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La pareja del waffle innovador

Gloria y Obed tenían un sueño: dejar sus empleos y encontrar un concepto novedoso que los llevara al éxito. Buscaban una especie de "vaca azul". La encontraron dentro de Entrepreneur, con la franquicia Bubble Waffle Co.
La pareja del waffle innovador
Crédito: Arturo Luna
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Durante más de 10 años, Gloria Pesina había trabajado para una planta automotriz de San Luis Potosí, aunque siempre con el sueño de tener un negocio propio a lado de su esposo, Obed Waldo, quien trabajaba en la misma zona industrial. Aunque no lo sabía en ese entonces, su espíritu emprendedor se estaba forjando ahí dentro.

Uno de sus líderes constantemente impulsaba al equipo a que se capacitara y aprendiera más allá de su labor profesional. En una ocasión, durante una de sus charlas motivacionales, les explicó que como empleados y profesionistas tenían que transformarse en “vacas azules” para que cuando salieran de ahí, las demás empresas los buscaran.

“Nos dijo: ‘quien vende vacas blancas con manchas negras, vende algo común, pero si la vaca es azul, todos la querrán porque es diferente’”, recuerda Gloria.

Esta idea se grabó tanto en su mente que cuando ella renunció a su empleo para perseguir su sueño, su única meta era encontrar su “vaca azul”. Su fuente de búsqueda fue el directorio “1500 Oportunidades de Negocios” que publicó Entrepreneur en junio de 2016.

Alejandro López, consultor independiente de negocios, señala que tomar la decisión de emprender con una franquicia es sólo el primer paso, pues además se tiene que definir el giro de interés y después, la marca con la que trabajará. Para reducir su riesgo, su recomendación es hacer una investigación profunda sobre ésta, analizando sus costos, competencia actual y futura, entre otros aspectos. Y, sobre todo, si realmente ayudará a brindar una experiencia de compra al cliente, que es lo que más importa hoy en día.

Así lo hizo Gloria. Por más de siete semanas, revisó y filtró con detenimiento las opciones enlistadas hasta que se quedó con Bubble Waffle Co., una franquicia con una propuesta no sólo innovadora sino de baja inversión que además tenía una buena relación costo-beneficio, así como oportunidades de crecimiento. Emocionada, compartió con su esposo el hallazgo y contactaron a Franquicia Master, holding mexicano de franquicias que comercializa esta marca.

Foto: Isaac Alcalá / Entrepreneur en Español

Burbujas ganadoras

Gloria le repetía a Obed que estaba segura de algo: quienes tienen dinero es porque trabajan para ellos mismos, no para una empresa o para un patrón. Y eso era lo que tenían que hacer. Convencido de esta nueva oportunidad, Obed también renunció a su empleo aunque no fue fácil dejar su zona de confort y la comodidad de recibir un sueldo quincenal por seguir su ‘vaca azul’. “Tenía miedo. Porque causa temor perder todo el capital que se tiene. Pero me recordaba a mí mismo cada día: ¡hazlo!, aunque sea con miedo, pero hazlo”, dice Obed.

El reto fue doble, pues el matrimonio confió en una marca que apenas estaba creciendo en México. Bubble Waffle Co. nació en 2014 de la mente de José Luis Uberetagoyena y Vladimir Ramírez, socios fundadores de Franquicia Master. Esta dupla ha creado ocho marcas que se caracterizan por ser innovadoras y de baja inversión (en su mayoría). La idea surgió luego de un viaje a Hong Kong, donde probaron waffles de burbujas. De inmediato detectaron el potencial de este postre como concepto de franquicia no sólo en México sino en todo el mundo.

Para hacer realidad su visión, José Luis y Vladimir invirtieron en maquinaria coreana diseñada especialmente para las necesidades de la marca. Además, agregaron toppings y helado, pues los que habían probado no tenían ni fruta ni jarabes, e hicieron pruebas de panificación.

Ya perfeccionado el modelo, Obed y Gloria se acercaron a la marca para invertir. Aunque no requería una fuerte suma, la pareja se dedicó durante 12 meses a ahorrar, con disciplina y sacrificios, para reunir el capital para adquirir su franquicia, olvidándose de vacaciones o de cambiar de automóvil. Finalmente se convirtieron en franquiciatarios en septiembre de 2016.

Una vez que firmaron el contrato, comenzó la búsqueda del mejor lugar para ubicar el negocio. Dentro de los esquemas que manejaba la marca, estaba la posibilidad de tener una isla de 2x2 metros en un centro comercial. Pero ellos vieron más allá y decidieron hacer algo diferente: crear una cafetería, donde las personas pudieran pasar un tiempo en familia.

Lo siguiente fue encontrar proveedores locales que abastecieran de todos los insumos al negocio. Se pusieron los guantes de trabajo y visitaron no sólo la central de abasto local, sino otros lugares incluso fuera de San Luis Potosí.

Otro reto fue hacerse del personal adecuado, pues buscaban personas que tuvieran la misma filosofía de negocios que ellos para sacar adelante y llevar al éxito esta idea. Iniciaron con una plantilla de cuatro mujeres, quienes trabajarían de lunes a viernes. También contrataron a tres chicas más para atender los fines de semana. Sus perfiles: estudiantes, mujeres casadas con hijos e incluso mamás solteras.

Abrieron lo que llaman “su sucursal destino” en un local tipo cafetería cinco meses después, luego de remodelarlo y hacer las adecuaciones necesarias. Aunque hubo nubes grises ese día: éste coincidió con la llegada del primer restaurante de una cadena internacional de pancakes a San Luis Potosí. “De haberlo sabido, hubiera hecho la inauguración otro día. Sentimos nervios de que no hubiera gente, pues estaríamos compitiendo con una marca grande, pero decidimos seguir”, recuerda Gloria.

El esfuerzo rindió frutos: tenían largas filas de gente ansiosa por probar sus waffles en forma de burbuja, que incluso esperaron hora y media para llegar al mostrador, y vendieron más de 250 unidades. Su primer fin de semana de operación vendieron $250,000, y la demanda se mantuvo con el transcurso de los días.

Para Gloria y Obed su éxito ha sido resultado de una mezcla de factores. Por un lado, llevaron un concepto innovador a un lugar donde la gente estaba acostumbrada a los postres habituales. Por otro lado, lo hicieron cuidando cada detalle: desde los alimentos y la atención al cliente hasta la ubicación y el ambiente del local.

Al día de hoy, los franquiciatarios ya tienen clientes recurrentes que los recomiendan con nuevos consumidores, y han mantenido sus niveles de ventas, de alrededor de $250,000 al mes. De acuerdo a las proyecciones financieras previstas por los fundadores de la marca, debían venderse por lo menos 30 waffles al día, un promedio de 60 y un ideal de 90.Ellos venden 80 al día y 200 en fines de semana, lo que los ha acercado a recuperar su inversión.

El éxito de la expansión

Aunque es una marca pensada para personas de entre 18 y 45 años, de clase C+ y B, el waffle en forma de burbuja también le gusta mucho a los niños y a las personas de la tercera edad. Se ha convertido en un producto familiar que además se vende en un lugar agradable y con un servicio que apapacha al cliente. Para obtener ingresos adicionales y abarcar más necesidades y gustos de los clientes, se desarrollaron líneas de producto adicionales: café, Bubble teas, paninis y sodas italianas, entre otros.

Para Vladimir y José Luis, una de las metas a cumplir para Bubble Waffle Co. es su posicionamiento como una marca icónica, una que todos traigan a su mente cuando piensen en un waffle. En paralelo, los empresarios trabajan en la apertura de nuevos puntos de venta en plazas comerciales del país, aunque desde su concepción, supieron que la convertirían en una franquicia exportable.

A mayo de 2017, Bubble Waffle Co. sumaba 30 unidades franquiciadas en México y 15 más en otras naciones como Estados Unidos –donde generan fuentes de empleo y de ingresos a los compatriotas que radican allá y que se han visto afectados por las políticas de Donald Trump–, Argentina, Colombia y Panamá. A largo plazo, los funda- dores planean llevarla también a Europa, aunque todavía no hay una fecha ni un destino pactados.

José Luis asegura que han tenido una constante evolución empresarial, utilizando la tecnología como su mejor aliada para simplificar los procesos que deben ejecutarse en un sistema de franquicias y, sobre todo, para estandarizar los modelos de servicio al cliente para que cualquier persona que acuda a una tienda de Bubble Waffle Co. se sienta cómodo y disfrute un ambiente familiar.

Y es que como detalla Alejandro López, consultor independiente de negocios, hoy la gente persigue la innovación, lo diferente, pero sobre todo busca que su compra sea toda una experiencia. “Puede que tu producto sea algo que puedan encontrar en otro lugar o que la primera compra se haga por impulso, por lo novedoso pero la calidez del servicio y la calidad de los ingredientes lo harán regresar una y muchas más veces. Es lo que genera fidelidad”.

Obed y Gloria han tenido tal éxito que ya están en busca de abrir una segunda unidad de Bubble Waffle Co. Es probable que al cierre de esta edición ya hayan encontrado su nuevo local en el centro de San Luis Potosí o en una plaza comercial, pues, dicen, “en una ciudad con un millón de habitantes existen grandes oportunidades”.

La pareja incluso cree que a largo plazo podría emprender en un negocio diferente, aunque también dentro del giro de alimentos y bebidas que, según el Reporte Estadístico Anual del Mercado Nacional de Franquicias presentado por la consultora Feher & Feher en 2014, abarca al 31% de las franquicias existentes en México.

Una de sus posibilidades es abrir un Hot Run, otra de las marcas que comercializa Franquicia Master, que es un sports bar con hot dogs al estilo Boston.

Gloria y Obed no pierden de vista su objetivo de buscar “vacas azules” que les permitan ser siempre diferentes, lo que, están seguros, siempre les abrirá nuevas oportunidades para crecer.

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