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3 tips para no ser tan perfeccionista

No te obsesiones con que todo salga perfecto. Descubre la manera de ser más productivo disfrutando lo que haces.
3 tips para no ser tan perfeccionista
Crédito: Depositphotos.com

Si eres como la mayoría de nosotros, estás logrando más con menos. Muchos negocios se enorgullecen al aumentar la productividad en los trabajadores. Los jefes usualmente les dan mucho trabajo a pocas personas. Los emprendedores solitarios se comprometen en exceso. A muchos se les niega dormir, tienen cafeína y azúcar en su sistema y su cerebro simplemente está drenado por los hábitos que, esperamos, les permiten seguir adelante.

¿Cómo puedes manejar un montón de documentos, tus compromisos con las redes sociales y tener tiempo para ver una serie de tv? Además, tienes que estar con la familia y amigos, pasear a tu perro, comer bien, hacer ejercicio, dormir lo suficiente y en ocasiones, ¡sencillamente relajarte!

La manera más simple de satisfacer al capataz -tu jefe o tú- es dejar a un lado el perfeccionismo. La gente realmente productiva, con vidas satisfactorias y exitosas, parecen compartir la misma filosofía, puede sumarse como:  

Enfócate en el resultado. Considera el tiempo y los recursos disponibles. Acepta las características de ser rápido y simple como dogmas de tu marca personal. Disfruta de la vida.

En mi investigación sobre el comportamiento en el trabajo, he identificado tres diferentes tipos de estilos de perfeccionismo en el trabajo. Mientras que puedes tener señales obvias de ser así, algunos comportamientos son sigilosos. ¿Cuáles de estos aplican a ti?

Los perfeccionistas que piensan que “todo importa”

Esta gente le da a todo la misma prioridad. Viven a base de un refrán muy repetido: “Si un trabajo vale la pena hacerlo, vale la pena hacerlo bien”, eso no es cierto. ¿Por qué limpiar los botes vacíos de leche antes de llevarlos a reciclar cuando con una simple enjuagada quedan bien? No pierdas más tiempo creando la lista perfecta de Netflix que viendo las películas.

TIP 1. Haz una lista de todo lo que podrías hacer mal, sin sacrificar la salud, el dinero o la marca personal en el trabajo. Luego disfruta de un rato más durmiendo, siendo creativo o no haciendo nada de vez en cuando.

Los perfeccionistas “Chicken Little”

Son comúnmente llamados “micromanagers”, esta gente está segura de que el cielo se va  a caer si no tienen todo lo que necesitan por adelantado y si no tienen todo en su lugar en caso de un accidente. Sufren de una falta de conocimiento básico que dice que los humanos son por naturaleza buenos al resolver problemas. También ignoran que la tiendita de una gasolinera de 24 horas tiene un sustituto bastante bueno para lo que sea que les falte.

TIP 2. Haz una lista, revísala dos veces y luego sé bueno contigo mismo. La reina de Inglaterra como cereal de desayuno en un envase de plástico. Date el placer de tener inspiración espontánea, ya sea cuando llegues a la fuente de una gran cantidad de sustitutos porque algo falta o cuando el plan necesita algunos cambios.

Los perfeccionistas que dicen “Es mucho, estoy muy cansado”

Cuando veas desorden en tu escritorio, el piso de la oficina, el baño en tu casa o en el coche tienes uno de los casos de perfeccionismo más fuerte. Esta gente está tan preocupada por los montones de documentos y por quedar bien haciendo un buen trabajo en la casa y en la oficina, que al final logran hacer muy poco. Lo mismo es verdad con los calendarios sobresaturados, ya que no saben decir que no.

TIP 3. Busca que un buen amigo te ayude con la montaña en tu vida. Mientras haces limpieza, ten una plática honesta respecto a lo que de verdad es importante. Organiza tu tiempo y vida alrededor de aquellas prioridades. Bloquea cada hora en tu día para tirar tu desorden y reorganizar el espacio, así te mantendrás calmado y estarás orgulloso de lo que logres.