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Almacenan el éxito

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Crédito: Depositphotos.com
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Almacenan el éxito Piensa en plural Entrándole por los cuernos Hay que saber cómo cortar la tela La magia de los precios bajos Contacto

Piensa en plural

Almacenes Éxito utilizó la &flashquots&flashquot cuando sólo teníauna tienda pero sabía que tarde o temprano abriría más deuna.

Por Claudia Sandoval

Si alguien le pregunta a un colombiano qué significa éxito, alresponder probablemente dudará si alinearse al significado deldiccionario o si referirse a la cadena de supermercados más grande ytradicional de Colombia la cual, sin lugar a dudas, conjunta ambossignificados: la materialización más que satisfactoria de unnegocio que se inició hace 52 años.

Almacenes Éxito inició operaciones como una diminuta tienda detelas en el centro de Medellín, la segunda ciudad más importantede Colombia. En su camino ha vencido a multinacionales como Sears,terminó de socio mayoritario de sus principales rivales nacionales yatrajo a inversionistas de la talla de JP Morgan, el conglomerado financieroestadounidense.

Obviamente todo esto no sucedió de la noche a la mañana. Senecesitó de la tenacidad de una familia, los Toro Quintero, que graciasa su visión comercial y organización lograron fundar loscimientos de lo que hoy es la cadena de supermercados más importante yrentable de Colombia.

Entrándole por los cuernos

En 1949, Gustavo Toro, un hombre de 21 años que trabajaba como empleadode un almacén de granos, reunió todos sus ahorros y les propuso ados amigos abrir en sociedad un pequeño negocio en la parte central dela ciudad de Medellín, que en ese entonces experimentaba un explosivodesarrollo.

Tras un breve periodo de planeación, los nuevos socios inauguraron unalmacén de telas y confecciones en un reducido local al que bautizaroncomo Almacenes Éxito, aclarando que el plural no era error, porque tardeo temprano habría más de uno.

La estrategia de arranque fue de precios bajos y la máxima &flashquotHay dosformas de hacer las cosas: bien o mal. Hagámoslas bien&flashquot. Siguiendo estosprincipios, el negocio prosperó sin ningún problema, lo queindujo a Toro a invitar a sus diez hermanos a ingresar en la sociedad.

Pero una familia tan numerosa metida en un negocio tan pequeño,podría terminar en una pelea de perros y gatos. Así que desde unprincipio se establecieron las reglas en cuanto a funciones y responsabilidadesde cada uno. Gustavo Toro siguió siendo el líder de la familia,mientras el resto se dividió las tareas de contabilidad, ventas y manejode proveedores.

Hay que saber cómo cortar la tela

La obsesión de todos siempre fue la buena atención para losclientes. Guillermo Toro, uno de los hermanos mayores, quien habíaadministrado una farmacia en Cali, introdujo una nueva política en elnegocio: &flashquotNo dar crédito y comprar bien (tratar siempre de buscar losproveedores más económicos) para vender bien (precios bajos) ypagar bien (ser generoso con los empleados)&flashquot comenta.

La fórmula funcionó a la perfección y el negocio no pudoir mejor. El rival más cercano decidió cerrar ofreciendo laprimera oportunidad de expansión.

Sin embargo, luego de posicionarse como uno de los principales vendedores detelas de la ciudad, Almacenes Éxito se vio obligado al cambio, debidoprincipalmente a la llegada de dos competidores de peso, las cadenas nacionalesde almacenes El Ley y El Tía, que decidieron abrir sucursales en elcentro de Medellín.

Por primera vez, Éxito vio como muchos de sus clientes desertaronatraídos por un concepto que les ofrecía una mayor libertad a lahora de comprar: el autoservicio. Para la familia Toro, obsesionada con laatención, era casi un sacrilegio dejar a los clientes a la deriva en elproceso de compra. Pero el tiempo y la comprobación de que el sistemapredominaba en el mundo comercial se ajustaron a la nueva tendencia.

Con el temor que producen siempre los cambios radicales, decidieron ubicar enel sótano la mercancía al alcance del público. Pero estavez no se limitaba sólo a las telas y las confecciones pues Éxitoentró a la categoría de las &flashquotmercancías varias&flashquot.

La nueva cara arrojó mejores resultados de los esperados y encuestión de un par de años obligó a una nuevaampliación. En 1970 el almacén, entre oficinas administrativas,área de ventas y bodega, ocupaba toda la manzana.

Si hubo algo que caracterizó a la empresa durante esa época fuesu sentido paternalista con los empleados, al punto que repartían unvaso de leche y un pastel todas las mañanas. Los empleados llegaron aser como una extensión de la ya numerosa familia.

La magia de los precios bajos

Al inicio de la década de los setenta llegaría una oportunidad deoro en cara de un rival internacional, la cadena estadounidense Sears. Lacompañía del país del norte había luchado porestablecerse en Medellín, instalando un gigantesco almacén con elconcepto &flashquotTodo bajo un mismo techo&flashquot. Pero con lo que no contaba Sears era conel sentido regionalista de los habitantes de la ciudad. La idea de hacercompras en una cadena extranjera fue algo que no apasionó a loslugareños.

Con millones acumulados en pérdidas, la firma estadounidensedecidió poner en venta sus instalaciones ubicadas en el occidente de laciudad, un polo que apenas empezaba a desarrollarse. Luego de un rigurosoestudio de las finanzas y de llegar a un generoso acuerdo de financia-mientocon la compañía de Chicago, Almacenes Éxitoadquirió el local y decidió abrir su primer supermercado a granescala.

La inauguración del almacén de los Toro, como también eraconocido, cumplió los vaticinios del mismo Sears cuando añosatrás al inaugurar el local había dicho: &flashquotEste almacén, enun futuro, será un éxito&flashquot.

Lo que vino de ahí en adelante es considerado un fenómenocomercial y cultural.

La tienda, que ya incluía dentro de sus variados productosartículos alimenticios, no sólo tuvo que abastecer a un excelenteflujo de clientes, sino tuvo que entrenarse en el manejo de multitudes,especialmente los fines de semanas. Los compradores procedían deMedellín y de lugares tan lejanos como la misma capital del país,Bogotá, y otras ciudades intermedias como Cali y Barranquilla.

La principal atracción eran las líneas de confección deropa informal, que eran ofrecidas a precios de descuento.

Comprar en Éxito se había convertido en un plan de vacacionespara muchos y el almacén se convirtió en uno de los principalesimpulsores del turismo local en Medellín. A comienzos de los ochenta, lacompañía contaba ya con tres grandes sucursales en dicha ciudad yla expansión a otras partes de Colombia se produjo como algo natural: silos habitantes de ciudades diferentes se tomaban el trabajo de ir hasta dondeestaba el Éxito, lo más lógico era que el almacénaprovechara la popularidad adquirida y abriera sucursales en otros lugares.

Luego de aceptar el ingreso de nuevos socios con más capital, que sesumó a la solidez financiera de la empresa, el primer salto fuera deMedellín se dio en Bogotá, donde abrió el primer gransupermercado en 1989.

El día de la inauguración del primer almacén en la capitalcolombiana se convirtió en un problema de orden público, debido ala cantidad de gente que se apostó en las puertas incluso desde la nocheanterior.

La historia de Medellín se repitió y en poco tiempo la sucursalen Bogotá se quedó corta ante la demanda. La década de losnoventa significó la apertura de otros dos almacenes en la ciudad y laampliación de la gama de artículos a la venta. Para esto y con unsentido completamente corporativo, se tomaron como modelo a grandes cadenasminoristas internacionales, como Wal Mart.

La llegada de la competencia extranjera a través de los minoristaseuropeos Makro y Carrefour motivó una alianza de las cadenas desupermercados nacionales, en la que Almacenes Éxito se convirtióen accionista mayoritario. La solidez financiera atrajo al inversionistaestadounidense JP Morgan quien en 1998 inyectó 25 millones dedólares a la compañía. El nuevo capital fue usado para laapertura de dos supermercados en Cali.

Hoy, Almacenes Éxito es una cadena con 11 &flashquotsupercentros&flashquot enMedellín, Cali y Bogotá, con más de 8 mil empleados y unafacturación anual de cerca de 800 millones de dólares.

El primer almacén del centro de Medellín no se ha quedado en elolvido, todo lo contrario, en el mismo terreno donde Gustavo Toro sembrósu primer capital, opera hoy uno de los supermercados de la cadena. Losactuales administradores consideran que no hay mejor forma de honrar unahistoria de medio siglo de éxito.

Contacto

Almacenes éxito, Carretera 48 32 B S-139 Envigado, Antioquia,Colombia Tel. (574) 3359090

E-mail Gonzalo.Velasquez@exito.com.co