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Saborean dulces ganancias

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Saborean dulces ganancias Receta con Sabor a Negocios Negocio Centenario La Exportación ¿Le Interesa este Negocio? Contacto

Receta con Sabor a Negocios

Conozca la historia de una empresa centenaria que elabora y exporta dulcestípicos mexicanos

Por Omar de Alba

lda Lucila Guízar de Arias representa la quinta generación de unnegocio familiar que nació en el siglo pasado y que en octubre pasadocumplió 125 años de ofrecer una amplia variedad de 150 dulces ypostres de diferentes regiones del país.

Con una venta promedio de entre $250,000 y $300,000 pesos mensuales(aproximadamente US$ 25,000 a US$ 30,000), que en los meses de noviembre ydiciembre se incrementa al triple, la Dulcería de Celaya, con su casamatriz y una sucursal, es una de las pocas empresas que se dedican a laelaboración, comercialización y exportación de dulcesartesanales en nuestro país.

Desde sus inicios, los miembros de la familia Guízar apostaron a lasdulces ganancias y decidieron conservar intactas las centenarias recetas dedulces mexicanos y, por ende, las formas y sabores de la antigüedad parael deleite de nacionales y extranjeros que frecuentan su negocio en el CentroHistórico de la ciudad de México. Ello ha sido base de supermanencia en el mercado, pues convirtieron sus productos en objetosartesanales y exclusivos.El resultado ha sido el éxito comercial en elmercado interno, así como en negocios en el extranjero, donde lasganancias por sus primeras ventas en Estados Unidos y América Latina hansido de US$20,000.

Negocio Centenario

Los fundadores de este negocio familiar, el más antiguo de Méxicoy de América Latina en su género, fueron Alfredo y LuisGuízar, originarios del estado de Michoacán, conocedores de lamanufactura de confitería.

En aquel tiempo, el centro de la ciudad era el lugar donde coexistíantodos los comercios importantes de la capital mexicana. Los hermanosGuízar abrieron su dulcería en el otoño de 1874 en unpequeño local en el Centro Histórico de la ciudad deMéxico, en la calle de Plateros, hoy Madero.

Ambos conocían el gusto popular de la época: la cajeta de Celaya(o dulce de leche). Así, los hermanos viajaron al estado de Guanajuatopara adquirir la mejor cajeta que encontraron. Al regreso a la capital, y paraque la gente pudiera conocer el producto, bautizaron su expendio con el nombreque conserva hasta nuestros días: Dulcería de Celaya.

Decidieron entonces incorporar a su tienda otros productos de tradición,por lo que en el sótano de su casa improvisaron una pequeñafábrica en donde apenas producían una charola diaria; instalaroncazuelas de cobre, compraron palas de madera y fabricaron un pequeñohorno.

Adquirieron las mejores materias primas: una amplia variedad de frutas,azúcar, piloncillo, canela, miel, vinos y jereces, entre otrosingredientes. Se dieron a la tarea de confeccionar aleluyas, suspiros de monja,jamoncillos de pepita de melón y huevorreales, estos últimos losmás famosos y añejos (datan de la Colonia), elaborados a base deyema de huevo, jerez, miel, vino y canela.

A principio de este siglo comenzaron las obras de ampliación de lo queera el callejón de Cinco de Mayo y los hermanos Guízardecidieron, ante el volumen de ventas, cambiar su sede al número 39 dela nueva calle, donde contarían con un local más amplio, aespaldas de la Iglesia de la Profesa. Ahí colocaron el letreroDulcería de Celaya, que hoy se observa y está catalogado comopatrimonio nacional.

Con el correr de los años, y ante el aumento de las ventas, al final delos sesenta, la familia Guízar inauguró dos sucursales y sufábrica en la colonia Roma, también en ciudad de México.Elda Guízar nos comenta su secreto familiar de generaciones: &flashquotSi lo queproduces no gusta, simplemente no vendes; es fundamental no escatimar enmateria prima y hacer de esto una pasión pues, de lo contrario, nofuncionará. Las recetas antiguas y sus sabores forman parte de lo quesomos: en la actualidad el comerciarlos al exterior representa unamagnífica oportunidad de negocios&flashquot.

La Exportación

El mercado del dulce mexicano obtiene sus mejores ganancias de laexportación, principalmente a Estados Unidos, nación que absorbeel 76 por ciento de la totalidad de las exportaciones de dulces en el mundo.

Esto representa una oportunidad importante de negocios debido a lacancelación de aranceles que se lleva a cabo desde 1994, lo que havuelto muy rentable la producción dulcera de nuestro país.

Datos del Banco Nacional de Comercio Exterior de México anotan que apartir de la segunda mitad de la presente década, se ha registrado unincremento promedio del 54 por ciento en la exportación de dulces, y hoyse vende un promedio anual de 60 mil toneladas del producto a AméricaLatina y a la Unión Americana.

México ocupa el tercer sitio como proveedor de dulces a Estados Unidos,después de Canadá y el Reino Unido, por lo que participar en estemercado es favorable, dada la desgravación arancelaria existente y lavecindad con la Unión Americana. En enero de 1999 se canceló elimpuesto arancelario de dulce con Costa Rica y en julio pasado comenzóel proceso de desgravación del arancel con Colombia y en lospróximos cuatro años será totalmente desactivado.

Ante este panorama, la comercialización de la confitería mexicanatiene las puestas abiertas para ampliar su inclusión en Norte, Centro ySudamérica, a donde hoy se exportan, en promedio, más de 60 miltoneladas al año.

Entre las principales marcas que solicitan dulce nacional en Estados Unidos seencuentran: Central Market, Grand Pops, Kooper's Candy and Chocolate, CantoFancy Foods LTD y Jordan Almonds.

Inmersos en este ámbito, la familia Guízar, que durantedécadas había circunscrito la comercialización de susproductos a la ciudad de México, ha decidido ampliar sus horizontes antelas perspectivas favorables en el exterior.

Para ello, conformó en 1996 una sociedad anónima con el fin deser representados como una compañía en el extranjero, y para el2000 planean empacar sus productos con el propósito de ofrecer una mayordurabilidad de los mismos y, de esta manera, ser transportados al exterior.

¿Le Interesa este Negocio?

La Dulcería de Celaya tiene 30 empleados, entre personal de mostrador yreposteros, y produce 150 recetas originales. Jorge Huguenín,administrador de Dulcería de Celaya, recomienda a quines pretendenincursionar en el negocio que procuren explotar recetas tradicionales pococonocidas.

Muchos de los dulces mexicanos tuvieron origen en los conventos. Las monjascrearon las recetas originales, de ahí los nombres religiosos comoaleluyas, por lo que una visita e investigación en poblaciones dondehaya habido conventos, pueden ser de mucha utilidad.

&flashquotNo escatimen en la calidad del producto. Los precios de nuestros dulces son de$20 pesos (US$ 2) el más caro; la más económica es lapieza de turrón que se vende a $3.50 pesos (US$ 0.35). Podríamosutilizar saborizantes artificiales y, con ello, bajar el precio de nuestrosproductos, pero demeritaría la calidad del sabor y lo que vendemos eseso: dulces con un sabor que ha gustado por más de un siglo, por lo quees importante no escatimar en la materia prima&flashquot, indica el entrevistado.

Huguenín añade que la infraestructura que requieren los dulcesartesanales es sencilla se basa fundamentalmente en hornos, ollas de cobre ypalas de madera especiales para la elaboración de confitería yen conjunto podría representar una inversión inicial de US$2,000.Este desembolso dependerá de la cantidad que se pretenda elaborar.

Contacto

Dulcería de Celaya, 5 de Mayo 39, Centro Histórico,México, D.F. Tel. (52) 5521-1787