios. “Debemos de invertir en proyectos que incluyan tu mente y tu corazón. Basar las experiencias con los intereses, ya que son cosas que sabemos, pero que nos van a ayudar a aprender. Que nos reten lo suficiente para aprender nuevas habilidades que sean ambiciosas, interesantes y complejas para romper las barreras de nuestro presente”.

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