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Diversifica tu oferta

Manuel Fuentes, socio y administrador de la KFe ha logrado fomentar el consumo de café de grano entre los estudiantes. ¿Cómo le hizo? ¡Conoce su historia!
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Crédito: Depositphotos.com
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Manuel Fuentes, socio y administrador de la Kfe, que opera una barra en el interior de la Universidad del Valle de México, Campus Metepec (Estado de México), ha logrado fomentar el consumo de café de grano en los estudiantes. ¿Cómo le hizo?

A través del catering (servicio de alimentos y bebidas), que ofrece al propio campus en sus eventos escolares.

"La gente que decide hacer una pausa en sus actividades para tomar un café, normalmente lo acompaña con una ensalad, pastelito, donas o galletas", señala "Mi secreto es no sólo depender de la venta de café, sino diversificar mi oferta con alimentos al alcance de todos los bolsillos".

Si bien en una escuela hay menos restricciones que en una plaza comercial para montar una cafertería en kiosko, el margen de utilidad puede ser menor debido a que el poder adquisitivo de un estudiante es limitado y hay topes de precios establecidos por las instituciones educativas. "Por lo tanto se tiene que alñcanzar un alto volumen de venta para que el negocio sea rentable", advierte Fuertes.

De acuerdo con su experiencia, su negocio tiene que vender unas 300 tazas de café al día para compensar tanto los fines de semana como los cuatro meses al año de vacaciones -dos en verano y dos en invierno-, cuando las ventas son escasas o nulas, mientras que los costos fijos se mantienen.

 

Toma las riendas de tu empresa

Elizabeth Espinoza, de Café Independenzza de Pabellón Polanco, plaza comercial localizada al poniente de la Ciudad de México, asegura que una de las desventajas de una barra es que es difícil cuantificar los despachos. "De un kilo de café pueden salir 100, 120 y hasta 140 tazas, dependiendo cómo se preparen, qué calidad se quiere ofrecer y si se despacha una carga doble", explica.

Por eso, recomienda que, al menos durante los primeros años, te dediques de tiempo completo a atender y administrar tu negocio, mientras dominas todos los secretos del café.

Para evitar este tipo de fugas de recursos, Espinoza ha aprendido que la mejor manera es llevar un control de inventarios estricto, así como evitar el uso de comandas (las notas a mano que suelen usar los meseros), "Con la caja registradora logras no sólo llevar el control fiscal de las ventas, también puedes comparar los insumos que se consumieron contra los cafés vendidos", afirma.

La emprendedora dice que, si operas en un centro comercial, es indispensable imprimir el logo de tu empresa en los desechables, "pues es un recurso efectivo para que los visitantes de la plaza identifiquen tu negocio. Y quién mejor que tus propios clientes para darte a conocer".

 

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