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Claves para hablar en público

Atienda estas recomendaciones que ofrece un método basado en las experiencias de numerosos oradores para mantener la atención y satisfacer las necesidades de la audiencia
Claves para hablar en público
Crédito: Depositphotos.com
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Adaptación de Juan Alberto Casas

EL LENGUAJE QUE DEBE EMPLEARSE EN PÚBLICO

La batalla por atraer la atención de los presentes

Un buen orador debe saber mantener la atención del público y detectar las diferencias entre una conversación, un discurso y una presentación. En una conversación existe una serie de incentivos que todo el mundo conoce implícitamente: se habla por turnos y de uno en uno, por lo que el oyente debe estar atento para no interrumpir, hablar cuando le toque y hacerlo sobre algo relacionado con lo que se ha dicho.

El público de una presentación o discurso no tiene los mismos incentivos, ya que sabe que no va a tener que intervenir, por lo que su atención puede ser más relajada. Una manera de compensar la pérdida de atención del oyente es simular una conversación por turnos, en los que la audiencia tiene que responder al unísono a las palabras del orador.

Si se habla casi todo el rato con los ojos fijos en un guión o una pantalla es probable que el público se lleve una mala impresión. Una solución efectiva es hablar sin mirar a la pantalla, mientras se señalan en ella los puntos interesantes.

Hablar en privado y en público

Uno de los elementos clave que debe dominar un orador es el paso del "modo conversacional" (ritmo, volumen, entonación) al "modo presentacional".

En una conversación, las vacilaciones suelen expresarse a través de muletillas, cuya función principal parece ser el evitar posibles silencios y marcar el inicio de un turno. Si un orador las utiliza en la misma medida en que lo hace conversando, puede dar una impresión de inseguridad.

El uso de pausas más largas y frecuentes que en una conversación habitual permite que el público entienda mejor, ya que así el discurso se divide en unidades más cortas. Una pausa también puede ser útil para repasar el guión o pensar sobre lo que se va a decir a continuación.

Otro aspecto que hay que modificar en el paso del modo conversacional al presentacional es la entonación. Ésta es un elemento básico para comunicar a la audiencia emociones o sentimientos, pero si se desea transmitir una impresión de neutralidad u objetividad, es recomendable utilizar un tono monocorde.

Leer y escuchar las palabras

Una de las mayores diferencias entre el lenguaje oral y el escrito es que en el primero existe una mayor relajación en cuanto al cumplimiento de las normas gramaticales. Si usted escoge hablar de una manera excesivamente correcta, alejada de su lenguaje habitual, es probable que produzca un impacto negativo en la audiencia que le considerará pomposo o artificial.

Uno de los principales problemas de los oradores es la tendencia a dar excesiva información detallada. La audiencia conseguirá, en el mejor de los casos, retener una mínima parte de la información y, en el peor, no recordará nada.

AYUDAS VISUALES

Al utilizar diapositivas se corre el riesgo de caer en los dos principales errores de un discurso basado en el lenguaje escrito: el uso de un lenguaje poco claro y la falta de simplificación. El primer efecto que se consigue con las diapositivas es que la audiencia no sepa si ha de mirar al orador o a la pantalla. Aunque parece un método del pasado, algunos oradores siguen usando la pizarra con gran éxito. La presentación con diapositivas se extendió porque resulta fácil y útil a los oradores.

Pero la pizarra es una técnica más natural que las diapositivas, debido a la reducida distancia que hay entre lo que se escribe y el orador. Las presentaciones con diapositivas únicamente textuales suelen tener poco éxito, ya que pocos oradores preparan lo que dirán, por lo que dan una impresión de confusión y duda.

AYUDAS VISUALES QUE MÁS AGRADAN A LA AUDIENCIA

Una buena selección de imágenes permite mostrar algo que ocuparía mucho más tiempo si se tuviera que describirlo en abstracto. Su principal inconveniente es que puede provocar aburrimiento entre el público, por lo que se debe preparar una redacción adecuada.

El uso de videos es conveniente siempre y cuando su duración no exceda la de un anuncio publicitario. El gráfico organizativo puede resultar muy útil para explicar la conexión entre las diversas partes de una organización. Lo principal es que la información que transmite sea relevante para la audiencia y que sea clara y sencilla.

GANAR CON PALABRAS

El poder persuasivo de las palabras: la retórica:

La gran mayoría de las técnicas retóricas definidas por los griegos clásicos siguen siendo igual de válidas hoy en día. La efectividad del contraste, por ejemplo, es utilizada por muchos políticos para conseguir aplausos y lograr que sus frases sobrevivan mediáticamente.

Crear imágenes con palabras

El uso de metáforas tiene un efecto muy positivo entre la audiencia, ya que la obliga a descodificarlas. Además, permiten expresar conceptos complejos de manera breve. Los símiles pueden usarse para lograr efectos humorísticos y tienen mucho éxito cuando se aplican en el ámbito deportivo.

La analogía está considerada por algunos como un símil o metáfora para clarificar asuntos complejos. Su uso está más limitado porque se corre el riesgo de lograr efectos contrarios a los deseados, aunque los grandes oradores pueden conseguir efectos formidables con ellas.

Los buenos oradores suelen explicar anécdotas para ilustrar su mensaje. Éstas han de ser breves (menos de uno o dos minutos) y estar relacionadas con lo que se está hablando.

PONER EN PRÁCTICA LOS PRINCIPIOS

Traducir los mensajes para que sean más impactantes

Muchos oradores se detienen cuando ya tienen el mensaje que desean transmitir, pero un orador efectivo debe ir más allá y buscar la manera más atractiva de comunicarlo.

El proceso de buscar versiones alternativas y más atractivas del mensaje puede ser muy creativo y sugerente, y el simple sonido de una palabra puede llevar a la creación de una imagen impactante que mejore la original.

Una técnica muy potente de los discursos políticos es la adopción de una postura: el orador presenta en una primera parte una situación y en la segunda la elogia o la condena.

Estructura y preparación

Un orador debe crear también una estructura general que permita a la audiencia seguir sus palabras, además de facilitarle a él mismo la exposición sencilla del mensaje que quiere transmitir.

Debe tenerse en cuenta la cantidad de personas que componen la audiencia, quiénes son y cuál es el tipo de mensaje más apropiado para ellas. En la medida que haya un público más numeroso, el contenido debería ser tratado de forma más simple.

La mayor parte de los manuales aconsejan utilizar el denominado modelo de estructura militar, formado por una introducción, un cuerpo principal y un resumen. Pero la experiencia recomienda la división en cinco partes: preintroducción, introducción, cuerpo principal, resumen y conclusión.

EL LENGUAJE CORPORAL

Realidad y ficción física

Se considera que si un orador se mueve mientras habla distrae a la audiencia; esta idea dista de la realidad, ya que el público reacciona positivamente a este estímulo, a excepción de que los movimientos sean muy repetitivos.

Hablar es una actividad mucho más estresante de lo que se cree generalmente. La tensión que provoca afecta sobre todo a las partes del cuerpo que producen la voz, la cual puede salir con un tono tembloroso. Por ello, la respiración profunda es clave en la oratoria.

El poder del discurso

Un orador no tendrá éxito sólo porque conozca las técnicas de la oratoria, ya que la efectividad de los discursos sólo mejora con la práctica continua y disciplinada y el seguimiento de los puntos aquí expuestos. Sin embargo, cualquier orador que pueda comunicarse en una conversación privada con amigos o colegas, será capaz de hacerlo con éxito en una presentación en público.

Fuente: Revista Alto Nivel No. 224/ abril 2007 www.altonivel.com.mx