¿Crees que la marca personal no sirve de nada? Te decimos cómo romper con esa idea falsa

Si no quieres trabajar tu marca personal porque piensas que no tienes nada interesante que mostrar y que no tienes nada que aportar, deberías de analizar desde cuándo y por qué piensas así.
¿Crees que la marca personal no sirve de nada? Te decimos cómo romper con esa idea falsa
Crédito: Depositphotos.com
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Hay 2 motivos por los que una persona no trabaja su marca personal. La primera es porque prefiere dedicar su tiempo a otras actividades o simplemente porque no le interesa. Y la segunda es porque piensan y creen que no tienen nada de especial ni nada qué decir al mundo. Creen que la marca personal solo es cosa de grandes emprendedores como Steve Jobs, Tim Ferris, Tony Robbins o Richard Branson, entre otros más.

Si este es tu caso, entonces tienes creencias limitantes. Esto es una percepción de la realidad que nos impide crecer y desarrollarnos con todo nuestro potencial, condicionando de esta forma las acciones que realizamos en nuestro día a día, y por consiguiente, limitándonos en la vida. 

Es un pensamiento que damos por verdadero (aunque no sea esto cierto) y que nos impide alcanzar nuestro máximo potencial, y es una limitante que se ha interiorizado e integrado en nuestro subconsciente ya sea por experiencias pasadas o bien a través de la educación cuando éramos pequeños.

De esta forma, las personas con creencias limitantes piensan (y creen) que no tienen habilidades especiales ni nada interesante para comunicar, por lo que no encuentran sentido a desarrollar su marca personal. Cuando esto sucede, no se puede empezar a trabajar una estrategia de personal branding porque no obtendríamos un gran resultado.

Para conseguirlo, el primer paso es eliminar esos pensamientos que no te dejan avanzar, pero, ¿cómo hacerlo? Tienes que descubrir cuáles son, de dónde vienen y desde cuándo. Una vez hecho esto, es necesario que modifiques tu perspectiva. Si consigues ver la situación desde un ángulo diferente al habitual y aportas nueva información, vas a comenzar de inmediato a dudar de tu creencia.

Si no quieres trabajar tu marca personal porque piensas que no tienes nada interesante que mostrar y que no tienes nada que aportar, tienes que analizar desde cuándo piensas esto y por qué lo estás pensando. Acto seguido, reflexiona preguntándote en qué situaciones estás aportando conocimiento a otras personas, en qué aspectos les estás ayudando y les estás aportando valor.

Reconoce y sé consciente de tus habilidades, de tu nivel de conocimiento adquirido en todo este tiempo, de tu grado de especialización, de todos tus logros pasados que te han llevado a la situación actual. Anota en una hoja o en un documento digital cómo estabas hace 5 o 10 años y cómo estás ahora.

Analiza tu evolución en este periodo y observa e integra todo el avance que has conseguido, los nuevos conocimientos que has obtenido, las nuevas habilidades que has desarrollado en todo este tiempo, tu nivel de expertise en nuevas tareas o acciones y cómo has crecido y evolucionado como persona.

Al generar y mostrarte otras perspectivas en cualquier faceta de tu vida (tanto personal como profesional), así como aportarte una información que ya tenías pero que no la estabas contemplando, consigues que tu creencia limitante se debilite porque se genera la duda. 

Ahora que has conseguido debilitar tu pensamiento limitante, es hora de reforzar la nueva creencia, la creencia potenciadora que te dice que vales, que tienes todo lo necesario para brillar con luz propia y conseguir todo lo que te propongas. Una creencia que es verdadera porque te lo estás demostrando con hechos y resultados. De esta forma, vas a conseguir eliminar tu anterior pensamiento limitante y potenciar el nuevo, el positivo que te empodera como persona.

Trabaja en tu huella personal y profesional

Ahora que has trabajado y eliminado tu creencia limitante, ya puedes comenzar con la estrategia de personal branding. El punto de partida es analizar en qué situación te encuentras, tanto a nivel personal como profesional (punto A) y hacia a dónde quieres ir (punto B).

Si no lo sabes, es importante que identifiques cuáles son tus pasiones, aquello que mejor se te da hacer y que más te gusta. Suele estar ligado a las habilidades core, es decir, aquellas que tienes de forma innata y que sobresalen del resto. Una vez que has identificado cuáles son las actividades que más te apasionan, que más disfrutas haciendo y siendo consciente de cuáles son tus principales habilidades, ya puedes establecer el punto B, la meta, y trabajar en esa dirección.

Si tienes esto claro y trabajas de forma constante e implacable, vas a dejar huella en las personas que te rodean, vas a generar un impacto positivo y esto es marca personal. Y para esto tengo un tip accionable: Analiza cuáles son tus habilidades core o habilidades principales. Ahora, alinea esas destrezas, conocimiento, y formación con aquello que te apasiona, y disfruta del camino.

 

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