Mi negocio generaba millones al mes, pero lo dejé: 'Era peligroso llevar a otras personas por el camino en el que estaba'

Decidí escuchar mis instintos a pesar de que perdería dinero en el corto plazo.

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Este artículo fue traducido de nuestra edición en inglés. Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Con la cabeza entre las manos, rodeado de mi equipo, recuerdo haber pronunciado las palabras una y otra vez: "Si supiera qué hacer, lo arreglaría". Por dentro, me preguntaba hacia dónde estaba llevando a mis clientes.

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El equipo que había construido estaba perdiendo la fe en su líder y yo estaba perdido, sintiéndome impotente y completamente confundido. Sabía que tenía la capacidad, pero el impulso se había ido, y como emprendedor, eso era desmoralizador.

Pasé años construyendo mi empresa de coaching, que ayudaba a entrenadores personales a hacer crecer sus negocios de fitness. Creció hasta convertirse en un negocio de un millón de dólares en solo 18 meses. Eso me permitió mudarme de Inglaterra y vivir la vida de mis sueños en California mientras ayudaba a muchas personas a transformar sus vidas. Siempre me ha gustado ayudar a la gente.

Pero después de mucho crecimiento personal, algo simplemente no se sentía bien. La tensión se había ido acumulando con el tiempo y creó fricción, lo que finalmente afectó mi misión porque había perdido el impulso.

Me enfrenté a una decisión increíblemente difícil y desgarradora. ¿Sigo intentando que la empresa se mueva de nuevo o la dejo ir? Esta era una batalla en la que iba y venía hasta que me hicieron una pregunta que lo cambió todo: "¿Qué quiere tu corazón?".

Nunca antes había pensado en mi toma de decisiones de esta manera. Había una vocecita que me había estado gritando, pero la había ignorado.

Sabía lo que tenía que hacer, y eso incluía mudarme de la propiedad de 1.5 acres en Carmel Valley, California y dejar mis autos deportivos. Estaba listo para una nueva vida, construida sobre una base sólida de amor propio y decisiones impulsadas por el alma, no lo que mi ego quería; ahora sabía la diferencia. Si bien la empresa que dirigía ganaba mucho dinero, la recompensa financiera no era suficiente.

El 'efecto liga' de la alineación empresarial

Cuando diriges un negocio y creces personalmente, es importante comprender que tu negocio puede comenzar a sentirse como algo malo. A medida que evolucionamos y cambian nuestras creencias, así como nuestros valores y actitud, lo que se sentía bien ahora se siente extraño porque ahora vivimos en una mentalidad diferente. Si no logramos hacer cambios que estén alineados con nuestro corazón y alma, es como si estuviéramos estirando una liga y la tensión se vuelve insoportable hasta que finalmente se rompe.

Para ser brutalmente honesto, muchos de los entrenadores personales con los que trabajaba no estaban vibrando con mis mensajes. Es entendible. La industria está muy centrada en la apariencia física, y vemos esto en todo Instagram con más y más personas obsecionadas por verse de cierta manera, creyendo que eso promueve un 'yo' saludable. Empecé a ir más allá de eso, y aunque algunos de mis clientes se inclinaban hacia el trabajo interno y temas como la meditación, la mayoría no lo hacía: pensaban que era 'extraño' y 'loco', tal como yo lo había hecho una vez.

Mi marketing, centrado en la construcción de negocios de seis cifras, también comenzó a sentirse mal, y fue entonces cuando me pregunté hacia dónde estaba llevando realmente a la gente. Había construido una vida material y, simplemente, comencé a sentir que era peligroso llevar a otras personas por el camino en el que yo estaba. Yo era un líder, pero ya no quería liderar así.

Entonces tenía dos opciones. Podría alinear el negocio con lo que yo era o seguir adelante. Si bien me encantaba ayudar a muchos clientes, estaba agotado con la alineación general del negocio y mi mente no estaba en el lugar correcto. Decidí darlo por terminado.

La montaña rusa emocional después de una gran decisión

Si bien sabía lo que tenía que hacer, la decisión no fue fácil porque temía el juicio de los demás. No tenía idea de lo que vendría después, pero había trabajado en mí mismo lo suficiente como para confiar y rendirme, y tenía personas a mi alrededor que apoyaban mi próximo capítulo. Sé que muchas de las personas de mi equipo se sintieron aliviadas de que decidiera renunciar a mi vida material porque vieron lo que yo no podía ver, y eso implicó muchos gastos excesivos y malas decisiones basadas en mi comportamiento compulsivo y el deseo de lucir 'rico'.

Los dos años después de mi despertar fueron un viaje difícil para descubrir de nuevo quién era yo. Gran parte de mi identidad se había construido sobre la base del éxito material y cierto tipo de mensajes, y ahora estaba encontrando mi camino y recalibrándome como emprendedor. Decir que estaba hecho un desastre sería quedarme corto.

Sin embargo, en marzo de 2020, llegué a un punto de inflexión y las cosas empezaron a encajar. Desarrollé un nuevo programa característico que se alineó con mi nuevo 'yo', y la energía y el enfoque regresaron. Los clientes que comencé a atraer lo entendieron, y los resultados estuvieron a otro nivel porque realmente me apasionaba el trabajo.

La trampa del dinero mental

En mi viaje, necesitaba dejar de lado mi apego poco saludable al dinero y la obsesión por cuánto ganaba. Mi decisión de dejar un negocio que generaba más de seis cifras por mes no fue fácil, pero me permitió avanzar hacia algo que estaba más alineado con lo que mi alma y mi espíritu querían. Recibí un gran golpe financiero, reduciendo mi vida entera, y había mucha libertad en eso.

Tan pronto como noté que le gustaba a la gente por mí y no por lo que tenía, pude aceptar mi realidad y sentirme mejor. Cuando la industria en la que te encuentras está llena de premios y reconocimientos por alcanzar números financieros, te confundes porque estás basando tu éxito en la motivación externa en cez del la realización interna.

En resumen, si sigues a tu corazón puede ser doloroso y confuso a corto plazo, pero a largo plazo serás mucho más feliz, porque tu negocio se alinea con tus valores más profundos.

La lucha entre el ego (el falso yo) y el corazón es una batalla que todo emprendedor enfrentará en su camino al desarrollo personal y el crecimiento profesional. Pero, si tienes personas que te apoyan y que realmente les importas, te hacen preguntas desafiantes y te guían de regreso a ti mismo para encontrar respuestas, estarás 'on fire' nuevamente.

Esta fue, por mucho, la decisión comercial más importante de mi carrera hasta ahora y, mirando atrás, fue extremadamente difícil. Pero fue la decisión más importante para mi felicidad general. Estoy construyendo a mi propio ritmo, sin compararme constantemente con los demás, y para mí, esa es la verdadera libertad.

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