6 acciones claves para que desarrolles tu mentalidad de crecimiento

No se trata de negar las propias dificultades, como un maníaco, sino darse la oportunidad de confiar en que cada día podemos ser mejores.
6 acciones claves para que desarrolles tu mentalidad de crecimiento
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Mejorar un emprendimiento necesita ideas desafiantes y novedosas. Esa responsabilidad, que recae completamente en el emprendedor depende de su forma de ver las cosas y encarar su realidad. En este artículo voy a contarte de qué se trata la mentalidad de crecimiento para que puedas incrementarla y aplicarla inmediatamente a tu negocio actual o futuro.

Cuando Carol Dwek escribe su famoso libro “Mindset: The New Psychology of Success” resulta toda una novedad dentro del panorama de la psicología, siendo potenciado en estos meses de pandemia.

Explico. Según este modelo, existen dos maneras de pensar. Una, responde a la denominada “Mentalidad fija” y la otra, “Mentalidad de crecimiento” con características bien diferenciadas.

La primera está compuesta por las personas que creen que todas sus capacidades, talentos, habilidades y sobre todo, potencialidades, están predefinidas y por ende, no hay mucho que hacer al respecto. Suponen que tienen un techo, y lo argumentan diciendo que es debido a su familia, padre, madre, hermano, maestros, constitución genética, destino y así le sigue una larga lista de etcéteras. Cada quien le atribuye una causa a esta limitación.

En la mentalidad de crecimiento ocurre exactamente lo contrario. La persona está convencida que puede lograr objetivos si se lo propone, desconociendo sus límites. Sugiero prestar especial atención a este punto, dado que no se trata de negar las propias dificultades, como un maníaco, sino darse la oportunidad de confiar en que cada día podemos ser mejores.

En otro orden de cosas, también la posición ante los problemas es bien diferente en uno y otro caso. Imposible no aludir a la pandemia, que actualmente estamos atravesando y reveló con claridad una y otra modalidad. Hay quienes la piensan como una desgracia en la Tierra, a la que estamos condenados y debemos lograr que pase lo más rápido posible. Y hay otros que la tomaron como un desafío para repensar su vida misma, incluyendo su empleo y hasta las relaciones con los otros.

Por supuesto que esto no se agota en la cuarentena sino que, como decíamos, expresa una forma global de pensar. Veamos ahora por ejemplo las distintas formas de situarse ante el aprendizaje. Aquellos con mentalidad de crecimiento lo buscarán incesantemente, mostrándose abiertos y dispuestos a incorporar conocimiento. En la otra vereda hay cierto escepticismo, desconfiando del valor de la capacitación, con la excusa de que “Yo ya sé que no me da para mucho más que esto”

En el fondo existe una relación entre logros obtenidos y capacidad percibidas. 

Pienso que la mentalidad de crecimiento diría que su talento es superior al logro y aquel de mentalidad fija supone lo opuesto, dando poco espacio a la mejora.

¿Se entiende que estos modos de pensar la realidad se traducen en la cotidianeidad de cada uno, impactando en todas las áreas, como la familia, amigos, trabajo…? ¿Se ve ahora la potencia del concepto?

Ahora bien, una vez que comprendemos esto, es necesario avanzar hacia el paso siguiente.

Se comienza por el autodiagnóstico / autoconciencia / autoanálisis o como prefieras llamarle. En este sentido, hay disponible un cuestionario cortito y práctico diseñado por la misma Dwek para saber de qué lado estamos. 

Luego, si nos enteramos que nuestra mentalidad es fija, y queremos modificarla hay acciones concretas para lograrlo.

Van ideas:

1. Rodéate de gente adecuada

Por tendencia, nuestro cerebro es autoconfirmante, lo que significa que es proclive a percibir solo lo que asegure sus creencias, desestimando todo aquello que las contradiga. En ese conjunto incluimos hechos y también personas. Por lo tanto, si descubro que tengo una mentalidad fija y me reúno permanentemente con otros en la misma condición, lo que lograré es un círculo dilemático del que no podré salir. Por ende, no digo evitar estos contactos, dado que bien puede tratarse de personas que queremos, pero sí recomiendo buscar relaciones con quienes tengan mentalidad de crecimiento. De ese modo, podré escuchar sus puntos de vista y comprender que existen otras formas saludables y optimistas de pensar la realidad.

2. Toma los cursos que siempre quisiste hacer

Por hache o por b, pudimos haberlos postergado. Por creer que no nos aportaban nada útil, por no tener tiempo, por los chicos… Hoy, tienes la chance de cambiar eso, y hacer algo al respecto. Mi invitación es que, siguiendo tus gustos, por ejemplo, la cocina, veas qué hay disponible en el mercado (con esto de la cuarentena los cursos por Internet se han incrementado exponencialmente y la buena noticia es que han bajado mucho sus costos, inclusive hay muchos gratuitos) y te anotes a uno o dos, continuándolo hasta el final.

3. Anímate a intentar

Ignoro si en algún texto Dwek relaciona la mentalidad fija con mecanismos inhibitorios o con la baja tolerancia a la frustración. 

Por mi formación psicoanalítica, esta relación surge naturalmente y aquí es donde digo que las personas con mucho miedo al fracaso, terminan por creer que no pueden, sintiéndose muy mal consigo mismas. Hay una especie de espiral que se hunde cuando no nos animamos a hacer algo por temor a frustrarnos, y terminamos justo donde no queríamos: en el sentimiento de fracaso.

Intentar es abandonar por un rato la compulsión al análisis inhabilitante, poblado de razones “porlasquenó” y darse la oportunidad de hacer algo sin saber si tendrá o no los resultados que pretendemos. Y saber, al mismo tiempo, que si eso ocurre y las metas no se logran, nada va a verse alterado en su esencia. Intentar es probar cosas nuevas, amigos nuevos, actividades nuevas, hobbies nuevos, rutinas nuevas, comidas nuevas, ocio nuevo…

Una digresión en este punto, que creo relevante y es la atinente a la crianza de nuestros chicos. Dwek piensa que hay que instar en el niño la perseverancia de los intentos y con la misma fuerza la búsqueda de distintas estrategias para lograrlos. Lo interesante aquí es que, en primer lugar, sugiere separar proceso de resultado, haciéndole ver al niño que debe poner su foco en el primer componente, dado que le compete directamente y que el éxito no depende del cumplimiento de la meta sino del esfuerzo realizado. Pero tampoco se trata de elogiar solo el esfuerzo, porque podría desarrollar, sin querer, una mentalidad de tipo fija consistente en: “Para lo único que sirvo es para esforzarme”.  Es importantísimo que para un chico que tenga dificultades en matemática, por ejemplo, además de reconocerle su sacrificio se lo aplauda cuando busque otras maneras de llegar al resultado como reunirse con compañeritos, preguntarle a otro maestro, etc.

4. Focaliza en lo que puedas mejorar tú antes que ver lo malo en otros

Posiblemente la envidia sea una de los peores vicios de la humanidad. No es casual que en todas las culturas existan remedios populares para evitar que nos haga daño, desde la pulserita roja, una tirita de tela colgada en el auto, curas para el mal de ojo…

Fuera del folklore, traigo esto a colación porque me parece importante no perder el eje que nos va a permitir avanzar. 

Es bastante frecuente de la gente que tiene mentalidad fija prestar más atención a lo que el otro ha logrado de forma “injusta” antes que a comprender qué hizo exactamente para obtenerlo. 

La sugerencia es no perder tiempo en saber cómo fue en realidad sino en enfatizar sobre aquellos aspectos propios que necesito mejorar. El primero podría ser empezar a pensar en cosas tales como “El sol sale para todos” antes que preocuparse porque el vecino me lleva los clientes (en el caso de tener comercios en el mismo barrio, por ejemplo).

5. Huí de los fantasmas

En toda familia hay historias que más valdría no repetir. Un tío estafador, una prima libertina, un infortunado emprendedor serial, un hijo pródigo…

El asunto está en que esos fantasmas no nos hagan creer que por pertenecer a ese árbol genealógico estamos condenados a experimentar cosas similares.

Presta atención a las anécdotas e historias en la mesa familiar de los domingos. Si muchas de ellas muestran fracasos, obstáculos y quejas, por más que sean en tono de risa, no dejes que te tomen, haciéndote creer que formas parte de un clan de gente que nunca llegará a nada.

6. Construye Construye Construye

Así sea pequeño, siempre es preferible desarrollar algo antes que quedarse en la idea. Un nuevo método, una forma distinta de llegar al cliente, nuevas maneras de comunicarse con tus colaboradores, generar proyectos nuevos, hacer…

Dice Dwek que no hay fallos, sino aprendizajes. Quienes lo comprendan de ese modo serán constructores más activos, saludables y amables de su propia vida. Que no te parezca poco…

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