Consultoría

No todo comienza como negocio

Rodolfo y Gabriel Rivapalacios, fundadores de Huevocartoon, cuentan cómo su site de humor se transformó en una importante compañía.
No todo comienza como negocio
Crédito: Depositphotos.com

 

Rodolfo y Gabriel Rivapalacios buscaban un espacio para expresar su creatividad. Y lo que encontraron fue un gran negocio, aunque no siempre fue así. Apostarle a lo irreverente, sin una planeación previa, los obligó a reinventarse una y otra vez.

A base de prueba y error, los emprendedores crearon Huevocartoon, una compañía de animación con un humor "muy a la mexicana". Arrancaron con sólo cuatro personajes creados a partir de huevos, que promovieron a través de un sitio de Internet que más que un éxito resultó un dolor de cabeza.

En los primeros tres meses, el website recibió tres millones de visitas, lo que pareciera un buen negocio. "La realidad es que no había tal", dice Rodolfo. "Al inicio nos hacían fraudes, se robaban nuestras animaciones y, por si fuera poco, la primera factura del servidor llegó por US$10,000".

Ante una evidente crisis, los hermanos Rivapalacios transformaron su compañía y empezaron de cero. Consiguieron socios -entre ellos su padre- y hoy, después de seis años de operación, cuentan con cuatro líneas de negocio: un portal de Internet con acceso por suscripción y pago en línea (para promover a sus más de 400 personajes), venta de productos (como gorras, playeras y artículos escolares), una película proyectada y dos en puerta, y una obra de teatro que se estrenará este mes.

Una de sus claves es trabajar a través de convenios, como los que mantienen con Telcel y Doritos. No sólo son una fuente de ingresos, sino que ayudan a posicionar los "los huevos" en un mercado más amplio y competitivo.