Qué es la economía solidaria (y por qué podría ser clave para superar la crisis)

Ubicarnos en una economía solidaria daría por hecho que algunos servicios continúen siendo pagados con independencia de que se brinde o no. Esto permitiría que las familias que viven de dicho ingreso puedan seguir haciéndolo sin mayores estragos frente a la pandemia.

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Muchos de los que viven la pandemia COVID-19 en México enfrentan día a día la disyuntiva de cuidar de su salud o salir a trabajar. ¿Qué deben elegir? La pandemia que en México inicio el 28 de febrero con un primer caso, ya cobra importantes estragos hasta el momento en la economía del país, el dólar mantiene tendencia al alza, ubicándose a finales de marzo alrededor de los 25 pesos. En términos de la salud los números parecen seguir su curso según estimaciones previas. Eran 4,661 confirmados por la prueba de COVID-19 para el día 12 de abril y el día siguiente 5,014, es decir, hubo un incremento del 10% en las últimas 24 horas.

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En México 50% de la población vive con 123 pesos al día, lo que, dicho de otra manera, si no salen a trabajar no tienen ingreso que propicie alimentación del día. El Gobierno Federal ha informado de manera puntual el día 24 de marzo que el país se encuentra en Fase II lo que conlleva: Sana distancia; Suspensión de cualquier actividad que congregue 100 o más personas, suspensión de clases, suspensión de actividades laborales que involucre movilización de personas, medidas de higiene básicas y atención médica principalmente a grupos vulnerables. Sin embargo, lo sociedad civil ha impulsado por diversos medios que se mantenga una cuarentena voluntaria, algunos la iniciaron desde el día 16 de marzo pese que el Gobierno Federal aún seguía manteniendo clases oficialmente; fue una semana después que se decretó el cierre de dichas actividades.

La protección a la salud debe ser lo primero se dice, sin embargo, para muchos no es opción resguardarse dado que su propia economía no lo permite o el patrón para quien trabajan tomo la decisión de mantenerse puertas abiertas.

Como es bien sabido las empresas que sustentan la economía en México son en su mayoría micro; mantener una cuarentena voluntaria conlleva importante disminución en el consumo de este tipo de negocios (tiendas, restaurantes, papelerías, fondas, panaderías, etc.) que regularmente son los cercanos a nuestros hogares y consumimos en ellos día a día.

El no consumo en dichos negocios los pone en riesgo de desaparecer, pues de la misma manera que la persona física, muchas son organizaciones que viven al día, si no abren sus puertas no tienen ingreso que permita sueldo a sus trabajadores y dueños. Sin embargo, por otro lado, la Secretaria de Salud comenta que dicha disminución en afluencia ayuda a mantener la salud de los mexicanos disminuyendo la curva de crecimiento de contagio esperada.

Mucho se ha tratado el tema, sin embargo, poco se menciona además de mantener en la medida de lo posible las compras a pequeños negocios, mantener los compromisos económicos adquiridos. Lo podemos nombrar solidaridad económica, referida a que se realicen los pagos que habitualmente se hacen, servicios como limpieza del hogar, colegiaturas, mensajería, servicios médicos particulares y otros.

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El claro ejemplo de lo anterior, son los gimnasios, la Jefa de Gobierno de la CDMX solicitó que éstos fueran cerrados en la semana del 22 de marzo. El cierre de éstos implica que, si los usuarios no se pagan las mensualidades de forma habitual, –lo que puede ocurrir al no contar con el servicio–, no existe el ingreso para pagar a todos los que de ahí se mantienen (instructores, servicio de recepción, limpieza, mantenimiento, etc.), dejando con ello, a un importante número de familias desprotegidas.

Ubicarnos en una economía solidaria daría por hecho que éstos y otros servicios continúen siendo pagados con independencia de que se brinde o no el servicio, ello permitiría que las familias que viven de dicho ingreso puedan seguir haciéndolo sin mayores estragos frente a la pandemia.

Si se mantienen una economía solidaria, el pago de servicios permite el no cierre de establecimientos y pago a sus empleados directos, con ello se esperaría que también los empleados se responsabilicen de mantener una economía solidaria frente a sus propios servicios al contar con su ingreso normal.

*La autora es académica de la Lic. de Administración y Dirección Estratégica de la Universidad Intercontinental.

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