Des-cubre tu trabajo soñado

¿Quién quieres ser en la vida? ¿A qué dedicarías tu vida si no tuvieras que trabajar por dinero? ¿Qué harías en cualquier momento, lugar, sin poner condiciones? ¿Qué retrospectiva de tu vida profesional quieres ver al cabo de 5 o 10 años?
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“Un pájaro posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa, porque su confianza no está en la rama sino en sus alas”.

Anónimo

Me encantaría llevarte allí. Es un lugar donde casi siempre el tiempo y el espacio parecen detenerse. Se siente como estar en una dimensión suspendida en el aquí y en el ahora. Se vive una alta creatividad, productividad, fluidez, inspiración, propósito, entusiasmo, energía, amor y pasión. En una palabra: felicidad. Claro que los que vivimos en este espacio-tiempo también vivimos las mal llamadas emociones negativas, esas que no son placenteras. Al fin y al cabo, somos seres humanos viviendo en esta Tierra, aunque nos parezca que vivimos en el Cielo.

Pero esas emociones no placenteras no nos empañan la felicidad porque bien sabemos que hacen parte de ella, y ya hemos aprendido a reconocerlas, aceptarlas y, sobre todo, a gestionarlas. Es un lugar en el que cada uno de nosotros sabe para qué nació. Es un territorio donde encontramos certeza, optimismo, esperanza. Y todo ello nos llena de una fuerza tan potente que la mente racional no logra comprender, incluso se asusta. Es como tener un cohete pegado de la espalda. Un cohete cuya misión es vivir la vida con sentido.

Cuando hablamos de felicidad desde la ciencia nos referimos a un bienestar integral que conduce al florecer del ser como lo expresa el Dr. Martin Seligman, reconocido padre de la psicología positiva. Nacimos con un “kit de herramientas” para ser felices y productivos. Es lo que conocemos como el ser esencial, las características que te hacen único y diferente. Para reconocer esos dones propios hay que volver a la eterna pregunta ¿Quién soy yo? Una pregunta más fácil de responder de lo que se cree. Unas respuestas de vital importancia para disfrutar una vida plena.

“La felicidad es, y debería ser, el objetivo mayor de la vida”.

Dr. Tal Ben-Shahar.

Preguntarle a cualquiera si quiere ser feliz parecería una obviedad. Sin embargo, deja de ser tan obvio cuando revisamos las decisiones cotidianas. Si en verdad queremos ser felices, ¿por qué actuamos tantas veces en dirección contraria? Y más paradójico aún es que desde ahí le pedimos a nuestros seres queridos que sean felices.

Nacimos con el derecho de ser felices y también con el deber de serlo. La felicidad no la vivimos por defecto, traemos el cerebro diseñado para ser pesimistas[i] y estar alertas de las amenazas. Y como si fuera poco, el entorno cultural nos refuerza el peligro por todos los medios. En cada decisión que tomamos buscamos ser más felices, es naturaleza humana, nuestro derecho, aunque nos equivoquemos.

Nuestro deber de ser feliz viene de la profunda interdependencia, cada acción tiene repercusiones en las repercusiones, como las ondas en el agua al caer una piedra.


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Por eso, es moral y no es egoísta cuidar la propia felicidad primero. Porque nadie da de lo que no tiene. Porque para salvar a otros primero hay que salvarse, como bien nos instruyen en los aviones para ponernos las mascarillas de oxígeno. Salvarse es cuidarse. Cuidarse es ser coherente con uno mismo.

Hoy en día buscamos padres coherentes, parejas coherentes, líderes coherentes, profesores coherentes. Peter Drucker, el gran maestro de la administración, determinó que el factor diferenciador de los grandes líderes es la autenticidad -el que es coherente es auténtico, no necesita fachadas. No es carisma ni alta inteligencia. Autenticidad que inspira confianza. Se sabe con quién se cuenta, punto.

¿Cómo me alineo con mi “yo esencial productivo”?

En el mundo del coaching, de la psicología positiva y del desarrollo humano se habla de “Máximo Potencial”. Potencial es lo que ya existe dentro de una semilla.

Des-cubrir tu yo esencial productivo, tu potencial productivo, es lo mismo que alinearte con tu Zona de Máximo Potencial -ZMP-. Es el punto de conjunción entre las fortalezas de carácter, los valores, los talentos y las pasiones. Cuando vives desde ellas, eres coherente y estás en posición de inspirar a otros.

Para vivir coherente con tu felicidad y mayor productividad hay que establecer metas y tomar decisiones con las 3 A: Autenticidad, Autonomía y Afecto. Cada decisión que tomes debes tener la consciencia de que se siente “muy tú”, libre de presiones externas -aunque nadie me viera aun así lo haría- y llenas de pasión.

Hay personas que pueden trabajar desde sus fortalezas de carácter, habilidades y valores, pero no sienten pasión por lo que hacen. Un amigo mío tenía su vida servida como en bandeja de plata, podía desplegar sus fortalezas, sus talentos y sus valores en su carrera profesional, pero no se sentía feliz.

Un día decidió tomar un camino totalmente diferente, guiado por el amor hacia lo que quería ser y hacer. Pasó de ser el director comercial, hijo del dueño de una empresa, a escribir stand up comedy sobre espiritualidad. Y aunque al principio sus ingresos económicos no eran tan buenos como los del trabajo anterior, se sentía feliz. Su pasión estaba activa, se sentía vivo, creativo, animado, entusiasmado, optimista. Se podría decir que el fuego de su corazón encendió la gasolina del cohete.


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He recibido comentarios de personas que son buenos en contabilidad, pero por nada del mundo dedicarían su vida ello. No sienten pasión, ni sentido, aun cuando tienen talento. Y hay personas que sienten pasión por alguna actividad, pero creen que no tienen habilidades. La buena noticia es que nuestro cerebro cambia permanentemente, aprende. Se puede desarrollar cualquier habilidad mediante la práctica repetitiva y constante impulsada por la pasión. Esto es lo que Carol Dweck llama la mentalidad de crecimiento.

Las pasiones se sienten como el Flow que expone el Dr. Mihaly Csikszentmihalyi y se reconocen por tres características:

  1. Nos sentimos completamente comprometidos con la experiencia porque sabemos el sentido de propósito que conlleva. Nuestra atención plena está en el momento presente. Nada nos distrae. Perdemos la noción del tiempo y del espacio.
  2. Recibimos retroalimentación positiva de manera inmediata. La experiencia da placer, energía, entusiasmo y vitalidad.  Podría llegar a ser adictivo. 
  3. El desafío es ajustado a nuestras capacidades, ni muy fácil que aburra, ni muy difícil que asusta. Es el preciso, delicado y sensual estrés que lo hace sentir retador y factible.

“Las relaciones significativas son el predictor #1 de felicidad”.

Harvard

Son aquellas donde hay conexión, cercanía y se puede contar con alguien.

Usualmente, nuestra vida profesional apasionada y con propósito tiene profunda relación con el servicio a los demás. Cuando vemos el valor que agregamos a otros es cuando vemos el valor de nuestra vida, el sentido de nuestra existencia. La vida significativa (Seligman) es la cereza del postre que está encima de los placeres y de las satisfacciones.

Dice Tal Ben Shahar que aquellos que llegan a la mitad de la vida y no han reflexionado sobre su vida trascendental encuentran un vacío existencial insoportable y se encuentran en serios problemas. Una vida productiva significativa, con sentido, no tiene que ser grandilocuente al estilo Madre Teresa o Nelson Mandela.

Despertar empatía por ti mismo y por los demás, puede ser un gran inicio para des-cubrir tus pasiones. Las pasiones son las pistas que te llevan a clarificar tu propósito de vida. ¿Cuál es el valor que viniste a agregar al mundo: personas, instituciones o causas?

Esa empatía es generada por la oxitocina. Se puede estimular oxitocina de diferentes maneras, y una vez circule por el cuerpo puede ser más fácil reconocer tus pasiones porque te sientes más cercano a las personas y puedes ver sus necesidades. Puedes destinar un tiempo de manera deliberada y consciente para hacer cualquier actividad que te produzca Flow -aunque no sea profesional-. Y aprovechando ese estado, puedes sentarte a escribir cómo sería tu vida apasionada profesionalmente.

¿Quién quieres ser en la vida? ¿A qué dedicarías tu vida si no tuvieras que trabajar por dinero? ¿Qué harías en cualquier momento, lugar, sin poner condiciones? ¿Qué retrospectiva de tu vida profesional quieres ver al cabo de 5 o 10 años? ¿Qué te levanta de la cama? ¿Qué te llena de energía y entusiasmo?

Tu eres el mayor experto y sabio en tu vida. Y sólo tu puedes definir cuál es la huella que quieres dejar, el valor que puedes agregar, el placer que puedes obtener al hacerlo.

Si todos nacimos con un kit de herramientas para desarrollar nuestro máximo potencial, ser feliz, y agregar valor al mundo, es porque podemos vivir económicamente de ello. Si aún no sabes cómo monetizar tus pasiones y tu propósito de vida no quiere decir que no exista. Sólo quiere decir que todavía no lo has visto. Tu deber es des-cubrirlo, y volar!

[i] The Hope Circuit, Dr. Martin Seligman

Dana Benarroch, es coach de felicidad. Síguela en Instagram en Contacto Humano Organizacional

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