Emprendedores

10 minutos con Moís Cherem

Entrevista completa con el cofundador de Enova. De la edición de agosto de la revista Entrepreneur.
10 minutos con Moís Cherem
Crédito: Depositphotos.com

En México, 79 millones de personas no tienen acceso a Internet ni conocen las ventajas de la tecnología. Incluso, muchos mexicanos no saben siquiera cómo utilizar una computadora. Además, según el informe “Contra la pared”, elaborado por la organización Mexicanos Primero, sólo 25 de cada 100 estudiantes que entran a primaria se gradúan de la preparatoria y 13 de la universidad.

De ahí la importancia de iniciativas como Enova (www.enova.mx), que opera centros educativos donde las comunidades de bajos ingresos pueden acceder a capacitación de calidad y tecnologías de la información. Fundada por Moís Cherem, Jorge Camil y Raúl Maldonado hace tres años, la Red de Innovación y Aprendizaje (RIA) ya suma 70 centros en 34 municipios del Estado de México, al que hoy asisten 223,700 usuarios y del que ya se han graduado 62,500 más de sus programas de computación, Internet e inglés.

Los centros RIA fueron reconocidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) como una de las 60 instituciones educativas ejemplares del mundo y sus socios son emprendedores Endeavor. En abril pasado, Moís fue nombrado Emprendedor Social del Año por la Fundación Schwab. “Estos reconocimientos ponen el nombre de México en alto”, comenta. “Y nos hacen levantar la barra para ser cada día mejores.”

¿Quién es su mercado?
Nos centramos en niños y jóvenes pero el resto de la familia también tiene un espacio. De hecho, un gran porcentaje de nuestros usuarios son amas de casa que a su vez, traen a sus hijos, con lo que se cierra el círculo. El 60% de los usuarios tiene menos de 25 años, pero aceptamos a personas de cualquier edad (el más chico tiene cinco años y el más grande, 85). Algunos sólo vienen a revisar su correo una vez al mes, pero la mayoría se inscribe en alguna clase.

¿Cuál es su oferta educativa?
El 68% de la gente que nos visita no sabe usar una computadora, así que les enseñamos desde cursos de cómputo hasta paquetería de oficina e Internet. También damos clases de inglés y redes sociales para que su experiencia de Internet sea más rica. Nuestro sistema educativo es híbrido: cada estudiante va avanzado a su propio paso en una computadora individual y un facilitador entrenado los guía y atiende sus dudas. Y cuando finalizan el curso, son reconocidos por el Comecyt.

Para los niños y jóvenes manejamos la Expedición RIA, un programa de refuerzo de 12 semanas en el que apoyamos lo que están aprendiendo en la escuela a través de la tecnología. Incluye computación, lectura, escritura y matemáticas. El impacto ha sido muy significativo pues el año pasado nuestros alumnos aumentaron 30 puntos en su prueba ENLACE.

Adicionalmente ofrecemos talleres de pintura, fotografía, valores, finanzas personales y modalidades para vacaciones

Todos los alumnos tienen una beca que absorbe entre el 80 y el 90% del costo de los cursos. Así, las personas sólo tienen que pagar entre $20 y $100 semanales según la materia (los talleres pueden durar desde dos semanas hasta 1 año y medio). Lo que buscamos es que nuestra oferta educativa sea accesible para toda la población.

¿Por qué emprender en la educación?
Porque es el derecho social por excelencia. Y por medio de la tecnología podemos contribuir a reducir la brecha educativa. Con esta mancuerna entre educación y tecnología le puedes cambiar la vida a un niño, pues refuerza sus conocimientos, obtiene mejores calificaciones y lo incentiva a salir adelante. A largo plazo, esto va a impactar en su carrera laboral, en su economía, en su comunidad y tanto en su futuro como en el de su familia.

¿Cómo es iniciar y operar una empresa social?
Es difícil, sobre todo, cuando hay que tomar decisiones sobre la inversión contra el impacto. Hemos tenido años malos por preservar la misión social o ampliar el alcance. Por ejemplo, para uno de los RIA de Toluca el presupuesto era de $2.5 millones, pero costó $5 millones porque vimos la oportunidad de ampliar el espacio. Al final, este centro se convirtió en un emblema y recibe a unas 8,000 personas al año. Siempre debes manejar números sensatos, principalmente, para que los inversionistas no pierdan interés.

¿Qué papel han jugado las alianzas?
Fundamental, ya que este es un proyecto trisectorial de financiación mixta entre la empresa privada, las organizaciones sin ánimo de lucro y el Estado. Cada uno se enfoca en lo que hace mejor: el gobierno nos da escala, recursos y ayuda a definir políticas públicas; el sector social vigila que se mantenga la misión y Enova desarrolla la tecnología y gestiona los centros.

Esa corresponsabilidad es lo que nos permite tener un nivel de servicio muy alto, con instalaciones de primer nivel, buenos maestros, alta tecnología y que nuestra red tenga este alcance. También se sumaron el Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (Comecyt), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), la Secretaría de Educación Pública, Microsoft, Dell y compañías privadas. Sin el apoyo de estos organismos no podríamos tener las proyecciones de crecimiento, que prevén abarcar todo el país en un lapso de dos años.

¿Cómo lograste convencerlos de sumarse a tu proyecto?
Era un proyecto nuevo, de chavos de 26 años. Para crear confianza primero nos aseguramos de tener un proyecto que funcionara bien, que ofreciera una solución real al problema educativo y de la brecha tecnológica, que fuera efectiva en costos y escalable.

No dejamos ningún cabo suelto y teníamos todo bien estudiado: sabíamos cómo tenía que funcionar a nivel educativo, operativo, tecnológico, económico y social, nuestras fortalezas, debilidades y áreas de oportunidad. Además hicimos investigación cerca de un año con pedagogos, arquitectos, ingenieros y un grupo de especialistas que nos respaldaban.

¿Cómo se compone cada RIA?
Los centros se instalan en escuelas públicas, locales o en terrenos donde levantamos la construcción desde cero. Tienen tres aulas, 38 computadoras, una sala de usos múltiples, una sala de proyección (que se puede rentar y funciona como cines donde hacemos proyecciones), tres facilitadores (uno de inglés) y un anfitrión. Damos servicio de renta de Internet, impresiones, copias y escaneo. Nuestra mayor inversión se realiza en electricidad, desde el cableado, las plantas de luz, las instalaciones, etc. El modelo arquitectónico puede variar según las necesidades de cada ubicación pero mantenemos un plan de sustentabilidad en común para toda la red.

¿Qué incluye este plan?
Nuestros centros son construidos con madera reciclada comprimida, que es un material de bajo costo porque de esta manera podemos solventar la alta tecnología que necesitamos. Y ya que los centros requieren de mucha electricidad, lo que buscamos es que tengan el menor impacto ambiental posible. De ahí que utilizamos focos ahorradores, separamos la basura, utilizamos paneles solares y tenemos programas de manejo de agua en los RIA rurales.

Si el proyecto involucra al sector público, ¿cómo hacer que sobreviva a los cambios políticos?
Los gobiernos deben apoyar y dar continuidad a los proyectos sociales que están demostrados que funcionan. Para ello se tienen que hacer evaluaciones de impacto que revelen los números de impacto y de alcance porque se debe buscar el camino sistémico para no sólo cambiar una comunidad sino a todo un estado, país, región y al mundo. Y esto debe prevalecer más allá del color que tenga el gobierno en turno.

Además de RIA, ¿qué otros proyectos tienen en marcha?
Por un lado están las bibliotecas digitales que tendrán libros electrónicos y tabletas para que la población pueda consultarlos y utilizar aplicaciones educativas (habrá facilitadores que le expliquen a las personas cómo usarlas). Éstas arrancarán operaciones en septiembre de este año y planeamos abrir 60 bibliotecas en siete meses, ubicadas en nuevos municipios para aumentar el alcance a 90 municipios del Estado.

También tenemos los videojuegos educativos con los que por medio de juegos, los niños practican sus conocimientos y adquieren nuevas habilidades. Por ejemplo, ellos juegan en el espacio pero realmente están aprendiendo sobre fracciones. De esta manera, hacemos el aprendizaje atrayente y divertido. Por el momento sólo son cinco, aunque estamos desarrollando 15 más, y están disponibles en el sitio www.Chispale.com y http://vg.ria.org.mx, que son de acceso libre. Hoy más de 3,000 estudiantes de 17 países diferentes se han registrado en el portal.

¿Qué respuesta han tenido sus proyectos a nivel mundial?
Los centros RIA son reconocidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) como una de las 60 instituciones educativas ejemplares a nivel mundial. Y en abril pasado, durante el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), la Fundación Schwab nos otorgó el galardón Emprendimiento Social del Año en América Latina 2012.

Siendo ambas instituciones prestigiadas, independientes, influyentes y profesionales, estos reconocimientos nos ayudan a validar nuestra labor como una de las soluciones de inclusión digital más robustas a nivel mundial. También pone el nombre de México en alto porque no es una tecnología que importamos, sino que la creamos aquí y está rindiendo frutos positivos.

Incluso gracias a estas plataformas estamos logrando alianzas con organizaciones de otros países, intercambios y proyectos nuevos, sin mencionar la calidad de los expertos en políticas públicas a los que tenemos acceso y que nos comparten su experiencia a nivel de asistencia técnica. Todo esto nos permite medirnos con los proyectos más exitosos del mundo y levantar la barra para ser cada día mejores.

¿Qué tipo de apoyo han obtenido como Emprendedores Endeavor?
De su mano creamos un Consejo directivo, formado por empresarios de alto calibre, que nos ayudan a analizar nuestro negocio, nos aportan su experiencia e incluso nos han prevenido de cometer errores. Además, pertenecer a esta organización nos dio acceso a una red de contactos muy importante que nos ayuda a crecer y a llevar a Enova al siguiente nivel.