Por qué nuestro éxito está limitado por las historias que elegimos creer

Como Neo de 'The Matrix' solo podemos hacer cosas grandiosas después de acabar con el mundo ficticio que nuestras mentes han creado.
Por qué nuestro éxito está limitado por las historias que elegimos creer
Crédito: Roy Rochlin | Getty Images

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Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Todos somos contadores de historias. Por miles de años hemos ctando historias para enfrentar el difícil mundo que nos rodea. Y tabién nos contamos historias a nosotros mismos. Selectivamente omitimos ciertos detalles para generar narrativas en las que nosotros somos los protagonistas. Dichas historias se unen en lo que el psicólogo Dan McAdams llama nuestra “identidad narrativa”, y comenzamos a poner más atención a la información que confirma estas historias, llenando los espacios en blanco para mantener la coherencia. Jonathan Gottschall, autor de The Storytelling Animal, concluye: “La mente es una fábrica que puede producir historias verdaderas, pero también puede manufacturar mentiras”.

Las historias forman a la gente y la gente da forma a las organizaciones. Y, como líderes, las historias que les decimos a los demás y a nosotros mismos, dan forma a nuestras organizaciones. Cuando un líder cuenta un historia se crea una acción colectiva, como con el cuento de Elon Musk de colonizar Marte, o la historia de un Sudáfrica sin Apartheid de Mandela.

Pero, las historias internas de los líderes — esa narrativa inconsciente que raras veces es verbalizada — forja la cultura de sus organizaciones, la gente y su desempeño de una manera muy poderosa.

  1. Las historias internas manejan nuestras decisiones, acciones y comunicación. Nuestras narrativas personales, son el filtro a través del cual interpretamos el desempeño de los miembros de un equipo, o la reacción de los clientes ante el lanzamiento de un nuevo producto. Esta interpretación selectiva influye en nuestras decisiones, de la misma forma que cualquier análisis consciente.
  2. Las historias internas tienen un efecto descomunal en la cultura organizacional. Si te cuentas a ti mismo historias de un futuro optimista, también lo hará tu equipo. Si creas narrativas personales que culpan a los demás por tus errores, tu equipo hará lo mismo.
  3. Las historias destructivas bajan nuestro desempeño. No podemos hacer un buen trabajo, cuando la inseguridad y la negatividad abundan en nuestras historias. Este tipo de historias acaban con nosotros, dejándonos atrapados en un periodo poco productivo. Y cuando no damos lo mejor de nosotros mismos, nuestro equipo tampoco lo hace.

Pero hay un giro malvado en el impacto de nuestras historias internas. Conforme estas historias se vuelven consecuentes con nuestro liderazgo, se vuelve más difícil mantenerlas saludables y bien fundamentadas. Es más probable que las narrativas internas se deformen cuando tenemos mucho estrés. Entre más responsabilidad tiene un líder, también hay más presión, y por ende, más giros en nuestras narrativas.

Al mismo tiempo, tenemos menos espejos que reflejen la distorsionada realidad de nuestras historias. Y son pocas las personas que se atreverán a hacérnoslo saber, por lo que es probable que quedemos atrapados en el mundo de nuestra pequeña historia, y son nuestras organizaciones las que sufren las consecuencias.

Sabemos esto de primera mano. Solo llevábamos 18 meses de haber comenzado la primera startup que fundamos en juntos, y todo iba de maravilla: muchas personas se estaban inscribiendo al programa  de habilidades de negocios y estaban compartiendo su experiencia. Cuando un colega más experimentado nos hizo saber sus dudas sobre el modelo de negocio, inconscientemente nos enfocamos a defenderlo, en lugar de hacer caso a sus sugerencias. La estrategia no era el problema, nuestras historias interiores nos dijeron que el problema era que este colega no creía en nosotros como emprendedores. Nos enfrascamos tanto en esta historia que eventualmente lo tuvimos que dejar ir. Seis meses más tarde, el negocio colapsó: las métricas de nuestro éxito resultaron ser tan engañosas como él nos había advertido, tuvimos que cambiar radicalmente de dirección, y despedir a la mitad de los empleados.

Si nuestras historias interiores son de vital importancia, y potencialmente destructivas ¿qué podemos hacer al respecto? Podemos seguir el mismo camino que cualquier escritor de ficción cuando está preparando la publicación de su manuscrito más preciado: editar una y otra vez.

Tomar la pastilla roja

Pero antes de comenzar a editar, no debemos olvidar el primer paso— reconocer nuestras historias interiores. Esto es más difícil de lo que parece. Nos gusta pensar en nosotros mismos como seres racionales. Es obvio que tenemos emociones, pero nuestros juicio y nuestras decisiones son manejadas por un análisis lógico y consciente.

Tal y como lo describe Daniel Kahneman en su libro Thinking Fast and Slow, nuestra racionalización es una fachada — después de justificar las creencias y decisiones que nuestro subconsciente produce. A menos que aceptemos la naturaleza ficticia de nuestra mente, seguiremos cegándonos ante la forma en la que nuestras historias distorsionan nuestra percepción. Como menciona Timothy Wilson, profesor de la Universidad de Virginia y autor de Redirect: Changing The Stories We Live By: “La racionalización funciona mejor tras bambalinas”.

Desenmascarar nuestras historias es solo el comienzo. Al igual que Neo de The Matrix, solo podemos comprender y cambiar la manera en la que nos hemos estado engañando a nosotros mismos, después de tomar la pastilla roja y salir del mundo ficticio que nuestras mentes han creado. Después debemos enfrentar otros retos para dejar ir nuestra narrativa actual y comenzar a construir una historia más saludable.

No tenemos la píldora mágica de Neo, pero afortunadamente tenemos un kit de herramientas y técnicas que han ayudado a varias personas a entender y transformar sus narrativas. Pero, incluso cuando ya eres consciente de que tus historias interiores son fundamentales para el correcto desempeño de tu equipo, invertir en estas técnicas puede ser intimidante. Por lo que se recomienda seguir algunos pasos antes de comenzar.

Apoyo Externo

  1. Coaching: regularmente son otras personas quienes pueden identificar narrativas interiores sin sentido. Un amigo honesto, algún coach o un terapeuta, puede hacernos ver la ficción que hemos creado en nuestras narrativas y ayudarnos a crear versiones más saludables de ellas.
  2. Retroalimentación: al ser líderes, es común que la gente a nuestro alrededor refuerce nuestras historias destructivas sin darse cuenta. Pero se puede sobrellevar este punto a través de la retroalimentación, y celebrando la honestidad de nuestros colegas.

Comienza pidiéndole a alguien que haga una retroalimentación de 360 grados sobre ti. Esta persona debe hacer encuestas y entrevistar a tus colegas más cercanos, preguntándoles directamente cuáles son las narrativas poco saludables que creen que te estás diciendo a ti mismo. Cuando tengas esta información, pide a un colega o coach que sea brutalmente honesto, que funja como tu espejo y te ayude cuestionando tus narrativas interiores.

Práctica Interior

  • Meditación: Nuestras narrativas interiores son ciclos perpetuos que se intensifican cada vez que pensamos en ellos. La meditación acaba con ese ciclo. Al silenciar nuestro cuentista interior, puede aparecer el origen y las perversiones de nuestras narrativas, y reducir nuestras ataduras hacía ellas.
  • Reflexión estructurada: escribir un diario nos da una perspectiva muy valiosa de nuestras historias interiores. Investigadores han descubierto que escribir por 15 minutos sobre algún evento personal en tercera persona, o imaginar nuestras vidas si un evento clave no hubiera ocurrido (por ejemplo conocer a nuestra pareja), mejora significativamente nuestra salud mental.
  • Formar hábitos de identidad: podemos comenzar con nuestra forma de pensar para después cambiar nuestro comportamiento. Si queremos adoptar una historia en la que somos una persona generosa, podemos comenzar actuando generosamente, y con el tiempo, nuestra mente adaptará nuestra identidad narrativa de esta manera.

Comienza meditando o escribiendo un diario regularmente, puedes iniciar haciéndolo por solo 5 minutos. Cuando tengas más práctica, reflexiona sobre alguna historia interior sobre tu trabajo y analízala. Al mismo tiempo comenzarás a crear un hábito, que cuando se haga parte de tu identidad, atacará a las historias destructivas que te cuentes a ti mismo.

Rompiendo la Matrix

Lo más probable es que debamos poner en práctica más de una de estas técnicas, y repetirlas por mucho tiempo. En conclusión, debemos comenzar a editar nuestras historias de la misma manera en la que se combate una adicción: con paciencia, persistencia y enfocándonos en la persona que queremos que esté del otro lado. Nuestras historias están ligadas profundamente con las identidades que hemos desarrollado a lo largo de varias décadas. El camino para cambiarlas es largo y un tanto complicado, pero vale la pena.

Cualquiera que sea la técnica que se elija, nuestro éxito será determinado por un factor clave: nuestra vulnerabilidad con otros y con nosotros mismos. Editar nuestras historias puede ser un proceso incómodo. Nos obliga a reconocer que a pesar de que somos personas exitosas, seguimos fallando, y en ocasiones somos inseguros e irracionales. Debemos reorganizar los cimientos que construimos a lo largo de nuestra carrera y nuestra vida. Si en serio queremos mejorar como líderes debemos estar listos para descubrir algunas duras verdades sobre nosotros mismos.

Creamos una nueva compañía con las cenizas de nuestra primera organización. Tomando en cuenta el potencial destructivo de nuestras narrativas interiores, invertimos una buena cantidad de tiempo en retroalimentación, coaching y prácticas de reflexión. Seguimos luchando con espacios en blanco en nuestro liderazgo. Pero logramos pasar varios momentos difíciles para nuestro negocio, revisando y algunas veces editando, nuestras historias internas. Dicha compañía ha prosperado: es uno de los negocios de educación más populares en África. Ahora, cuando nos enfrentamos a un reto de liderazgo, comenzamos preguntándonos a nosotros mismos: ¿De qué otra manera podemos contar la historia?

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