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Por favor, ¡no lo haga

Por favor, ¡no lo haga
Crédito: Depositphotos.com
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Por favor, ¡no lo haga Por favor, ¡no lo haga! Pisadas en falso ¡Punto en contra!

Por favor, ¡no lo haga!

No sólo con entusiasmo se opera un negocio. Los errores de otrospueden guiarte por mejor camino

Gabriela Balcázar

Hace unos dos años, mi cuñada pasó algunos malos momentosal tener que cerrar el restaurante que mal inició con sus socias; noduraron ni seis meses. Sin embargo, a la distancia ya nos hemos reídomucho recordando aquella historia que nos dejó a todos una buenalección emprendedora. Se la comparto. La llamaré Kika, pordecirle un nombre.

Kika decidió mudarse a la playa, a Puerto Escondido, Oaxaca. Dejóla ciudad, pues la empresa en la que trabajaba liquidó a una buena partede su nómina, incluyéndola, por lo que llegó a contar conun pequeño capital para hacer realidad ese tan anhelado sueño detener una mejor calidad de vida, en un lugar maravilloso y, claro, con unnegocio propio que fuera su fuente de ingresos.

¿Y qué negocio poner? Unas amigas argentinas con quienes seasociaría pensaron en un restaurante de cortes cárnicos yempanadas, tipo argentino, en donde también podrían incluir ladelicada repostería que prepara una de ellas. Además, en PuertoEscondido no habían visto un lugar en donde comer una buena carne, laintuición les dijo que ese era el camino. ¡Punto en contra!

Casualmente, un amigo suyo estaba rentando un local del que, decían, &flashquotesun muy buen punto&flashquot, y por la amistad y la recomendación decidieron nobuscar más. ¡Punto en contra!

Pisadas en falso

Una vez conseguido el local, era hora de pensar en hacer las compras para elrestaurante, hacer la comida, preparar todo e inaugurar la empresa. ¡Todoparecía perfecto! Pero aquí comienzan los errores: &flashquotEmpezamos conlos refrigeradores llenos de carne&flashquot, comenta Kika. Para que un restaurante seade primera, el principio básico es que sus insumos sean frescos, deldía si es posible, y la carne es un producto muy delicado.

Surtirse de buena carne tenía su complicación pues habíaque comprarla en la Ciudad de México, así que las emprendedorasdecidieron hacer un pedido grande y congelarla, ¡punto en contra! Ya queal principio no sabemos cuánta gente visitará el negocio, hay queestar preparados para tener todo lo que ofrecemos en la carta, pero las comprasdependen de la demanda, pues de lo contrario se corre el riesgo de tenergrandes pérdidas por la comida echada a perder. Pues bien, esto fue loque le sucedió a Kika y sus socias, que nunca recuperaron esa fuerteinversión inicial en insumos, al no tener la clientela suficiente.

Y aunque la zona era muy buena, muy cerca de la playa, la ubicacióndejaba qué desear, otro error: estaba escondida y aislada de la zonacomercial. ¡Punto en contra! Esto resultó adverso al negocio,¿recuerda el fenómeno de economía de aglomeración?,este dice que entre más negocios haya cerca de su local, mejor suertecorrerá por haber más afluencia de gente. Bueno, sin pensar quela renta resultó ser muy alta.

Para rematar, otra falla estratégica, por aquello de &flashquotlo que mal empiezamal acaba&flashquot, sucedió el día de la inauguración. ¿Sabequé día abrieron el restaurante? Exactamente un díadespués de terminadas las vacaciones de Semana Santa, o sea, cuando yano había turismo en el pueblo... y con los lugareños no erasuficiente.

¡Punto en contra!

A pesar de tanto sol, los días que siguieron fueron grises, pues aunquellegaba uno que otro cliente, el negocio se alejaba cada vez más deaquel próspero ideal, llevándose consigo lo único quetenía mi cuñada en ese momento para sobrevivir, suindemnización.

Finalmente, tuvieron que consumir la carne que ya se estaba perdiendo,así como los pasteles que terminaron comiéndose ellas oregalándolos. Resultado: la quiebra del negocio y de sus ilusiones.

Y es que quizá no era tan mala idea lo del negocio de carne, pese a queen la playa uno busca comer mariscos, pero se agravó debido a fallasmayores, como:

* La falta de planeación en general. Se precipitaronen la toma de decisiones.

* Emprender en un sector en el que no se tiene experiencia

* No tener un conocimiento del mercado al que se iban a dirigir. No hubo nuncaun estudio de mercado, aunque de manera sencilla.

* Comprar insumos sin control.

* La elección de una muy mala ubicación y con una renta muyalta.

* Y, por su puesto, haber inaugurado el negocio cuando ya no habíaclientes; al fin y al cabo, Puerto Escondido es un lugar en donde los negociosdeben pensarse dependiendo de la época del año.

Hoy, mirando hacia atrás parece una película cómica, perono es más que la constatación de que emprender sin un plan denegocios puede ser un salto al abismo. Cuando se trate de invertir, por favor,¡no sólo siga su intuición!, ni ponga todos los huevos en lamisma canasta.

Por favor, ¡no lo haga!