Modelo de negocio: Abre un estudio de tatuajes

Abre un estudio de tatuaje y participa en una industria creativa liderada por México en América Latina. Según datos Ibis World, el país aventaja en facturación a Brasil, Colombia, Chile, Argentina y Perú.
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Emanuel Amador llevaba más de 10 años en su propio despacho de Diseño. Trabajaba la imagen para algunas de las marcas más importantes de México, cuando decidió cambiar de giro para abrir un estudio de tatuaje. No era tatuador y tampoco sabía cómo funcionaba el negocio, pero tenía un mix de creatividad, pasión y experiencia con emprendimientos previos.

Su principal batalla fue con él mismo: todos los días se cuestionaba la legitimidad de dejar la seguridad de una empresa por emprender en algo que desconocía. Sin embargo, se lanzó con todo y por todo.

El primer paso fue aprender del negocio. Aprovechó su afición a tatuarse para aprender de los trazos, procesos y técnica que otros artistas realizaban sobre su piel. Empezó a practicar en patas de cerdo y más adelante, ya con el nombre artístico de Mawe, trabajó por tres años en estudios de tatuaje.

En 2018, ya con un estilo definido, conocimiento del negocio, contactos y experiencia, abrió Alma Negra Tattoo Suite en sociedad con sus colegas y amigos Rovoe y Flash 90.

Su estudio es uno de los más reputados en Toluca, estado de México no solo por el talento que tiene de planta, sino por los tatuadores de talla internacional que llegan a trabajar por cita en lo que él llama su ‘guest spot’.

“Cada mes traemos a uno o dos artistas que trabajan por agenda. Son tatuadores de talla internacional o gran trayectoria nacional que ven en Alma Negra un lugar para plasmar su arte. Algunos de los que han desfilado con nosotros son Viridiana Aranda, Arturo ‘El asesino’, Brenda Mena, Mario Villanueva, Silvana y Kelly Rico, por citar algunos”, dice Mawe.

Y es que si algo caracteriza a los nuevos estudios es su apertura al talento internacional que sumada a los nuevos modelos de gestión y a la conceptualización de espacios que hacen del tatuaje una verdadera experiencia en la que hay artistas de todas las extracciones: desde diseñadores, abogados e ingenieros, hasta odontólogos, pintores y artistas plásticos, por supuesto.

“Es un movimiento artístico incluyente y en crecimiento que tiene grandes exponentes en todo el mundo y México no es la excepción. Somos parte de una tendencia mundial”, dice Mawe.

Dicho movimiento representa una oportunidad de negocio en todo el mundo, donde México es el segundo mercado más grande en América con 450 millones de dólares anuales, sólo después de Estados Unidos, que acumula 1,600 millones, según la firma de análisis de mercado Ibis World.

Segmento de clientes

El tatuaje es una expresión que en los últimos años se ha resignificado frente a diferentes públicos como un medio para expresar ideas, sentimientos, experiencias, ideologías o deseos, por citar algunos aspectos.

Es un auténtico fenómeno social y estético entre hombres y mujeres de prácticamente todos los estratos socioeconómicos, siendo el grupo de entre 20 y 45 años los principales adeptos, con un pico entre los 25 y los 35.

De acuerdo con el Consejo Nacional para Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, Conapred, en México una de cada 10 personas tiene al menos un tatuaje. Se estima que 12 millones de mexicanos podrían tener uno de esos diseños sobre la piel.

¿Cuántos tatuadores hay? No se sabe con exactitud, pero a decir de algunas organizaciones de esa expresión artística podrían ser unos 6,000, los cuales dan servicio en tres canales básicos: establecimientos formales abiertos al público, estudios privados o citas a domicilio.

Es un mercado en crecimiento que en México alcanza los $450 millones de dólares anuales, solo por detrás de Estados Unidos, pero por delante de Brasil (420 millones), Colombia (190 millones), Chile (150 millones), Argentina (135 millones) y Perú (110 millones), según Ibis World.

La firma de investigación de mercados prevé que esta industria creativa siga creciendo a un ritmo anual promedio de 7.7% anual, impulsada principalmente por los millennials (25.7% de la población en México), quienes en una proporción de uno a dos optan por hacerse un tatuaje.

Propuesta de valor

La propuesta de valor en un estudio de tatuaje se centra en aquello que prometes entregar al consumidor como creatividad, técnica, asepsia, insumos, talento o instalaciones, entre otros. Ya sea que optes solo por el tatuaje o que adiciones el servicio de colocación de piercings y dilatadores, se recomienda buscar un diferenciador; es decir, algo que te hago único y deseable a los ojos del consumidor.

Dagga Tattoo Studio lo entendió a la perfección, por ello desde el principio fue conceptualizado como un estudio de tatuaje donde convergen artistas mexicanos y extranjeros, pero además como una tienda de vinilos y una concept store que vende instrumentos musicales, sombreros customizados y prendas de diseño alternativo cuyas ilustraciones son originales de sus artistas.

Sus creadores son Marco Moreno, productor musical de artistas como Natalia Lafourcade, Maldita Vecindad y Alejandro Fernández; la stylist María Hoyos y Carlos Fernández, un exejecutivo de EMI Argentina, quienes hace poco más de un año conjuntaron su amor por la música y su pasión por los tatuajes con este espacio localizado en el corazón de la Colonia Roma, en la Ciudad de México.

“En el estudio tenemos lugares delimitados para cada cosa. Por un lado están los tatuadores y por otro la colección de vinilos y la concept store. Todo está pensado para que el cliente viva una experiencia integral multisensorial en la que incluso puede decidir qué música escuchar mientras se tatúa con los mejores artistas y los más altos estándares de asepsia y calidad”, explica Carlos.

Esta ‘receta’ ha sido un éxito y parte fundamental de una ecuación en la que nueve de cada 10 clientes que toman un servicio, regresan por más.

“Empezamos hace un año, pero antes hicimos algunas pruebas en el estudio de grabación que tenemos. Ahí, algunos amigos tatuadores hacían su arte mientras nosotros trabajábamos en la música. El combo música-tatuajes le gustaba a la gente y fue así que surgió el concepto”, precisa Marco.

Al igual que este estudio, haz de tu propuesta de valor una bandera frente a tus clientes. Por ejemplo, puedes especializarte en una técnica de tatuaje (sin dejar de ofrecer la vasta gama que existe), crear experiencias u ofrecer un sistema de cotización y reserva online (tal como hace Dagga). ¡Todo suma!

Canales de distribución

El servicio se entrega principalmente in situ, en lugares especialmente diseñados para la comodidad del cliente y la asepsia del proceso. No obstante, algunos lo llevan a domicilio, lo que limita la garantía de asepsia.

El servicio se distribuye con naturalidad en medios digitales u online, donde las redes sociales fungen como aliados naturales para a) ganar vitrina,  b) cotizar trabajos y c) gestionar citas. Las páginas web, los chats y el teléfono también son de ayuda.

Alma Negra se considera un estudio privado porque no está abierto al público; no obstante, si alguien pasa al local y algún artista está disponible puede obtener el servicio. Algo similar ocurre con Dagga, que opera bajo reservación online y previo depósito de 500 pesos para garantizar el espacio con el artista.

Adicionalmente están surgiendo otros canales de distribución, como apps que hacen las veces de centrales digitales donde el consumidor puede acceder a un buró de artistas de acuerdo con su ubicación geográfica y preferencias.

Un ejemplo es TatuArte.Ink, una app que une al talento con los consumidores, quienes pueden elegir el estudio de su preferencia, ver el perfil de los artistas, hacer un recorrido virtual por el estudio y elegir entre diversas técnicas. Los pagos se hacen vía PayPal o con tarjeta de crédito hasta en 12 meses sin intereses.

La App detalla que el servicio alcanza a tatuadores de 19 países y que dependiendo de la categoría del artista es posible acceder a un seguro médico por hasta 700 dólares que protege al cliente contra cualquier eventualidad asociada al procedimiento.

Como puedes observar, la tecnología alcanzó al giro. Busca la manera de subirte a este tren de lo inmediato y digital, sin olvidar que hay un segmento de clientes que aún busca estudios a los que pueda entrar sin cita.

Relación con clientes

Un estudio de tatuaje tiene generalmente tres tipos de clientes: los que buscan diseños personalizados o de autor ejecutados por un artista en particular; los que llevan una idea inspirada en algo ya existente y los que desean alguna corrección/restauración.

Al margen del tipo de consumidor, sé impecable desde el primer contacto: responde llamadas, atiende mensajes y da seguimiento posventa a través del mismo canal por el cual llegó: redes sociales, email, WhatsApp o teléfono.

A la par, ten un código de ética o conducta que rija el relacionamiento proveedor/cliente y evidencie el profesionalismo y buenas prácticas en el estudio. Las directrices de dicho documento deben permear en todos los niveles del negocio.

Un servicio de calidad es la base de una experiencia de consumo exitosa, por lo que no hay que escatimar esfuerzos para que el cliente se vaya con una sonrisa por lo que se hizo en la piel, dice Pablo Díaz, fundador de Soy Feliz Estudio.

“Llevo nueve años tatuando. Los últimos he trabajado cinco días a la semana haciendo de dos a cuatro tatuajes al día, por lo que calculo que he realizado más de 5,000 tatuajes desde que comencé. En todo este tiempo nos hemos esforzado no solo por cumplir los estándares de higiene y asepsia que nos marca Cofepris, sino por trabajar con los mejores materiales, como los productos orgánicos que son más amigables con la piel”, dice Pablo, mejor conocido como Soy Feliz.

Fuentes de ingreso

Los ingresos en un estudio de tatuaje están aparejados a las unidades de negocio existentes, al ciclo de venta y al público objetivo.

Estudio 184 además de tatuaje ofrece el servicio de perforación y venta de joyería. También funciona como un espacio cultural donde pintores, escultores, fotógrafos y músicos exponen su obra a cambio de una cuota; así como un punto de venta de moda alternativa donde los diseñadores dejan sus prendas a consignación a cambio de un porcentaje de la venta (de entre el 25 y 30%).

Aunque estos servicios aportan un diferenciador para Estudio 184, su fundador, Héctor Sánchez, asegura que los tatuajes son el corazón del negocio y el principal motivo por el que acuden los clientes.

“El precio varía de acuerdo con el tiempo que exigen, el tamaño, la complejidad y el artista que lo realiza. Por ejemplo, un diseño sencillo, a dos tintas, puede costar 1,200 pesos, mientras que una sesión de hasta cuatro horas alrededor de 3,600”, explica Héctor, cuya marca tiene dos sucursales en Ciudad de México y una en Puebla.

TALENTO. Recuerda cuidar a tus artístas porque son parte de la reputación de tu marca / Imagen: Isaac Alcalá Nácar

La mayoría de los estudios trabajan con un pool de creativos que tatúan por agenda. Por lo general, cada artista hace dos tatuajes por llamado y deja al estudio una comisión del 30 a 50% el total de sus ingresos. En este esquema el estudio aporta desechables, campos estériles, instalaciones, tintas y homoclave; mientras que el artista pone la creatividad y la máquina rotativa (algunos llevan sus tintas).

Como puedes observar, existen varias alternativas. Analiza tus oportunidades y haz un estudio de mercado. Tus finanzas lo agradecerán.

Recursos clave

Para abrir un estudio de tatuaje requerirás un local de 80 a 120 metros cuadrados en una zona comercial que garantice buen flujo vehicular y peatonal y que tenga facilidad de acceso en transporte público. Lo ideal es que ofrezca visibilidad hacia su interior y que esté anclado a otros comercios afines como boutiques de diseño, barberías, estéticas, cervecerías, tiendas de discos, galerías de arte y restaurantes.

El espacio debe tener una identidad propia que invite a pasar y que en cada detalle revele que es un santuario a la creatividad. Divídelo en recepción, zona de trabajo, área de esterilización, sanitarios y bodega/oficina equipada con mobiliario de calidad.

“En Alma Negra somos cuatro artistas de base y seis tatuadores en formación. A esto se suma uno o dos invitados especiales al mes. Cada uno de los tatuadores de base realiza de 30 a 60 tatuajes al mes, mientras que los practicantes hacen dos por semana, aproximadamente”, indica Mawe.

Generalmente cada tatuador cobra su arte conforme a sus propios criterios y de los del estudio anfitrión, el cual suele quedarse con un porcentaje de entre el 30 y 50% sobre la facturación. También hay quienes ofrecen un salario mínimo a los artistas de casa y adicionan una comisión.

La idea es que cada artista desarrolle una cartera de clientes y, en función de ello, genere más ingresos para sí mismo y para el estudio de tatuaje.

A esta base de capital humano, suma una persona de limpieza y un contador en esquema de outsourcing.

Actividades clave

En la operación diaria, la asepsia es uno de los procesos más importantes para evitar que el cliente contraiga una infección y que el tatuador se exponga a un contagio, explica Héctor, de Estudio 184.

Desde 2004 la Ley General de Salud integra un capítulo con los lineamientos que deben observar los establecimientos dedicados a esta actividad, así como con las sanciones correspondientes.

Los tatuadores y perforadores deben ajustarse a la Cofepris y obtener el tarjetón (con vigencia de dos años) que los avala para realizar esas prácticas. Hay que pagar derechos y llenar formatos; incluir un currículum vitae que especifique la experiencia laboral, documentos que acrediten conocimientos de primeros auxilios, higiene y asepsia; y presentar constancias de vacunación de Tétanos y Hepatitis B, añade Soy Feliz.

Al margen de estas acciones, se deben cuidar aspectos como tener un procedimiento para manejo de desechos biológicos (hay empresas especializadas), un programa interno de atención de crisis con enfoque en primeros auxilios y un código de ética.

Se recomienda mantenerse actualizados en cuanto a técnicas e insumos (las expos y ferias son una alternativa), ser ordenados en cuanto a la gestión de citas y administración de invitados y cuidar al extremo su comunicación externa en redes sociales y un sitio propio.

Alianzas clave

Potencia los resultados de tu estudio con alianzas que le abonen visibilidad, reputación y clientes (y por supuesto más ventas). Por ejemplo, puedes aliarte con los artistas para capitalizar sus creaciones en forma de objetos animados.

La idea es que esas ilustraciones o dibujos que no plasman en la piel de una persona puedan quedar grabados en prendas de vestir, gorras, tazas, carteles, entre otros. La maquila del ‘merchandising’ puede correr por tu cuenta, pero el arte queda a cargo del tatuador y las ganancias se dividen.

Así lo hace Dagga, que ocupa el arte/dibujos/ilustraciones de los tatuadores para imprimir prendas que se comercializan en la concept store. Marco, su fundador, dice que con esta acción los artistas obtienen mayor visibilidad y se amplían las oportunidades y ganancias para todos.

Otra opción es buscar que el talento participe en el branding de alguna edición especial de un producto (por ejemplo calzado deportivo, bebidas, textiles, mochilas) o que realice los carteles de algún festival musical, de cine o de artes.

Dagga, por ejemplo, busca entrar a festivales de música para compartir con los asistentes la ‘experiencia’ de la marca, y está cerrando activaciones de marca y de manera permanente busca colaboraciones con otros artistas. ¡Todo suma! 

Los emprendedores del sector aconsejan estar alertas a las señales del mercado para identificar posibles alianzas que, incluso, pueden darse con otros estudios.

“Mis amigos de la música visitan mucho el estudio: va Roco de Maldita Vecindad; Natalia Lafourcade y Silverio; me ayudan mucho con la promo. También vamos a entrar a festivales para hacer ‘la experiencia Dagga’, y estamos muy cerca de empezar activaciones de marca con (ron) Kraken”, cuenta Marco, de Dagga.

Recuerda hacer contratos o acuerdos por escrito, con cláusulas de saluda y de compensación.

Estructura de costos

Para abrir un estudio de tatuaje con capacidad para seis tatuadores se requiere una inversión base de 400,000 a 700,000 pesos, la cual se destinará para renta, adecuación y decoración de un local de 80 metros cuadrados, equipamiento y compra de insumos, registro de marca, permisos, página web y pauta de una primera campaña de marketing digital.

De estos rubros, uno de los más onerosos es el relativo al local, pues la saturación de las zonas comerciales encarece el precio del alquiler. Por ejemplo, la renta por metro cuadrado en la Colonia Roma, de la Ciudad de México, oscila entre 300 y 400 pesos; en la Condesa, entre 500 y 800; en Narvarte, entre 400 y 500; y en Del Valle, entre 450 y 650, según la oferta del sitio Propiedades.com.

¿Qué hay con la adecuación del local? Puede implicar una inversión de entre 40,000 y 60,000 dependiendo de si tiene o no instalaciones hidrosanitarias (las necesitas para sanitizar el material), de las condiciones de instalación eléctrica (recuerda que requieres un sistema de iluminación) y de si necesitas o no reacondicionar el espacio.

UN SERVICIO DE CALIDAD es la base de una experiencia de consumo exitosa, por lo que no hay que escatimar esfuerzos para que el cliente se vaya con una sonrisa / Imagen: Isaac Alcalá Nácar.

El equipamiento contempla seis sillones reclinables o camillas para tatuar con posiciones ajustables (10,000 pesos c/u), seis bancos para tatuador (800 c/u), 1 autoclave (5,000 c/u), seis estaciones de trabajo (3,000 c/u), tres restiradores/escritorios con banco (4,000 c/u), impresora (2,700 c/u), una computadora con programas de diseño (21,000 c/u) y anaqueles para guardar insumos (3,000). Adiciona un sistema de audio (6,000), un circuito cerrado de televisión (7,000) y un seguro de responsabilidad civil (9,000).

A esto hay que sumar la inversión en tintas para los tatuadores de casa (cada una puede costar entre 200 y 700, según su origen y calidad), así como material de higiene, limpieza y cuidado de la piel, que generalmente lo proporciona el estudio. En cuanto al equipo de cada tatuador, recuerda que cada uno lleva el suyo.

Por último enfócate en instalar espejos e iluminación dirigida en cada zona de trabajo (la inversión puede ir e 20,000 a 30,000), así como en la decoración y equipamiento de las demás áreas (25,000). La recepción, por ejemplo, equípala con un mueble especia (7,000), un banco alto (700), computadora (9,000), línea telefónica e Internet.

Te recomendamos cuidar al máximo la administración y los procesos. La idea es obtener un margen de utilidad de entre 35% y 40% después de gastos.

Si te interesa incursionar el giro haz una inversión inteligente: capacítate, elabora un plan de negocio, analiza tu mercado y plantea una propuesta de valor. ¡La industria del tatuaje te espera!

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