Emprendedores

10 minutos con Jorge Peralta García

Entrevista de la revista Entrepreneur de noviembre con el fundador y director de Innovación Disruptiva.
10 minutos con Jorge Peralta García
Crédito: Depositphotos.com

La construcción del ecosistema emprendedor en México tiene a Jorge Peralta García como uno de sus protagonistas más activos. Tras fundar cinco empresas y dirigir por cinco años el Centro Panamericano de Investigación e Innovación (Cepii), hoy está más convencido que nunca de que innovar es imperativo para las organizaciones que quieran sobrevivir a largo plazo. “Quien desee mantenerse vigente debe trabajar con ideas innovadoras, que le permitan hacer ajustes en sus productos, servicios o en la forma en que se enfrenta al mercado”, sostiene.

Pero además, en esta búsqueda de mejora constante, el emprendedor debe aprender a compartir y trabajar en equipo, incluso, con su competencia. Bajo esta filosofía, hace un año Peralta fundó Innovación Disruptiva, una agencia que se especializa en la aplicación de modelos de innovación para empresas.

Desde ahí lanzó el Opportunities For You (#OP4U), un espacio en el que mensualmente se reúnen y vinculan todos los actores del ecosistema emprendedor (emprendedores, inversionistas, tecnólogos y organismos de apoyo).

¿Cuándo realmente se está innovando?
Para saberlo, se requiere una gran capacidad de observación para ver lo que está pasando en el mercado al que te diriges, detectar qué problemas tiene y cuáles son sus necesidades. A partir de ahí, tu idea debe resolver o presentar alternativas para solucionar de mejor manera esas cuestiones.

Puedes ver si tu propuesta es realmente novedosa o innovadora, ya sea porque nadie la tiene o porque resuelve algo de una mejor manera. Puedes ser distinto y mejor en términos de costo, tiempo de entrega o en adaptarte sin mayores problemas a necesidades específicas. La innovación hoy es una necesidad para todas las empresas y en todas sus etapas ¿por qué? Dado que actualmente los consumidores mueven sus hábitos de consumo con una mayor velocidad.

Por lo tanto, es necesario innovar tanto en la etapa emprendedora, como si se tiene un mercado ya consolidado para siempre satisfacerlo de una manera novedosa.

¿Cada cuándo una empresa debe fijar un ciclo de innovación?
Depende del mercado en el que se desarrolle. Hay mercados más rápidos que otros. Por ejemplo en el tecnológico cada seis meses encuentras un teléfono más barato y mejor, por lo tanto los ciclos son menores a un año. Cuando nos referimos a mercados más maduros, los ciclos de vida son más largos. Ahí pueden ser de dos o tres años.

Nosotros le sugerimos a las organizaciones de mercados maduros que piensen en un conjunto de innovaciones a lanzar en los próximos dos años. De esta  manera vamos avanzando y lo hacemos más rápido si siempre tenemos otra innovación en la cartera para empezar a caminar con ella. Cuando pasaron nuevamente los dos años, tenemos que volver a hacer un alto en el camino y analizar de lo que hicimos qué va funcionando y qué cosas nuevas vamos a lanzar. En suma es un continuo pensar y replantear.

¿Por qué fracasa el proceso innovador?
No se conoce bien el ciclo de vida de los productos; ni que la innovación es una búsqueda constante y ordenada. Hay que estar consciente de que cuando estás lanzando tu producto al mercado ya debes estar pensando en el siguiente. La innovación se debe cocer a fuego lento, madurar, probar y ver cómo impactará al cliente y, sobre todo, en tu organización.

La mayoría de las innovaciones se frustran o detienen no por un problema tecnológico, sino por un problema humano, por cómo te organizas e involucras al equipo en los procesos de cambio. 

¿Qué le falta al emprendedor? 
El emprendedor evoluciona y, contrario al modelo tradicional, hoy primero tiene que probar y validar su idea, descubrir si realmente tiene un mercado para lo que plantea y si va a resolver una problemática. Luego, debe hacer su plan de negocios. Sin embargo, en México hace falta reconocer que a veces no tenemos capacidades para emprender.

Hay que dejar atrás la cultura del “yo lo hago solo” y armar un equipo complementario, no con el amigo o compadre, sino con quien realmente pueda aumentar sus talentos y ayudar a construir su modelo de negocios. Ahí es cuando entra el ecosistema, que es una red de valor, confianza y beneficio mutuo en el que pueden convivir personas que en ocasiones compiten y en otras colaboran entre si.