Consultoría

Un recuerdo rápido del pasado

Con el tiempo todo se vuelve obsoleto. Por eso, una mirada al pasado siempre ayuda a predecir el futuro.
Un recuerdo rápido del pasado
Crédito: Depositphotos.com

Con el tiempo todo se vuelve obsoleto. Por eso, una mirada al pasado siempre ayuda a predecir el futuro.

En 1969, me gradué de la Academia de la Marina Mercante de los Estados Unidos de América y me ofrecieron dos empleos. Acepté el que me ofrecía un salario de US$47,000 al año y rechacé uno de US$75,000 al año porque requería que me afiliara a un sindicato. No estoy en contra de los sindicatos. Estoy en contra de ser obsoleto debido a ideas obsoletas.

Como emprendedores, necesitamos dejar de ver a los empleados desde el punto de vista de la Era Industrial, en la que se les recompensaba por cosas como la antigüedad. En la Era de la Información, la antigüedad ya no es válida porque es un concepto del Pasado. En la Era Industrial, los trabajadores con mayor antigüedad tenían más experiencia. En la Era de la Información, la experiencia puede ser una desventaja.

Así las cosas, los retos que los emprendedores actuales deben afrontar son: ¿Cómo se atrae, conserva y motiva a los empleados expertos que van a la vanguardia tecnológica? ¿Cómo se mantienen los salarios y las prestaciones en línea con los cada vez menores márgenes de utilidad? ¿Cómo se inspira a los colaboradores a desarrollar nuevos productos o servicios? ¿Cómo se evita que los buenos elementos se vayan a otras compañías?

En mi caso, lo hago contratando personal más joven. Les pido que pongan en tela de juicio mis ideas al igual que las propias. Por ejemplo, el otro día mencioné a un grupo de jóvenes gerentes que el correo electrónico era obsoleto. Ellos contestaron que no sabían a qué me refería. Uno me llamó "viejo".

Y lo que dijeron es cierto. El hecho es que no sé de lo que hablo. Estoy tan obsoleto que no tengo ni una dirección de correo electrónico. Todo lo que sé es que el correo electrónico será obsoleto, así como los sindicatos son obsoletos y el concepto de la antigüedad en el trabajo es obsoleto. Más bien, retaba a los empleados más jóvenes a predecir su futuro por medio de predecir su propia obsolescencia. Al llevar la conversación hacia el futuro, se reúnen dos generaciones: los mayores como yo y los jóvenes líderes del mañana. Al pronosticar el futuro, puedo compartir mis experiencias con ellos y a la inversa. Cuando ellos me comentan acerca de usar Skype para hacer llamadas de larga distancia, considero el futuro de las compañías telefónicas de la Era Industrial.

Una de las cosas que estoy haciendo es contratar a miembros de equipos más jóvenes y con más conocimiento tecnológico y los mantengo casi de manera exclusiva para que aconsejen a mi compañía acerca del futuro. Esto no significa que sigo todas sus recomendaciones, simplemente significa que necesito escucharlos y adoptar las medidas necesarias. También los escucho con la intención de detectar los valores y deseos esenciales. Por el otro lado, estoy promoviendo a los empleados tecnológicos mayores y pidiéndoles que sean intérpretes del futuro.

Una de las principales características del liderazgo es la visión. Una forma de ver el futuro es ver el presente como si fuera el pasado. En la Era de la Información, no hay nada más peligroso que una persona que ignora que sus ideas son obsoletas.