La triste historia de la empresa de Jeffery Katzenberg que fracasó en solo 6 meses

Como su contenido, el tiempo de Quibi en el mercado fue breve. MUY breve.
La triste historia de la empresa de Jeffery Katzenberg que fracasó en solo 6 meses
Crédito: Daniel Boczarski | Stringer | Getty Images

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Entrepreneur Staff
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Tal vez ni siquiera escuchaste de esta empresa, pero fue uno de los fracasos más estrepitosos del año, y considerando que estamos hablando del 2020, ya es mucho decir. Hace unas semanas, su cofundador Jeffrey Katzenberg, nada más y nada menos que uno de los directivos a cargo de los estudios de animación Dreamworks, anunció el cierre de la empresa a menos de un año de su lanzamiento. 

Quibi nació cuando Katzenberg y Meg Whitman, CEO de Quibi y exdirectora de Hewlett Packard, levantaron más de 1,750 millones de dólares para crear una plataforma de servicio de transmisión de video que tendría contenido original y al cual te podrías suscribir por 4.99 dólares al mes (unos 100 pesos mexicanos al tipo de cambio actual). 

Al igual que Netflix, Dinsey +, y Amazon Prime Video, Quibi también producía su propio contenido, pero su diferencia era que se trataban de episodios de cinco a 10 minutos pensados para consumirse en smartphones. Inicialmente se usaba dispositivos móviles iOS y Android, pero después se expandió su uso a Chromecast y AirPlay.

De esta manera, Quibi quería ser la plataforma de la "próxima generación de narraciones". Tenía todo para triunfar: un equipo ejecutivo con experiencia en entretenimiento (de nuevo, Katzenberg estaba a la cabeza), casi dos mil millones de dólares en fondos, decenas de actores de Hollywood reconocidos a bordo y una penetración sin igual del uso de dispositivos móviles. 

Entonces, ¿qué falló? 

En una palabra: timing

Desafortunadamente Quibi llegó en un momento en que las personas tuvieron que quedarse más tiempo en casa debido a la pandemia de COVID-19. La idea principal detrás de Quibi era que la gente pudiera usar la plataforma para ver capítulos cortos mientras hacía actividades como moverse en el transporte público, comiendo en la oficina, esperando una cita con el médico, etc. Es decir, en todas las actividades que se frenaron con los confinamientos ocasionados por el coronavirus. 

Dicho de otra manera, Quibi tenía un público meta, estudiantes y jóvenes profesionistas, cuyas necesidades cambiaron de un día para otro. Con las cuarentenas, la gente prefirió ver contenidos de larga duración en plataformas como Netflix, Amazon Prime Video, Disney +, Hulu, entre otras.

El pasado 22 de octubre Katzenberg anunció formalmente el cierre de la plataforma. El Wall Street Journal señaló que la causa principal de este fracaso fue que Quibi tuvo una audiencia menor de la esperada y un número de descargas decepcionante. 

Sin embargo, la empresa también cometió diversos errores. Por ejemplo, CNBC News destacó que la estrategia de redes sociales de Quibi era bastante débil, algo imperdonable para una plataforma que tenía un enfoque basado en dispositivos móviles y estaba dirigido a la Generación Z. 

Por otro lado, Quibi entró en un mercado de contenido vía streaming increíblemente saturado y su único diferenciador, sus clips cortos de alta calidad, perdiendo su valor con los productos ofrecidos por otras plataformas y redes sociales como TikTok. 

Imagen: SOPA Images | Getty Images

Además, el modelo de negocio apostaba fuertemente a los usuarios de paga que se sumarían a la plataforma después de los 90 días de prueba gratuitos. No obstante, solo el 10% de todos los usuarios pagaron la mensualidad. De esta manera, de los 7 millones de usuarios premium que tenían proyectados, Quibi cerró sus puertas con apenas dos millones de suscriptores. 

Y por último, Quibi decidió invertir su presupuesto inicial en una enorme campaña de lanzamiento, que incluyó un costosísimo comercial en el Super Bowl (arriba), en lugar de tener una estrategia de captación de nuevos clientes a largo plazo. 

Tristemente, Quibi llegó en el peor momento. La pandemia de coronavirus hizo que la gente que consumía contenidos sobre la marcha en sus teléfonos (en el metro, esperando el café matinal, etc.), se quedarán en casa y aprovecharan para ver series y películas en sus televisiones y laptops. 

Al final, tal vez la historia más interesante que generó Quibi fue la de su propio fracaso. 

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