Plan de Negocios

Un negocio seriamente divertido

En la búsqueda de juguetes que fomentaran el desarrollo de sus hijas, Annette Ruiz encontró la fórmula de un redituable negocio, pionero en Guatemala, de materiales didácticos. Y pronto cruzará fronteras.
Un negocio seriamente divertido
Crédito: Depositphotos.com
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Todo gran negocio parte de una gran idea. Y Annette Ruiz la tuvo, aunque reconoce que más que una "idea" para emprender, lo que buscaba era cubrir una necesidad. Cuando nació su primera hija su vida dio un giro de 180 grados. "Yo quería que jugara con algo que ayudara a su desarrollo", cuenta la emprendedora. "Pero no encontré productos que le dejaran algo bueno".

Lo que ella no sabía, es que en la búsqueda de instrumentos que le permitieran educar a su primogénita, encontraría el negocio de su vida. En el 2000, una de sus amigas -que también tenía niños pequeños- la vio jugando con sus hijas. Y se sorprendió del tipo de juegos que tenían y sus reacciones. Entonces, le propuso asociarse para importar a Guatemala materiales didácticos. "Pero tardamos mucho tiempo en decidirnos y ella se apartó del proyecto, porque pensó que no se llevaría a cabo", recuerda.

Sin embargo, Annette, quien había estudiado diseño de modas, siguió con la idea. Con el apoyo financiero de su madre, en noviembre del 2001 abrió la primera tienda de juguetes didácticos de Guatemala: Bambolandia. "Fue más que nada un experimento. No tenía un estudio de mercado y mucho menos una estrategia de marketing", dice.

Se aventuró en un local de 25 metros cuadrados, confiada en que no había ni una tienda que ofreciera este tipo de productos. Y acertó. Hoy, a casi siete años de su nacimiento, Bambolandia es la principal tienda de juguetes didácticos del país centroamericano, con ventas de más de US$26,000 mensuales, más de 2,000 productos y relación con cerca de 60 distribuidores.

Pero, ¿cuál fue la clave de su éxito? Para Annette Ruiz está muy claro: innovar y ser fiel a su filosofía. "Escuchaba a mis clientes en lo que me pedían y así complementaba mi catálogo", señala. Pero siempre buscando que contribuyeran al sano desarrollo mental de los niños. "Si nos pedían algo que fuera en contra de nuestra filosofía, simplemente no lo adquiríamos".

El dinero no es un juego

La propietaria, con sorpresa, descubrió que el concepto llamaba mucho la atención. "La gente nos seguía pidiendo productos y ase-soría en cuestiones didácticas, hasta que llegó el momento de que ya no cabíamos en ese local tan pequeño", cuenta. Así, con el inicio de la primavera llegó un nuevo local de 90 metros cuadrados.

Sin duda, 2002 fue el año que marcó el crecimiento de la tienda, que lleva como emblema un conejo de grandes orejas. En noviembre de ese año, un segundo Bambolandia le dio la bienvenida a miles de guatemaltecos que buscaban la forma de "educar jugando". Además, la tienda original creció a 300 metros cuadrados.

Sin embargo, Annette Ruiz recuerda que no todo fue "miel sobre hojuelas", pues al principio tuvo que lidiar con un problema mayor: el financiamiento. La emprendedora explica que en Guatemala no te dan crédito "si no tienes por lo menos cinco años operando, aunque tu negocio sea rentable".

Así, conseguir los US$40,000 que necesitaba para comenzar con su negocio se volvió la tarea más complicada del proceso. "Ni los proveedores nos querían dar crédito", comenta. "Fue por eso que mi madre decidió apoyarme".

Luego, vino la lucha por conseguir proveedores de calidad. Y los encontró, pero tuvo que convencerlos para que le vendieran. "Muchos proveedores estadounidenses eran renuentes a dar crédito a una empresa latinoamericana?", asegura.

En el corto plazo, Bambolandia proyecta crecer bajo el modelo de franquicias. "Lo único que nos hace falta es terminar de registrar la marca en algunos países", agrega. La firma entrará a México, El Salvador, Honduras, Puerto Rico y se encuentra en conversaciones con empresarios de Colombia. El precio de la franquicia será de US$82,500, cifra que incluirá el mobiliario e inventario, en un local de mínimo 60 metros cuadrados.

Didáctico no es sinónimo de aburrido

Lo primero que viene a la mente cuando se escucha la palabra "didáctico" es aburrido y "generalmente se relaciona con juguetes que ayudan a leer o a sumar". La verdad, explica Annette Ruiz, es que lo didáctico no es el juguete en sí, sino la manera en la que se utiliza. En ese sentido, hasta una pelota puede servir para el desarrollo: si se les enseña a agarrarla y soltarla se fomenta la motricidad gruesa, mientras que cuando aprenden a rebotarla ya es coordinación ojo-mano. Incluso un juego de mesa les ayuda a desarrollar la convivencia social.

CLAVES

- Creer en tu propuesta.

- Seleccionar cuidadosamente el mercado meta.

- Respetar tu filosofía en todo momento.

- Escuchar las necesidades de tus clientes.

- Apostar a un producto novedoso.

- Cubrir una necesidad real.

- Explorar mercados internacionales.