Sí puedes emprender una startup, pero no todos están preparados para ser un emprendedor

Una idea no basta; se necesita más que un buen producto o servicio para comenzar tu propio negocio, sobre todo, herramientas de trabajo personal.

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Por Marta Ro

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En el mundo del emprendimiento, una idea es sólo el primer paso para comenzar un largo camino que no suele ser fácil. Muchas veces se cree que tener un buen concepto en mente y algunos ahorros es suficiente para emprender un negocio; la gente se casa con ese plan y pone en marcha startups con mira a convertirlas en una Mipymes o gran empresa; sin embargo, poco se habla acerca del esfuerzo humano que se requiere y las herramientas de trabajo personal necesarias para resistir este proceso. 

Como mindset coach, y personalmente como dueña de su propia empresa, he visto el boom entusiasta de los más jóvenes por comenzar a emprender, sobre todo en el contexto actual de la pandemia en el que la cifra de empleos perdidos en México durante 2020 asciende a 647 mil 710, según lo publicado por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Una solución para cubrir las necesidades y una alternativa que signifique mejores oportunidades de crecimiento en nuestro país ha sido siempre el emprendimiento, incluso antes de la aparición del COVID-19

Pero si es que parece tan fácil, ¿por qué no todos están preparados para emprender? La realidad es que el problema nace desde la concepción de una startup hasta que se convierte en una Mipymes o gran empresa. Los emprendedores, o quienes se reconocen como tal, comienzan su proyecto enfocados en lo que hacen, mas no en para qué lo hacen; están convencidos de su producto o servicio, pero su motivación casi siempre es externa: expandir su idea y ser reconocidos, generar más ingresos, no depender de un jefe y/u otra identidad, etc. Está bien y es absolutamente normal que así sea porque en México no existe una cultura arraigada de liderazgo que nos oriente a trabajar al servicio de los demás, lo que muchas veces sesga a los emprendedores a la hora de definir el propósito de su negocio, su Why o para qué. Conocen lo que hacen, pero no para qué lo hacen, eso es mindset a la hora de emprender. 

Desde una perspectiva de mentalidad, el fracaso de muchas startups y Mipymes deriva de que su centro, donde vive su para qué existen, no es sólido, mucho menos claro. Es por esta razón que no todos los que emprenden están preparados para ello; en términos de recursos probablemente sí, pero en términos humanos toma mucho estómago hacerlo. Es, sobre todo, una carrera de resistencia y desarrollo de una mentalidad específica para los negocios, no hablo sólo de una mente estratégica o de positivismo sin fundamento: mindset es saber qué requieres accionar como ser humano en los distintos momentos y etapas de un negocio. En balance, un emprendedor necesita desarrollar skills de negocio y de mentalidad antes de aventurarse a ser la cabeza de su propia empresa. 

¿Por qué hay quienes sí lo logran y quienes se quedan en el camino? Porque emprender no es para todos. Muchos tienen la posibilidad, pero sólo unos cuantos asumen la responsabilidad de mantenerse en el camino. Existen errores muy comunes por los que algunas personas eligen el emprendimiento como si fuese una solución al modelo tradicional de trabajo; estos son:

1. Crear un negocio desde la necesidad de salir de la vida “godín”. Emprender no es huir de un jefe y de un esquema que obliga a respetar un horario, jerarquías y procesos; requiere mucho estómago, por eso es que no todo el mundo es capaz de mantenerse en ese camino. Más allá de todo lo que alguien sabe o pueda hacer, emprender requiere valentía porque es un negocio de líderes.  

2. Creer que emprender es igual a tiempo libre. Es una falsa promesa. La realidad es que el emprendedor tiene la libertad de manejar su agenda, más no horas libres para sí mismo. Emprender es, en muchos casos, doblar turnos y abarcar diversos perfiles hasta construir un ritmo de trabajo. 

¿Por qué hay quienes sí lo logran y quienes se quedan en el camino? / Imagen: Depositphotos.com

3. No desarrollar una mentalidad de resiliencia. Desde afuera luce muy atractiva la idea de ser tu propio jefe, dueño de tu tiempo y de tus ingresos; sin embargo, este es un negocio de riesgos desde que existe sólo la figura del emprendedor hasta que forma un equipo. Es de riesgos porque, si todo sale bien, lo ha hecho bien, y si todo sale mal, es su culpa por no haberlo hecho diferente. No todos están dispuestos a lidiar con eso cada día, ni a tomar decisiones que pueden mejorarlo todo o llevarlo a la quiebra, a estar en movimiento constante y mucho menos a navegar en el conflicto. 

4. No estar dispuesto a pagar los precios. Ser emprendedor también significa que no todo saldrá bien. Es necesario hacer las pases con el rechazo y lidiar con el fracaso. Quien elige trabajar en sí mismo y ser responsable de todos los momentos de su vida verá a su negocio prosperar. Quien sea que esté dispuesto a atravesar su propia mente puede crear resultados extraordinarios, no sólo económicos.

5. Confundir ser un jefe con ser un líder. Estar de pronto enfrente de un negocio no hace a una persona un líder. Un líder se pregunta para qué hace lo que hace, qué quiere cambiar en el mundo y ve primero por la gente antes que por su propio beneficio. Está al servicio de los demás. 

Algunas recomendaciones para comenzar en el mundo del emprendimiento ya sea con una empresa emergente o cualquier otro perfil de negocio son:

  • Preguntarse para qué se quiere emprender o hacer un negocio. Tener claro el para qué siempre abrirá el espacio para los cómo´s. 
  • Hacer trabajo personal de crecimiento humano. Todos los eventos son neutros, cada persona elige con qué actitud enfrentar los retos de un negocio, eso es entrenar la mentalidad. 
  • Desarrollar el músculo de la creatividad. Ser creativo frente a las dificultades permite navegarlas desde otras posibilidades; la solución a muchos de los problemas es la creatividad. 
  • Contar en capital con lo equivalente a dos años de lo que requiere el negocio hasta llegar al punto de estabilidad para atravesar la estadística de que el 75% de los emprendimientos en México fracasan antes del segundo año. 
  • Vivir el liderazgo consciente como una práctica interna en la organización de un negocio: horizontalidad, escucha activa, trabajo en equipo y servicio a la comunidad. 

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